viernes, 11 de abril de 2014

Confusión...

Mensaje de conversión
Confusión. 
11-11-88                                                                                                       1553 
Hija, en estos días más que nunca se ve la confusión en las almas.
Eso hace que los hombres se alejen de Dios, que desprecien a Dios.
Hay en el mundo, necesidad de la Tutela de Dios.
Es por eso que la Madre, hace a los hijos, un llamado de alerta.
Sea humilde el corazón del hombre y sepa reflexionar.
Bendito sea el Señor, por Su Misericordia.
Sea esto conocido. 
Leed: Ezequiel C. 33, V. 11 
    11     Tú diles, en cambio: "Juro por mi Vida - oráculo del Señor - que Yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva. ¡Conviértanse, conviértanse de su conducta perversa! ¿Por qué quieren morir, casa de Israel?"
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás - Argentina) 
Comentario: 
Muchos no creen en Dios porque no le conocen, no saben lo bueno que es, tienen una idea equivocada de Dios, o tal vez ni siquiera creen que existe y que los ama infinitamente. Pero que esto también ocurra entre los católicos es paradójico, porque muchos de nosotros no conocemos bien a Dios, sino que tenemos de Él una idea equivocada, y por eso no lo amamos como merece, ni lo damos a conocer con fidelidad para que otros se acerquen al Señor.
Es tiempo de comenzar a conocer a Dios, porque nadie puede amar lo que no conoce. Entonces, si profundizamos en el conocimiento de Dios, nuestra alma se abrirá al amor y lo amaremos como piden los mandamientos.
Nadie puede dar lo que no tiene. Por eso si no conozco a Dios, no puedo transmitir ese conocimiento a otros, y si no vivo en gracia de Dios, es decir, teniendo a Dios habitando en mi alma, tampoco haré mella en las almas de los hermanos, porque si no vivo el amor de Dios estando en amistad con Él, entonces no podré hacer que otros vivan así.
En el mundo hay crisis religiosa porque hay crisis de gracia. Efectivamente la gran mayoría de los hombres, incluidos los católicos, viven en pecado mortal, y entonces es lógico que la fe esté en extinción, porque una fe sin obras está muerta, y decir que creemos en Dios, pero actuar como si Él no existiera, eso trae una gran confusión y oscuridad al mundo.
Si queremos que el mundo se convierta, comencemos por convertirnos nosotros mismos, haciendo una sincera y completa confesión sacramental, para después transmitir la fe a los demás.

jueves, 10 de abril de 2014

apostar al amor

Evangelio del día...

miércoles 9/ABR/14

Evangelio del día 

Jn 8, 31-42.  
No pecar. 
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Ellos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: ‘Ustedes serán libres’?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. Yo digo lo que he visto junto al Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre”. Ellos le replicaron: “Nuestro padre es Abraham”. Y Jesús les dijo: “Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre”. Ellos le dijeron: “Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios”. Jesús prosiguió: “Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo sino que él me envió”. 
Reflexión: 
Todo el que peca es esclavo del pecado y por lo tanto se hace esclavo de Satanás que le echa el lazo para hundirlo cada vez más en el abismo. Por eso, debemos poner especial atención en no cometer el pecado. Digamos como Santo Dominguito Savio: “¡Morir antes que pecar!”. Y si tenemos la desgracia de caer en pecado grave, no nos quedemos así ni un momento. Hagamos un acto de contrición y el propósito de confesarnos con un sacerdote cuanto antes. Haciendo así estaremos cada vez más cerca de Dios y más alejados del demonio que es como un perro encadenado que muerde al que se le acerca. Y sobre todo oremos mucho y en especial a María para que no nos venza la tentación, ya que en la oración está la clave para mantenernos en gracia de Dios.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de jamás cometer un pecado mortal y tengamos gran devoción a María, que fue concebida sin pecado y que jamás cometió ningún tipo de pecado y por eso Satanás nunca la pudo alcanzar.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

No juzgar...

