lunes, 3 de febrero de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Es importante tener amigos en quien poder confiar. Pero es esencial tener confianza en el Señor, que nunca falla.

Las misas...

Las misas...

¿Que enseñan San Agustín y San Gregorio?
A la hora de tu muerte, tu mayor consuelo serán
las Misas que durante tu vida oíste.

Cada Misa que oíste te acompañará en el tribunal divino
y abogará para que alcances perdón.

Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal
que debes por tus pecados, en proporción con el fervor con
que la oigas.

Con la asistencia devota a la Santa Misa, rindes el mayor
homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor.

La Santa Misa bien oída suple tus muchas negligencias y
omisiones.

Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados
veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni
siquiera te acuerdas.

Por ella pierde también el demonio dominio sobre ti.

Ofreces el mayor consuelo a las benditas ánimas del Purgatorio

Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.

Una Misa oída mientras vivas te aprovechará mucho más que
muchas que ofrezcan por ti después de la muerte.

Te libras de muchos peligros y desgracias en los cuales quizás
caerías sino fuera por la Santa Misa.

Acuérdate también de que con ella acortas tu Purgatorio.

Con cada Misa aumentarás tus grados de gloria en el Cielo.
En ella recibes la bendición del sacerdote, que Dios ratifica
en el cielo.

Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de
ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con
suma reverencia.

Cuando oímos misa en honor de algún Santo en particular,
dando a Dios gracias por los favores concedidos a ese Santo,
no podemos menos de granjearnos su protección y especial
amor, por el honor, gozo y felicidad que de nuestra buena obra
se le sigue.

Todos los días que oigamos Misa, estaría bien que además de
las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

La Misa es el don más grande que se puede ofrecer al Señor
por las almas, para sacarlas del purgatorio, librarlas de sus
penas y llevarlas a gozar de la gloria. – San Bernardo de Sena.

El que oye Misa, hace oración, da limosna o reza por las almas
del Purgatorio, trabaja en su propio provecho. – San Agustín.

Por cada Misa celebrada u oídas con devoción, muchas almas
salen del Purgatorio, y a las que allí quedan se les acortan
las penas que padecen. – San Gregorio el Grande, Papa.

Durante la celebración de la Misa, se suspenden las penas de
las almas por quienes ruega y obra el sacerdote, y especialmente
de aquellas por las que ofrece la Misa. –San Gregorio el Grande

Se suplica que apliquen todas las indulgencias en sufragio de
las Almas del Purgatorio, pues Dios nuestro Señor, y ellas
recompensarán esta caridad.

La Santa Misa es la renovación del Sacrificio del Calvario, el
mayor acto de adoración a la Santísima Trinidad. Por eso es
obligación oírla todos los domingos y fiestas de guardar.

¡ Ave María puríssima !
Gracias por tu apoyo. Recemos unos por otros.
Unidos en el Corazón de la Sagrada Familia.

domingo, 2 de febrero de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Que la Jornada Mundial de la Vida Consagrada sea una ocasión propicia para redescubrir la centralidad de Jesucristo en nuestra vida.

Santoral...

† Santoral               

Fiesta de la Candelaria Para cumplir la ley, María fue al Templo de Jerusalén, a los cuarenta días del nacimiento de Jesús  

Fiesta de la Candelaria

Esta fiesta ya se celebraba en Jerusalén en el siglo IV.

La festividad de hoy, de la que tenemos el primer testimonio en el siglo IV en Jerusalén, se llamaba hasta la última reforma del calendario, fiesta de la Purificación de la Virgen María, en recuerdo del episodio de la Sagrada Familia, que nos narra San Lucas en el capitulo 2 de su Evangelio. Para cumplir la ley, María fue al Templo de Jerusalén, a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, para ofrecer su primogénito y cumplir el rito legal de su purificación. La reforma litúrgica de 1960 y 1969 restituyó a la celebración el título de “presentación del Señor” que tenía al principio: la oferta de Jesús al Padre, en el Templo de Jerusalén, es un preludio de su oferta sacrifical sobre la cruz.

Este acto de obediencia a un rito legal, al que no estaban obligados ni Jesús ni María, constituye una lección de humildad, como coronación de la meditación anual sobre el gran misterio navideño, en el que el Hijo de Dios y su divina Madre se nos presentan en el cuadro conmovedor y doloroso del pesebre, esto es, en la extrema pobreza de los pobres, de los perseguidos, de los desterrados.

