viernes, 8 de marzo de 2013

Infancia espiritual...


La infancia espiritual

Puestos en el Cielo. 
Es curioso que cuando los Apóstoles discutían entre sí a ver quién de ellos era el mayor en el Reino de Dios, Cristo les mostró que el mayor es quien se hace como un niño. Por eso si queremos llegar a un elevado puesto en el Paraíso, tenemos que hacernos pequeños en el mundo.
Porque efectivamente quien quiso hacerse adulto: el demonio, perdió el puesto más elevado y cayó a lo más hondo del infierno.
Entonces nosotros tenemos que hacernos pequeños, para que el Señor, a su debido tiempo nos eleve, ya que quien se humilla será elevado, y quien se eleva será humillado.
Pero no busquemos los puestos elevados en el Cielo por gloria humana, sino más bien porque en esos puestos estaremos más cerca del Señor y de su Madre, y conoceremos mejor a Dios y estaremos más llenos de amor. Pues en el Cielo no hay competencias ni celos, sino sólo amor y admiración de unos a otros.
Y a esos puestos de honor en el Paraíso se llega de manera inversa a como los hombres quieren escalar puestos en la tierra. Efectivamente en el mundo los hombres buscan trepar a los puestos de honor y poder; en cambio nosotros tenemos que elegir los puestos más humildes en la tierra, para que en el otro mundo estemos en lo alto de la gloria, muy cerca del Corazón de Dios.

jueves, 7 de marzo de 2013

Déjame afuera, Señor...


¡Que salga fuera, Señor!

De la oscuridad que no me deja verte,
a la luz que me da la vida.
De las dudas que ciegan mis ojos,
a la certeza que me invita a seguirte.
De la tristeza que sacude mi existencia,
a la alegría que infunde tu persona.
¡Que salga fuera, Señor!

De los miedos que me paralizan,
a la fortaleza que me regala tu Palabra.
De la inseguridad de mis pasos,
a la firmeza de tus caminos.
¡Que salga fuera, Señor!

De la muerte, cuando yo vivo como Tú quieres,
a la vida que siento cuando Tú estás presente.
De mi afán de suficiencia que fracasa,
al reconocimiento de tu poder que todo lo puede.
¡Que salga fuera, Señor!

De lo efímero que pasa y caduca,
a lo eterno que Tú me dices me espera.
De mi manera peculiar de vivir la vida,
a esa otra que, Tú, me dices es rica y diferente.
¡Que salga fuera, Señor!

Que me libre de esas largas vendas,
que me impiden ser libre y seguirte.
Que me sacuda de los aromas
con que la sociedad quiere perfumarme y maquillarme.
Que sea fuerte para desprenderme
de tantas losas que pretenden silenciarme.
¡Que salga fuera, Señor!
¡Sacúdeme con tu fuerza divina!
¡Háblame con palabras de eternidad!
¡Hazme morir en aquello que me separa de ti!
Amén.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Friendship...


Diario vivir...


Diario vivir

Hablar de Dios. 
Tengamos mucho cuidado en nuestra vida de cada día, porque podemos estar hablando mucho de Dios y de sus cosas, pero dejamos de lado el hablar a Dios, es decir, estamos dejando de lado la oración, y sobre todo, la oración personal, que no es con oraciones ya hechas, sino que es hablarle al Señor como hablamos con nuestro mejor amigo o con nuestro padre.
Que una persona hable mucho de Dios no es indicativo de que también esté muy cerca de Él; sino que la cercanía con Dios la da la oración, y en esto sí que cada uno de nosotros debe ser un maestro, porque de la oración depende todo: nuestros destinos y los destinos del mundo entero.
Cuando queramos hacer apostolado y hablar de Dios a los hombres, primero tenemos que hablar de los hombres a Dios, es decir, presentar nuestras súplicas al Señor, porque es en definitiva Él quien convierte los corazones, no nosotros. Y la eficacia en el apostolado no puede venir por nuestros métodos y talentos, sino sólo por la gracia de Dios en las almas, y ésta se obtiene a través de la oración.
Con una hora de oración fervorosa y confiada, podemos hacer mucho más que mil misioneros, pues por algo fue declarada patrona de las misiones Santa Teresita del Niño Jesús, que jamás salió de su convento de clausura a predicar, sino que todo su apostolado fue rezar y ofrecer sacrificios.
Pensemos en estas cosas y recordemos que aunque no sepamos mucho de Dios para poder hablar a las gentes, igual podemos ser grandes apóstoles si rezamos mucho.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 5 de marzo de 2013


Niebla, silencio y soledad...


