domingo, 13 de abril de 2014

Seguir al Sr...

Evangelio para los hijos
Seguir a Jesús. 
“Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, lo siguieron”. (Mt 4, 22) 
Comentario: 
Los hijos son de Dios antes que de los padres. Por eso si un hijo siente el llamado de Dios a una vocación especial, aunque ame mucho a sus padres, debe dejarlos para seguir la voz de Dios, porque a Dios se le debe amar sobre todo y sobre todos, no otra cosa hizo Jesús cuando dejó a su Madre, la Virgen, para ir a evangelizar.
Es que seguir la vocación a la que el Señor nos llama, redunda en bien para nosotros, porque sólo en ese estado seremos felices plenamente y será para nosotros más segura nuestra salvación.
Dios conoce todas las cosas, sabe el presente, el pasado y el futuro, y lo que hoy podría ser lo perfecto, visto en adelante, puede resultar un verdadero fracaso. Entonces tenemos que rezar para saber qué es lo que Dios quiere de nosotros, según las circunstancias en que nos ha puesto en el mundo, en la familia, en la sociedad, en la Iglesia.
Si encontramos el lugar donde el Señor nos quiere, viviremos felices y, como dice el mundo “realizados”. Y esa será la única forma de “realizarnos” en esta tierra, porque Dios es el principal interesado en que seamos felices haciendo lo que Él planeó para nosotros.
Estos hermanos del pasaje evangélico citado, dejaron todo y a su padre y siguieron a Jesús. Nosotros quizás no debamos dejar el hogar paterno, pero debemos tener ese desprendimiento que nos permita estar preparados para dejarlo todo si fuera necesario, para seguir a Dios.

sábado, 12 de abril de 2014

Devociones...

Devoción al Espíritu Santo

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
(Enseñada por la Ssma. Virgen al P. Gobbi)

Esta invocación conviene decirla muy frecuentemente, especialmente antes de hacer alguna actividad o de rezar:

“VEN ESPÍRITU SANTO. VEN POR MEDIO DE LA PODEROSA INTERCESIÓN DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA, TU AMADÍSIMA ESPOSA”

ORACIÓN DEL CARDENAL MERCIER

¡Oh, Espíritu Santo, alma de mi alma, te adoro! Ilumíname, guíame, fortaléceme, consuélame; dime qué debo hacer, dame tus órdenes; te prometo someterme a todo lo que desees de mí y aceptar todo lo que permitas que me suceda; hazme tan solo conocer tu voluntad.
* * * * * * *
Si esto hacéis, vuestra vida se deslizará feliz, serena y llena de consuelo, aun en medio de las penas, porque la gracia será en proporción a la prueba, dándonos la fuerza de sobrellevarla, y llegaréis así a la puerta del Paraíso cargados de méritos. Esta sumisión al Espíritu Santo es el secreto de la santidad y de la alegría de la vida.

viernes, 11 de abril de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Sólo la confianza en Dios puede transformar la duda en certeza, el mal en bien, la noche en alba radiante.

Confusión...

Mensaje de conversión
Confusión. 
11-11-88                                                                                                       1553 
Hija, en estos días más que nunca se ve la confusión en las almas.
Eso hace que los hombres se alejen de Dios, que desprecien a Dios.
Hay en el mundo, necesidad de la Tutela de Dios.
Es por eso que la Madre, hace a los hijos, un llamado de alerta.
Sea humilde el corazón del hombre y sepa reflexionar.
Bendito sea el Señor, por Su Misericordia.
Sea esto conocido. 
Leed: Ezequiel C. 33, V. 11 
    11     Tú diles, en cambio: "Juro por mi Vida - oráculo del Señor - que Yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva. ¡Conviértanse, conviértanse de su conducta perversa! ¿Por qué quieren morir, casa de Israel?"
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás - Argentina) 
Comentario: 
Muchos no creen en Dios porque no le conocen, no saben lo bueno que es, tienen una idea equivocada de Dios, o tal vez ni siquiera creen que existe y que los ama infinitamente. Pero que esto también ocurra entre los católicos es paradójico, porque muchos de nosotros no conocemos bien a Dios, sino que tenemos de Él una idea equivocada, y por eso no lo amamos como merece, ni lo damos a conocer con fidelidad para que otros se acerquen al Señor.
Es tiempo de comenzar a conocer a Dios, porque nadie puede amar lo que no conoce. Entonces, si profundizamos en el conocimiento de Dios, nuestra alma se abrirá al amor y lo amaremos como piden los mandamientos.
Nadie puede dar lo que no tiene. Por eso si no conozco a Dios, no puedo transmitir ese conocimiento a otros, y si no vivo en gracia de Dios, es decir, teniendo a Dios habitando en mi alma, tampoco haré mella en las almas de los hermanos, porque si no vivo el amor de Dios estando en amistad con Él, entonces no podré hacer que otros vivan así.
En el mundo hay crisis religiosa porque hay crisis de gracia. Efectivamente la gran mayoría de los hombres, incluidos los católicos, viven en pecado mortal, y entonces es lógico que la fe esté en extinción, porque una fe sin obras está muerta, y decir que creemos en Dios, pero actuar como si Él no existiera, eso trae una gran confusión y oscuridad al mundo.
Si queremos que el mundo se convierta, comencemos por convertirnos nosotros mismos, haciendo una sincera y completa confesión sacramental, para después transmitir la fe a los demás.

