miércoles, 6 de febrero de 2013

Procuraré...


Procuraré Señor

Procuraré Señor,
en mis momentos de angustia y amargura,
recordar tu nombre y alabarlo por ponerme a prueba.

Procuraré Señor,
a la hora de pedirte,
tener más fe que el día anterior.

Procuraré Señor,
al encontrarme en crisis,
pedirte de la mejor forma la luz
que me ayude para encontrar la solución.

Procuraré Señor,
recordar que en el desaliento,
Tú eres el consuelo y el impulso
para seguir viviendo en medio
de las injusticias y los sinsabores.

Procuraré Señor,
la relación en comunidad
con cada uno de mis semejantes.

Procuraré Señor,
dar amor en vez de odio, ayudar y no hundir,
tender con amor la mano y no empujar.

Procuraré Señor,
perdonar y no juzgar, la caridad y no la avaricia.

Procuraré Señor,
la amistad a la enemistad,
la unión y no la desunión.

Procuraré Señor,
la paz y no la guerra.

Procuraré Señor,
en los momentos más controversiales,
tener paciencia y auténtica esperanza.

Procuraré Señor,
alentar a los demás y no desalentarlos.

Procuraré Señor,
ser humilde como tu hijo y aceptar siempre,
con fortaleza, tu Voluntad.


martes, 5 de febrero de 2013

La Divina Misericordia...


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

Importancia de la penitencia. 
565                           Sobre las penitencias y las mortificaciones.

En el primer lugar están las mortificaciones interiores, pero además practicaremos las mortificaciones exteriores, definidas exactamente para que las practiquen todas. Estas son: tres días por semana observaremos el ayuno estricto. Estos días son: viernes, sábado y miércoles. Cada viernes, durante el tiempo necesario para rezar el salmo 50, se someterán a la disciplina [204], todas en la misma hora en sus propias celdas. La hora indicada, las tres de la tarde, por los pecadores agonizantes. Durante dos grandes ayunos [205], como los días del trimestre [206], las vigilias [207], la comida consistirá en: una vez al día un trozo de pan y un poco de agua.
Que cada una trate de practicar estas mortificaciones que están prescritas (33) para todas, pero si alguna hermana desea algo más, pida el permiso a la Superiora. Una mortificación general más: ninguna hermana puede entrar en la celda de otra sin un permiso especial de la Superiora, pero la Superiora debe a veces entrar inadvertidamente en las celdas de las hermanas, no para espiar, sino en el espíritu de amor y responsabilidad que tiene ante Dios; ninguna cerrará nada con llave, la regla será la llave general para todas. 
Comentario: 
Si bien los escritos de Santa Faustina se caracterizan por el gran amor y misericordia de Dios, ella no deja de inculcar que es necesaria la penitencia para impetrar la misericordia de Dios sobre los pecadores.
Porque la penitencia no es algo pasado de moda, sino que eso es lo que nos quiere hacer creer el demonio, para que no hagamos penitencia, y así no le arrebatemos almas a su poder maléfico.
Sólo la penitencia y la oración tienen el poder de salvar almas. Por eso tenemos que volver a considerar en nuestras vidas el hacer un poco de penitencia, porque la salvación del mundo depende de ello.
Cristo salvó al mundo con oración y sufrimiento. Los cristianos debemos imitar al Señor en esto, y trabajar por la salvación propia y de los hermanos, haciendo pequeños sacrificios, aceptando los sufrimientos que el Señor permita en nuestras vidas y ofreciendo ayunos y privaciones. Porque debemos saber que cuando nos privamos de un rico postre, no sólo que dominamos nuestra gula, sino que un pobre, recibe alimento, ya que todos los hombres estamos unidos en un solo cuerpo, y lo que uno ofrece, tal vez lo recibe otro muy lejos de nosotros.
Hagamos penitencia. Al menos soportemos con paciencia las contrariedades de la vida, y si podemos y nos animamos a más, hagamos sacrificios, porque con ello se obtiene mucho para nosotros y las almas.
Jesús, en Vos confío.


lunes, 4 de febrero de 2013

Los looks de las presidentas y primeras ministras

Los looks de las presidentas y primeras ministras

Ábrete paso, Señor...


Ábrete paso, Señor

Aunque, en el mundo no se comprenda
ni, a veces, sea escuchado el clamor de tu voz.
En situaciones en las que, tu cruz redentora,
es apartada frente a otros símbolos e ídolos
que sólo hablan de ideologías o de vacío.
En una sociedad en la que prima
el tener, frente al ser,
la mentira, en contienda encarnizada con la verdad,
la apariencia, eclipsando a la autenticidad,
la moda, disfrazando al hombre
frente a lo eterno o definitivo.

Hazte paso, Señor.
Ante aquellos que quieren silenciarte
porque ansían que sólo se escuchen sus gritos.
Ante los que, sabiendo que tú eres Señor,
desean reinar con el cetro de la imposición,
del poder, del relativismo o del “todo vale”.

Hazte paso, Señor.
Y, en tu camino, déjanos pistas para seguirte.
Amor para entregar.
Pasión para desvivirnos por los demás.
Fuerza para ser testimonio de tu presencia.
Verdad para dinamitar la falsedad.
Alegría para irradiar optimismo.
Palabra, para iluminar las sombras.
Humildad, para hacer frente a la contrariedad.
¡Hazte paso, Señor!

