domingo, 3 de febrero de 2013

Reflexiones del Evangelio...


Los Padres de la Iglesia nos iluminan

Cristo, a fin de restaurar el mundo y reconducir a Dios Padre todos los habitantes de la tierra, mejorándolo todo y renovando, como quien dice, la faz de la tierra, asumió la condición de siervo —no obstante ser el Señor del universo— y trajo la buena noticia a los pobres, afirmando que precisamente para eso había sido enviado.
Son pobres y como tales hay que considerar a los que se debaten en la indigencia de todo bien, no les queda esperanza alguna y, como dice la Escritura, están en el mundo privados de Dios. Pertenecen a este número los que venidos del paganismo, han sido enriquecidos por la fe en él, han conseguido un tesoro celestial y divino, me refiero a la predicación del evangelio de salvación, mediante la cual han sido hechos partícipes del reino celestial y de la compañía de los santos, y herederos de unos bienes que ni la imaginación ni el humano lenguaje son capaces de abarcar. Pues, como está escrito: Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.
A no ser que lo que aquí se nos quiere decir es que a los pobres en el espíritu Cristo les ha otorgado el polifacético ministerio de los carismas. Llama quebrantados de corazón a los que poseen un ánimo débil y quebradizo y son incapaces de enfrentarse a los asaltos de las tentaciones y de tal modo están sometidos a ellas, que se dirían sus esclavos. A éstos les promete la salud y la medicina, y a los ciegos les da la vista.
 Por lo que se refiere a quienes dan culto a la criatura, y dicen a un leño: «Eres mi padre»; a una piedra: «Me has dado a luz» y luego no conocieron al que por naturaleza es verdadero Dios, ¿qué otra cosa son sino ciegos y dotados de un corazón privado de la luz divina e inteligible? A éstos el Padre les infunde la luz del verdadero conocimiento de Dios, pues fueron llamados mediante la fe y lo conocieron; más aún, fueron conocidos de él. Siendo como eran hijos de la noche y de las tinieblas, se convirtieron en hijos de la luz, porque para ellos despuntó el día, salió el Sol de justicia y brilló el resplandeciente lucero.
Estimo que no existe inconveniente alguno en aplicar todo lo dicho a los hermanos nacidos en el seno del judaísmo. También ellos eran pobres, tenían el corazón desgarrado, estaban como cautivos y yacían en las tinieblas. Vino Cristo y, con preferencia a los demás, anunció a los israelitas las alegres y preclaras gestas de su presencia; vino, además, para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite. Año de gracia fue aquel en que, por nosotros, Cristo fue crucificado. Fue entonces cuando nos convertimos en personas gratas a Dios Padre y cuando, por medio de Cristo, dimos fruto. Es lo que él nos enseñó, cuando dijo: les aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. Por Cristo, vino efectivamente el consuelo sobre los afligidos de Sión, y su ceniza se trocó en gloria. De hecho, dejaron de llorarla y de lamentarse por ella, y comenzaron, en el colmo de su alegría, a predicar y anunciar el evangelio.


Que tengas un buen fin de semana
Saludos


sábado, 2 de febrero de 2013

Puedo...


Puedo...

Te di la vida,
pero no puedo vivirla por ti.

Puedo darte dirección,
pero no puedo guiarte todo el tiempo.

Puedo permitir tu independencia,
pero no puedo juzgarte.

Puedo llevarte a la iglesia,
pero no puedo hacerte creer.

Puedo enseñarte el bien y el mal,
pero no puedo decidir por ti.

Puedo comprarte ropa bonita,
pero no puedo hermosear tu interior.

Puedo darte un consejo,
pero no puedo aceptarlo por ti.

Puedo darte amor,
pero no puedo imponértelo a ti.

Puedo enseñarte a compartir,
pero no puedo hacerte generoso.

Puedo enseñarte respeto,
pero no puedo forzarte a descubrir el honor.

Puedo aconsejarte acerca de tus amigos,
pero no puedo cambiártelos.

Puedo aconsejarte sobre el sexo,
pero no puedo guardar tu pureza.

Puedo hablarte sobre la realidad de la vida,
pero no puedo formar tu reputación.