jueves, 10 de abril de 2014

apostar al amor

Evangelio del día...

miércoles 9/ABR/14

Evangelio del día 

Jn 8, 31-42.  
No pecar. 
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Ellos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: ‘Ustedes serán libres’?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. Yo digo lo que he visto junto al Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre”. Ellos le replicaron: “Nuestro padre es Abraham”. Y Jesús les dijo: “Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre”. Ellos le dijeron: “Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios”. Jesús prosiguió: “Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo sino que él me envió”. 
Reflexión: 
Todo el que peca es esclavo del pecado y por lo tanto se hace esclavo de Satanás que le echa el lazo para hundirlo cada vez más en el abismo. Por eso, debemos poner especial atención en no cometer el pecado. Digamos como Santo Dominguito Savio: “¡Morir antes que pecar!”. Y si tenemos la desgracia de caer en pecado grave, no nos quedemos así ni un momento. Hagamos un acto de contrición y el propósito de confesarnos con un sacerdote cuanto antes. Haciendo así estaremos cada vez más cerca de Dios y más alejados del demonio que es como un perro encadenado que muerde al que se le acerca. Y sobre todo oremos mucho y en especial a María para que no nos venza la tentación, ya que en la oración está la clave para mantenernos en gracia de Dios.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de jamás cometer un pecado mortal y tengamos gran devoción a María, que fue concebida sin pecado y que jamás cometió ningún tipo de pecado y por eso Satanás nunca la pudo alcanzar.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

No juzgar...

Mensaje a los hijos
No juzgarlos. 
Si bien el no juzgar a los hermanos es un mandato de Nuestro Señor, cuando se trata de nuestros padres es mucho más grave el juicio y no debemos juzgarlos jamás. Sería como querer juzgar a Dios, porque a veces nos parece que Dios actúa mal, que nosotros actuaríamos de otra manera en tal o cual acontecimiento. Algo parecido nos sucederá si queremos juzgar a nuestros padres, porque desconocemos muchas cosas de ellos, de por qué razón actúan así o dicen una cosa u otra. Lo que sí está mandado por el Señor es que los debemos amar, y mucho, viendo en ellos a los representantes de Dios en la tierra.
Si bien hay que ser condescendientes con todos, mucho más condescendientes debemos ser con nuestros padres, y es eso a veces lo que más nos cuesta, porque tratamos bien a los de afuera, pero con nuestros progenitores somos muy exigentes.
Tenemos que pensar que quizás ellos pudieron haber cometido errores, pero que todo en realidad confluye para bien nuestro, que si sabemos ver bien las cosas, notaremos que hemos aprendido, y con los dolores de la vida, hemos aprendido a ser misericordiosos, cosa que no es fácil de conseguir. Y si estamos orgullosos de cómo somos, se lo debemos también a nuestros padres, que nos han educado y cuidado desde la infancia. Y aunque no lo hubieran hecho así, igualmente no tenemos derecho a juzgarlos, sino que tenemos que amarlos siempre, porque si el Señor manda amar incluso a los enemigos, ¡cuánto más debemos amar a nuestros padres!, que la mayoría de las veces son nuestros mejores amigos, aunque quizás caemos en la cuenta de ello cuando ya es demasiado tarde.