Mensaje a los hijos
No juzgarlos. 
Si bien el no juzgar a los hermanos es un mandato de Nuestro Señor, cuando se trata de nuestros padres es mucho más grave el juicio y no debemos juzgarlos jamás. Sería como querer juzgar a Dios, porque a veces nos parece que Dios actúa mal, que nosotros actuaríamos de otra manera en tal o cual acontecimiento. Algo parecido nos sucederá si queremos juzgar a nuestros padres, porque desconocemos muchas cosas de ellos, de por qué razón actúan así o dicen una cosa u otra. Lo que sí está mandado por el Señor es que los debemos amar, y mucho, viendo en ellos a los representantes de Dios en la tierra.
Si bien hay que ser condescendientes con todos, mucho más condescendientes debemos ser con nuestros padres, y es eso a veces lo que más nos cuesta, porque tratamos bien a los de afuera, pero con nuestros progenitores somos muy exigentes.
Tenemos que pensar que quizás ellos pudieron haber cometido errores, pero que todo en realidad confluye para bien nuestro, que si sabemos ver bien las cosas, notaremos que hemos aprendido, y con los dolores de la vida, hemos aprendido a ser misericordiosos, cosa que no es fácil de conseguir. Y si estamos orgullosos de cómo somos, se lo debemos también a nuestros padres, que nos han educado y cuidado desde la infancia. Y aunque no lo hubieran hecho así, igualmente no tenemos derecho a juzgarlos, sino que tenemos que amarlos siempre, porque si el Señor manda amar incluso a los enemigos, ¡cuánto más debemos amar a nuestros padres!, que la mayoría de las veces son nuestros mejores amigos, aunque quizás caemos en la cuenta de ello cuando ya es demasiado tarde.

miércoles, 9 de abril de 2014

Mensaje...

Mensaje de confianza

Dios nos busca. 
Cuando no vienen a Él los pecadores, Jesús se lanza a su encuentro. Como el padre del pródigo, espera la vuelta del ingrato. Como el buen pastor, busca la oveja perdida; y, cuando la encuentra, la carga sobre los hombros divinos y la restituye ensangrentada al redil. 
 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent) 
Comentario: 
Si nos hemos alejado del camino del bien y caímos en pecado, no por eso debemos creer que Dios nos haya abandonado, sino que justamente por ese motivo Él nos está buscando.
Y si sentimos en lo profundo de nuestro ser el arrepentimiento y la intención de volver a ser buenos y justos, es porque el Señor ya nos ha avizorado, como el Padre misericordioso miraba a la distancia a ver si veía aparecer a su hijo pródigo.
Dios es bueno y no nos quiere castigar, sino que se compadece del que se había perdido. ¿No dice acaso el Evangelio que Jesús no apagaría la mecha que ardía débilmente ni quebraría la caña ya cascada? ¿Y qué otra cosa quiere significar con eso el texto sagrado, sino indicar que Jesús no viene a abatir ni a juzgar, sino a salvar, a recuperar y dar aliento a quien está abatido por el pecado, por llevar una vida descarriada?
Ojalá escuchemos la voz del Pastor que nos llama. No tengamos miedo de Él, porque sólo tendrá para nosotros dones y gracias que envidiarán los que nunca se alejaron del redil, como sucedió también con el hermano mayor del pródigo.
Dios tiene predilección por los pecadores, y si bien aborrece el pecado, ama al pecador. Por eso debemos tener confianza en Dios, que es bueno, y que quiere que todos vayamos al Cielo. A los justos los conserva en la justicia, porque si no los sostuviera con su gracia, no podrían mantenerse sin pecar; y a los pecadores, los llama a una nueva vida de justicia y santidad, cancelando el pasado y colmándolos de dones y favores de todo tipo.

Apocalipsis...