El encuentro del Señor con Simeón y Ana en el Templo acentúa el aspecto sacrifical de la celebración y la comunión personal de María con el sacrificio de Cristo, pues cuarenta días después de su divina maternidad la profecía de Simeón le hace vislumbrar las perspectivas de su sufrimiento: “Una espada te atravesará el alma”: María, gracias a su íntima unión con la persona de Cristo, queda asociada al sacrificio del Hijo. No maravilla, por tanto, que a la fiesta de hoy se le haya dada en otro tiempo mucha importancia, tanto que el emperador Justiniano decretó el 2 de febrero día festivo en todo el imperio de Oriente.

Roma adoptó la festividad a mediados del siglo VII, y el Papa Sergio I (687-701) instituyó la más antigua de las procesiones penitenciales romanas, que salía de la iglesia de San Adriano y terminaba en Santa María Mayor. El rito de la bendición de los cirios, del que ya se tiene testimonio en el siglo X, se inspire en las palabras de Simeón: “Mis ojos han visto tu salvación, que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para iluminar a las naciones”. Y de este rito significativo viene también el nombre popular de esta fiesta: la así llamada fiesta de la “candelaria”.

sábado, 1 de febrero de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
A veces estamos tristes a causa de nuestros pecados. No nos desanimemos: Cristo ha venido a liberarnos. Él es nuestra paz

viernes, 31 de enero de 2014

Papa Francisco...

Nadie se salva solo. La dimensión comunitaria es esencial en la vida cristiana.

Santoral...

† Santoral               

San Juan Bosco
Presbítero (1815-1888)

San Juan Bosco
Era natural de la aldea de los Becchi, a 25 kilómetros de Turín. En esta historia no puede faltar la figura de la madre, Margarita, mujer incomparable, que educó a sus hijos en la pobreza y fortaleza del más alto nivel.

Cuando era jovencito, Juan iba con su madre al mercado a vender los productos del campo. Era un mozarrón despierto y vigoroso que aún no sabía leer.

En esto, se le ocurre ser sacerdote. Y para iniciar sus experiencias, atrae los domingos a la gente junto a su casa, en un predio donde crecían dos perales. Allí hace de saltimbanqui y prestidigitador. Así entretiene santamente a todos los convecinos.

Empieza a estudiar en una escuela pública, a 5 kilómetros de su pueblo. Luego entra a estudiar en el liceo de Chieri. Para pagar sus estudios trabaja en toda clase de oficios. Por fin, a sus 26 años celebra la primera misa en Turín. Lo primero que hace es recoger chiquillos de la calle. Le siguen como si fuera un titiritero. Para eso funda los Oratorios de San Francisco de Sales. Más tarde, para atender a esa gente pequeña, funda la Congregación de los Padres Salecianos, que se extiende pronto por toda Italia, Francia y España. Es el educador de los tiempos modernos; se hace periodista, predica, confiesa, escribe y propaga la devoción a María Auxiliadora, publica libros de ciencia y religión. Es el auténtico tipo de audaz soldado de Cristo.

En la Italia del siglo pasado, uno de los divertimentos más esperados de los pobres era los que traían los titiriteros.

San Juan Bosco
Hubo cierta "troupe" que, a sabiendas, representaba sus obras a la hora de la misa y, claro, las gentes, en especial los niños, se "salteaban" la misa.

Pero había un niño, Juan Bosco, que se decidió a hacer algo para que los niños volvieran a la misa.

Se las arregló para aprender trucos de prestidigitación, malabarismos y otras habilidades por el estilo. Para eso, observó mucho, entrenó más y se ejercitó con los amigos.

Más tarde llegó a desafiar a los titiriteros y malabaristas, les ganó las apuestas y se tuvieron que ir de allí humillados.

Juan se hizo dueño del domingo, de los compañeros y amigos. Comenzó de niño los domingos y acabó moviendo masas de jóvenes, organizando su tiempo libre, montando talleres y escuelas profesionales...

Se inventó el sistema de "educar jugando y aprender gozando".

Su espíritu de saltimbanqui le daba agilidad al cuerpo y ponía alas a su vocación de educador.

Les decía a los niños: "Haremos muchos juegos y entretenimientos sin que tengan que pagar nada, pero con una condición: que vengan después todos conmigo a la iglesia".

San Juan Bosco...
ruega por nosotros, amén...