P. Javier Leoz


domingo, 3 de febrero de 2013

Sunday...


Feliz domingo por la mañana, por la tarde y por la noche, mis deseos de un hermoso día de gran paz y amor, Dios te bendiga, amén ...

Happy Sunday morning, afternoon and evening, my wishes for a beautiful day of great peace and love, God bless you, amen ...


Reflexiones del Evangelio...


Los Padres de la Iglesia nos iluminan

Cristo, a fin de restaurar el mundo y reconducir a Dios Padre todos los habitantes de la tierra, mejorándolo todo y renovando, como quien dice, la faz de la tierra, asumió la condición de siervo —no obstante ser el Señor del universo— y trajo la buena noticia a los pobres, afirmando que precisamente para eso había sido enviado.
Son pobres y como tales hay que considerar a los que se debaten en la indigencia de todo bien, no les queda esperanza alguna y, como dice la Escritura, están en el mundo privados de Dios. Pertenecen a este número los que venidos del paganismo, han sido enriquecidos por la fe en él, han conseguido un tesoro celestial y divino, me refiero a la predicación del evangelio de salvación, mediante la cual han sido hechos partícipes del reino celestial y de la compañía de los santos, y herederos de unos bienes que ni la imaginación ni el humano lenguaje son capaces de abarcar. Pues, como está escrito: Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.
A no ser que lo que aquí se nos quiere decir es que a los pobres en el espíritu Cristo les ha otorgado el polifacético ministerio de los carismas. Llama quebrantados de corazón a los que poseen un ánimo débil y quebradizo y son incapaces de enfrentarse a los asaltos de las tentaciones y de tal modo están sometidos a ellas, que se dirían sus esclavos. A éstos les promete la salud y la medicina, y a los ciegos les da la vista.
 Por lo que se refiere a quienes dan culto a la criatura, y dicen a un leño: «Eres mi padre»; a una piedra: «Me has dado a luz» y luego no conocieron al que por naturaleza es verdadero Dios, ¿qué otra cosa son sino ciegos y dotados de un corazón privado de la luz divina e inteligible? A éstos el Padre les infunde la luz del verdadero conocimiento de Dios, pues fueron llamados mediante la fe y lo conocieron; más aún, fueron conocidos de él. Siendo como eran hijos de la noche y de las tinieblas, se convirtieron en hijos de la luz, porque para ellos despuntó el día, salió el Sol de justicia y brilló el resplandeciente lucero.
Estimo que no existe inconveniente alguno en aplicar todo lo dicho a los hermanos nacidos en el seno del judaísmo. También ellos eran pobres, tenían el corazón desgarrado, estaban como cautivos y yacían en las tinieblas. Vino Cristo y, con preferencia a los demás, anunció a los israelitas las alegres y preclaras gestas de su presencia; vino, además, para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite. Año de gracia fue aquel en que, por nosotros, Cristo fue crucificado. Fue entonces cuando nos convertimos en personas gratas a Dios Padre y cuando, por medio de Cristo, dimos fruto. Es lo que él nos enseñó, cuando dijo: les aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. Por Cristo, vino efectivamente el consuelo sobre los afligidos de Sión, y su ceniza se trocó en gloria. De hecho, dejaron de llorarla y de lamentarse por ella, y comenzaron, en el colmo de su alegría, a predicar y anunciar el evangelio.


Que tengas un buen fin de semana
Saludos


sábado, 2 de febrero de 2013

Puedo...


Puedo...

Te di la vida,
pero no puedo vivirla por ti.

Puedo darte dirección,
pero no puedo guiarte todo el tiempo.

Puedo permitir tu independencia,
pero no puedo juzgarte.

Puedo llevarte a la iglesia,
pero no puedo hacerte creer.

Puedo enseñarte el bien y el mal,
pero no puedo decidir por ti.

Puedo comprarte ropa bonita,
pero no puedo hermosear tu interior.

Puedo darte un consejo,
pero no puedo aceptarlo por ti.

Puedo darte amor,
pero no puedo imponértelo a ti.

Puedo enseñarte a compartir,
pero no puedo hacerte generoso.

Puedo enseñarte respeto,
pero no puedo forzarte a descubrir el honor.

Puedo aconsejarte acerca de tus amigos,
pero no puedo cambiártelos.

Puedo aconsejarte sobre el sexo,
pero no puedo guardar tu pureza.

Puedo hablarte sobre la realidad de la vida,
pero no puedo formar tu reputación.

Puedo hablarte sobre el licor,
pero no puedo decir "no" por ti.

Puedo prevenirte acerca de las drogas,
pero no puedo evitar que las uses.

Puedo hablarte sobre la meta sublime,
pero no puedo alcanzarla para ti.

Puedo enseñarte sobre la bondad,
pero no puedo forzarte a ser agradable.

Puedo prevenirte acerca del pecado,
pero no puedo formar tu moral.

Puedo orar por ti,
pero no puedo hacerte caminar con Dios.

Puedo enseñarte acerca de Jesús,
pero no puedo hacer que sea tu Señor.

Puedo decirte cómo vivir,
pero no puedo darte vida eterna.

Puedo amarte incondicionalmente toda mi vida...