Puedo hablarte sobre el licor,
pero no puedo decir "no" por ti.

Puedo prevenirte acerca de las drogas,
pero no puedo evitar que las uses.

Puedo hablarte sobre la meta sublime,
pero no puedo alcanzarla para ti.

Puedo enseñarte sobre la bondad,
pero no puedo forzarte a ser agradable.

Puedo prevenirte acerca del pecado,
pero no puedo formar tu moral.

Puedo orar por ti,
pero no puedo hacerte caminar con Dios.

Puedo enseñarte acerca de Jesús,
pero no puedo hacer que sea tu Señor.

Puedo decirte cómo vivir,
pero no puedo darte vida eterna.

Puedo amarte incondicionalmente toda mi vida...


viernes, 1 de febrero de 2013

Friday and weekend...


hola, buenos días, desde Rosario, Argentina, les deseo un bello viernes y un felíz fin de semana, y que lo vivan con mucha intensidad y amor, Dios los bendiga, amén...

hello, good morning, from Rosario, Argentina, I wish you a beautiful Friday and a happy weekend, and I live with a lot of intensity and love, God bless you, amen ...


Catecismo


APUNTES DE CATECISMO
Del Catecismo de la Iglesia Católica.
La entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén 
559     ¿Cómo va a acoger Jerusalén a su Mesías? Jesús rehuyó siempre las tentativas populares de hacerle rey (cf. Jn 6, 15), pero elige el momento y prepara los detalles de su entrada mesiánica en la ciudad de "David, su Padre" (Lc 1,32; cf. Mt 21, 1-11). Es aclamado como hijo de David, el que trae la salvación ("Hosanna" quiere decir "¡sálvanos!", "Danos la salvación!"). Pues bien, el "Rey de la Gloria" (Sal 24, 7-10) entra en su ciudad "montado en un asno" (Za 9, 9): no conquista a la hija de Sión, figura de su Iglesia, ni por la astucia ni por la violencia, sino por la humildad que da testimonio de la Verdad (cf. Jn 18, 37). Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños (cf. Mt 21, 15-16; Sal 8, 3) y los "pobres de Dios", que le aclamaban como los ángeles lo anunciaron a los pastores (cf. Lc 19, 38; 2, 14). Su aclamación "Bendito el que viene en el nombre del Señor" (Sal 118, 26), ha sido recogida por la Iglesia en el "Sanctus" de la liturgia eucarística para introducir al memorial de la Pascua del Señor. 
Comentario: 
Así como Cristo entró en Jerusalén como un rey manso y bueno, sin violencias ni astucias; así también el Señor actúa con cada alma, ya que viene a ellas con la mansedumbre y el amor, y sólo en contadas ocasiones lo hace con violencia.
Es que Dios quiere enamorarnos, pues respeta nuestra libertad siempre, y así lo debe hacer también la Iglesia Católica, que tiene la misión, como Esposa de Cristo, de llevar a todos los hombres a la salvación.
Esto nos debe servir a nosotros, apóstoles de Jesús, que muchas veces nos impacientamos y queremos convertir por la fuerza, sin acordarnos que el secreto del apóstol es la perseverancia, la dulzura y la bondad.
Jesús aquí nos muestra cómo se conquista a los hombres. No con guerras y revoluciones, sino con el amor. Pero este amor exige un sacrificio, puesto que el Señor tendrá que morir, muy pronto, en la cruz.
Quien quiera conquistar almas para Dios, debe estar dispuesto al sacrificio, porque siempre será verdad que las almas se salvan con la oración y el sufrimiento.
Pensemos lo que habrá sentido en su interior el Señor, que oía esos gritos, y que muy pronto, esas mismas gargantas que lo alababan y bendecían, roncas todavía de esos gritos, lo maldecirían y condenarían a la muerte. Entremos en ese Corazón de Jesús y saboreemos la tristeza por tantas y tantas almas para las que es inútil la pasión de Jesús.

Sabiduría...


Sabiduría...