Flores del atardecer...

Where are the hands of God?

When I look at the field without plowing, when implements
tillage are forgotten, when the ground is broken
and abandoned, I wonder:
Where are the hands of God?

When I see injustice, corruption, exploiting the weak;
when I see the ignorant rich arrogant pedant
and the poor, the workers and peasants, lacking resources
to defend their rights, I wonder:
Where are the hands of God?

When I look that old forgotten, as his gaze
Lisp is still some nostalgia and love words
for the son who left, I wonder:
Where are the hands of God?

When I see the dying in agony filled with pain;
When I look at your partner and your children wanting
not see him suffer, when suffering is intolerable and his bed
becomes a cry of supplication for peace, I wonder:
Where are the hands of God?

When I look at the strong and determined young woman before, now
brutalized by drugs and alcohol, when I hesitantly
what was once a brilliant mind and now rags
without direction or destination, I wonder:
Where are the hands of God?

When that little girl should dream fantasies,
I see drag his existence and his face reflected as
boredom of living, and looking to survive is painted mouth
and follows the dress and sell out his body, I wonder:
Where are the hands of God?

When that small at three in the morning gives me
his newspaper, his miserable little box of candy unsold
when I see him sleeping in a hallway door shivering,
with a few newspapers covering her frail little body,
claims as his gaze a caress me, when I see
hopeless wandering in the sole company of a dog
street, I wonder:
Where are the hands of God?

And I confronted him and asked:
"Where are your hands, Lord? 'To fight for justice,
to give a touch, a comfort to the abandoned, rescue
youth from drugs, give love and affection to the forgotten ".
After a long silence I heard his voice demanded:
"Do not you realize that you are my hands, dare to use
for which they were made, to give love and reach stars ".

And I realized that we are God's hands "you and me"
those who have the will, knowledge and courage
to fight for a more humane and just, those
whose ideals are so high that they can not stop visiting
the call of destiny, those who defy the pain,
criticism and blasphemy will challenge themselves
to be the hands of God.

Lord, now I realize that my hands are unfilled,
have not they should give, I apologize for the love
you gave me and I have not known how to share, I use the
to love and conquer the grandeur of creation.

The world needs those hands, full of ideals and stars,
whose magnum opus is contributing daily to forge a new
civilization, seeking higher values ​​share
generously what God has given us and may eventually arrive
empty, because they gave all the love, for what they were
God created and will surely say:
Those are my hands!


Las manos de Dios...


¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos
de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada
y abandonada, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil;
cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante
y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos
para defender sus derechos, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada
es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor
por el hijo que la abandonó, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor;
cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando
no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho
se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora
embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante
lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos
sin rumbo ni destino, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías,
la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya
el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca
y se ciñe el vestido y sale su cuerpo a vender, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece
su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender,
cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán tiritando de frío,
con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito,
cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo
sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro
callejero, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?

Y me enfrento a Él y le pregunto:
"¿Dónde están tus manos, Señor? para luchar por la justicia,
para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar
a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados".
Después de un largo silencio escuché su voz que me reclamó:
“No te das cuenta de que tú eres mis manos, atrévete a usarlas
para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas".

Y comprendí que las manos de Dios somos "tú y yo",
los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje
para luchar por un mundo más humano y justo, aquellos
cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir
a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor,
la crítica y la blasfemia se reten a sí mismos
para ser las manos de Dios.

Señor, ahora me doy cuenta de que mis manos están sin llenar,
que no han dado lo que deberían dar, te pido perdón por el amor
que me diste y que no he sabido compartir, las debo usar
para amar y conquistar la grandeza de la creación.

El mundo necesita esas manos, llenas de ideales y estrellas,
cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una nueva
civilización, que busquen valores superiores, que compartan
generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar 
vacías, porque entregaron todo el amor, para lo que fueron
creadas y Dios seguramente dirá:
¡Ésas son mis manos!