Interpretación del Apocalipsis

(Mensajes de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)
Dongo (Como), 31 de diciembre de 1987
Última noche del año
La gran tribulación
“En mi Corazón Inmaculado, en acto de incesante oración, pasad Conmigo las últimas horas de este año, que está ya a punto de terminar.
Es un año importante y particularmente bendecido por mi Corazón Inmaculado porque me ha sido solemnemente y oficialmente consagrado por mi Papa.
Estáis ya en la mitad de este año mariano.
Habéis entrado en mi tiempo.
Estáis bajo el signo de los grandes acontecimientos, que os han sido predichos.
Sabed leer y meditar todo lo que en la divina Escritura se os ha descrito claramente para ayudaros a comprender los tiempos que estáis viviendo.
Con mi voz materna os guío a todos para que comprendáis los signos de la gran tribulación.
En los Evangelios, en las cartas de los Apóstoles, en el Libro del Apocalipsis os han sido claramente descritos indicios seguros para haceros comprender cuál es el período de la gran tribulación.
Todos estos signos se están realizando en este vuestro tiempo.
–Ante todo una gran apostasía se está difundiendo en todas partes de la Iglesia por la falta de fe, que se propaga incluso entre sus mismos Pastores.
Satanás ha logrado difundir por doquier la gran apostasía, por medio de su solapada obra de seducción, que ha llevado a muchos a alejarse de la Verdad del Evangelio para seguir las fábulas de las nuevas teorías teológicas, y complacerse en el mal y en el pecado, buscado, incluso, como un bien.
–Luego, en vuestro tiempo se multiplican los trastornos de orden natural, como terremotos, sequías, inundaciones, desastres que causan la muerte imprevista a millares de personas, seguidas de epidemias y males incurables que se propagan por doquier.
–Además vuestros días están marcados por continuos rumores de guerras, que se multiplican y siegan cada día innumerables víctimas.
Crecen las discordias y las disensiones en el interior de las naciones; se propagan las revoluciones y las luchas entre los diversos pueblos; continúan extendiéndose guerras sangrientas, no obstante los esfuerzos que se hacen para lograr la paz.
–Finalmente, en vuestro tiempo acontecen grandes signos en el sol, la luna y las estrellas.
El milagro del sol, acontecido en Fátima, fue un signo, que os di para advertiros que ya han llegado los tiempos de estos extraordinarios fenómenos que se suceden en el cielo.
Y cuántas veces, durante mis actuales apariciones, vosotros mismos habéis podido contemplar los grandes prodigios que se realizan en el sol.
Como las yemas o brotes que despuntan en los árboles, os dicen que ya ha llegado la primavera, así también estos grandes signos que se realizan en vuestro tiempo os dicen que ya ha llegado a vosotros la gran tribulación, que os prepara para la nueva era, que os he prometido con el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.
He aquí la razón por la que me ha sido consagrado vuestro tiempo con un especial año mariano en mi honor.
Porque la Santísima Trinidad ha confiado al Corazón Inmaculado de vuestra Madre Celeste, la misión de preparar a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir con confianza la hora de la gran tribulación que os prepara al retorno glorioso de Cristo.” 
Comentario: 
Algunos, quizás muchos, gritarán en el momento más grave de la prueba. “¡Ha llegado el fin del mundo! ¡Sálvese quien pueda!”. Y si bien es cierto que la prueba que estamos a punto de vivir en el mundo, y que ya ha comenzado, es la Gran Tribulación anunciada en el Apocalipsis y en toda la Escritura, también es cierto que ella no es el fin del mundo, sino un paso, una preparación a los cielos nuevos y a la tierra nueva, es decir, al Reino de Cristo en la tierra, que pedimos en el Padrenuestro.
Recordemos también que en el Apocalipsis claramente es descrita esta Gran Tribulación como un parto, como los dolores previos al parto, pero que luego pasan a ser cosa del pasado cuando un hombre ha nacido en el mundo. Así también ahora estamos en los comienzos de los dolores de alumbramiento, que se harán agudísimos y tremendos, pero que también pasarán.
Preparémonos con oración y penitencia, para estar listos, y que no nos suceda como a los apóstoles, que por no velar y orar, fueron vencidos por el enemigo. También nosotros deberemos pasar esta gran prueba, y no la pasaremos ilesos si no nos dedicamos más a la oración y menos a las cosas transitorias de la vida.
Tengamos cuidado porque el diablo sabe que se acercan estos tiempos y trata de entretenernos con bagatelas, con tal de que estemos muy ocupados en nuestras cosas, que son “nuestras” cosas, pero no las cosas de Dios. Estemos alertas a esta emboscada del Maligno y abramos los ojos a la realidad antes de que ya no quede tiempo de hacerlo.