Te sorprenderá lo que sucede si oras.
El Señor dice:
"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría,
pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente
y sin reproche, y le será dada.
Pero pide con fe, no dudando nada;
porque el que duda es semejante a la onda del mar.
No piense, pues, quien tal haga,
que recibirá cosa alguna del Señor"
Si te falta sabiduría, simplemente pídesela al Señor.
Desde luego que siempre nos hace falta sabiduría,
así que pidámosla siempre al Señor.

Puedes orar y recibir una respuesta inmediatamente,
pero si te apoyas en tu propio entendimiento
y en tu propia sabiduría,
es muy probable que cometas algún error lamentable.
Si dependes sólo de tus propias fuerzas,
tu propio talento, tu propia sabiduría,
tu propio orgullo y tus propios conocimientos,
todo lo que hagas se desvanecerá.
Pero si te apoyas en el Señor,
y lo "reconoces en todos tus caminos,
Él enderezará tus veredas."

Por muy pequeño que seas,
siempre hay un Dios muy grande dispuesto a ayudarte,
quien es lo bastante grande como para hacer la tarea,
por decir lo menos.
De modo que, pídele ayuda al Señor...
Apóyate en el Señor, mira al Señor.
No te fíes de tu talento.
Dios es más talentoso que tú.
Es más grande de lo que tú jamás podrías llegar a ser.
Pero si Él te inspira y te guía,
cualquier cosa que hagas será lo mejor.


jueves, 31 de enero de 2013

Los gadgets que podemos llevar a la playa

Los gadgets que podemos llevar a la playa

Santoral...


† Santoral               

San Juan Bosco
Presbítero (1815-1888)

San Juan
        BoscoEra natural de la aldea de los Becchi, a 25 kilómetros de Turín. En esta historia no puede faltar la figura de la madre, Margarita, mujer incomparable, que educó a sus hijos en la pobreza y fortaleza del más alto nivel.
Cuando era jovencito, Juan iba con su madre al mercado a vender los productos del campo. Era un mozarrón despierto y vigoroso que aún no sabía leer.
En esto, se le ocurre ser sacerdote. Y para iniciar sus experiencias, atrae los domingos a la gente junto a su casa, en un predio donde crecían dos perales. Allí hace de saltimbanqui y prestidigitador. Así entretiene santamente a todos los convecinos.
Empieza a estudiar en una escuela pública, a 5 kilómetros de su pueblo. Luego entra a estudiar en el liceo de Chieri. Para pagar sus estudios trabaja en toda clase de oficios. Por fin, a sus 26 años celebra la primera misa en Turín. Lo primero que hace es recoger chiquillos de la calle. Le siguen como si fuera un titiritero. Para eso funda los Oratorios de San Francisco de Sales. Más tarde, para atender a esa gente pequeña, funda la Congregación de los Padres Salecianos, que se extiende pronto por toda Italia, Francia y España. Es el educador de los tiempos modernos; se hace periodista, predica, confiesa, escribe y propaga la devoción a María Auxiliadora, publica libros de ciencia y religión. Es el auténtico tipo de audaz soldado de Cristo.
En la Italia del siglo pasado, uno de los divertimentos más esperados de los pobres era los que traían los titiriteros.
San Juan
        BoscoHubo cierta "troupe" que, a sabiendas, representaba sus obras a la hora de la misa y, claro, las gentes, en especial los niños, se "salteaban" la misa.
Pero había un niño, Juan Bosco, que se decidió a hacer algo para que los niños volvieran a la misa.
Se las arregló para aprender trucos de prestidigitación, malabarismos y otras habilidades por el estilo. Para eso, observó mucho, entrenó más y se ejercitó con los amigos.
Más tarde llegó a desafiar a los titiriteros y malabaristas, les ganó las apuestas y se tuvieron que ir de allí humillados.
Juan se hizo dueño del domingo, de los compañeros y amigos. Comenzó de niño los domingos y acabó moviendo masas de jóvenes, organizando su tiempo libre, montando talleres y escuelas profesionales...
Se inventó el sistema de "educar jugando y aprender gozando".
Su espíritu de saltimbanqui le daba agilidad al cuerpo y ponía alas a su vocación de educador.
Les decía a los niños: "Haremos muchos juegos y entretenimientos sin que tengan que pagar nada, pero con una condición: que vengan después todos conmigo a la iglesia".