martes, 8 de abril de 2014

Oraciones...

ORACIONES DE LA MAÑANA Y DE LA NOCHE

ORACIÓN DE LA MAÑANA

+ Por la señal de la Santa Cruz, + de nuestro enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Señor y Dios mío, en quien creo, en quien espero, a quien adoro y amo con todo mi corazón; te doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y por haberme conservado la vida en esta noche.
Te ofrezco todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos del presente día, a mayor honra y gloria tuya, en penitencia por mis pecados y en sufragio de las almas del purgatorio.
Dame, Señor, tu gracia para que pueda servirte fielmente en este día, y me vea libre de todo pecado y de todo mal. Amén.
Padre nuestro...
Dios te salve, María... 

Consagración al Sagrado Corazón 

Oh Jesús mío, por medio del Corazón Inmaculado de María Santísima, te ofrezco las oraciones, obras y trabajos del presente día, para reparar las ofensas que se te hacen y por las demás intenciones de tu Sagrado Corazón. 

Oración a la Santísima Virgen 

Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco del todo a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy del todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén. 

A San José 

Señor, que con inefable providencia te has dignado escoger a San José para esposo de tu santísima Madre, haz que así  como le veneramos cual protector en la tierra, así sea él nuestro intercesor en el cielo. Amén. 

Al Ángel de la Guarda 

Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día. Amén.

ORACIÓN DE LA NOCHE

Señor y Dios mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo más que a todas las cosas, te doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado en este día. Dame luz y gracia para conocer mis pecados y arrepentirme de ellos.
Te adoro, Dios mío, postrado con profunda humildad ante tu presencia soberana. Creo en ti, porque eres Verdad infalible. Espero en ti, porque eres Bondad infinita, fiel a tus promesas. Te amo con todo mi corazón, porque eres sumamente amable, y amo a mi prójimo como a mí mismo por amor a ti. 

Examen de conciencia 

Es indispensable, para la vida normal del cristiano, no descuidar, ni una noche, el examen de conciencia o revisión del día.
Se puede hacer según el siguiente orden:
A. Dar gracias a Dios por los beneficios recibidos.
B. Pedir gracia para conocer los pecados y detestarlos.
C. Examinar brevemente las faltas cometidas durante el día, particularmente el defecto dominante.
D. Pedir perdón a Dios por dichas faltas.
E. Proponer enmienda con su gracia. 

Oración de San Bernardo 

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.
Animados con esta confianza, a Vos también acudimos, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante vuestra presencia soberana.
Oh Madre de Dios, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén. 

Al Ángel de la Guarda 

Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en esta noche. Amén. 

A San José 

Glorioso San José, padre adoptivo de Jesús y esposo de la bienaventurada Virgen María, te elijo, desde ahora y para siempre, por mi particular patrono, por dueño y director de mi alma y de mi cuerpo, de mis pensamientos, palabras y obras, de mi vida y de mi muerte. Te suplico me recibas por servidor tuyo perpetuo, me asistas en todas mis acciones, y me obtengas la inestimable gracia de vivir y morir como tú, en el amor de Jesús y de María. Amén. 

Oración conclusiva 

Visita, Señor, esta habitación, y aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición esté siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
El Señor todo poderoso nos conceda una noche serena y una muerte santa. Amén.