domingo, 22 de junio de 2014

Ojos claros...

Con una sola mirada el corazón me arrancó,
bastó sólo una vez y alma me robó,
esa tierna mirada a mi sentir hechizó,
pero a ella todo esto poco le importó.

Quise verme en sus ojos
y casi me costó la vida,
quise que su amor fuera mío 
y dejó a mi corazón vacío.

Ojos claros, ojos claros, ojos claros,
como los recuerdo yo,
pupilas cristalinas llenas de maldición,
mirada tan profunda que hiere la ilusión.

Me parecieron sus ojos dos lindas gotas de agua,
queriendo jugar con ellos me destrozaron el alma,
y los ojos claros que malditos son,
por un par de ellos llora mi corazón.

Hoy ya no más su mirada quiero ver,
aunque sus ojos claros parezcan amanecer,
su belleza y transparencia falsas han de ser,
pues me causaron mucho daño los ojos de esa mujer.


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COMENZANDO EL DÍA

Comulguemos hoy.

Ojalá hoy podamos recibir la Eucaristía, que debe ser el centro de nuestra vida y el centro también de cada uno de nuestros días. No perdamos la oportunidad de acercarnos a la Comunión, si estamos en gracia de Dios, porque un día en que no recibimos la Eucaristía pudiendo hacerlo, es un día desaprovechado.
Cada Comunión bien hecha nos aumenta el grado de gloria en el Cielo, y da honor y gloria a Dios. Nos preserva de accidentes y desgracias. Nos va curando de las heridas y enfermedades del alma (y a veces también del cuerpo y del corazón), y nos perdona los pecados veniales.
No nos damos cuenta con facilidad lo que significa recibir a Jesús Sacramentado cada día.
Pensemos si realmente no podemos ir todos los días a Misa a comulgar por un motivo grave, o es por dejadez u otra excusa que no hacemos el esfuerzo de perseverar en la Comunión diaria.

sábado, 21 de junio de 2014

Papa Francisco...

El Papa Francisco viajó al pueblo de Calabria en el que la mafia asesinó a un nene de 3 años...
"La mafia es el desprecio del bien común. Tiene que ser combatida, alejada, y la Iglesia tiene que ayudar", agregó.
Francisco se dirigió a los jóvenes. "No dejen que les roben la esperanza. Permaneciendo junto a Jesús, sabrán oponerse al mal, a la injusticia y a la violencia", sostuvo...
Recemos por Su Santidad, amén...

Permanencia...

La Iglesia permanecerá

hasta el fin de los tiempos

Meditación y Reflexiones Cristianas: La Iglesia permanecerá hasta el fin de los tiemposNos narra el Evangelio en Mateo 14, 24-25 que los Apóstoles navegaban hacia Cafarnáun cuando ya había oscurecido. El mar estaba agitado por el fuerte viento, y la barca era vapuleada por las olas.

La Tradición ha visto en esta barca la imagen de la Iglesia, zarandeada a lo largo de los siglos por el oleaje de las persecuciones, de las herejías y de las infidelidades. Siempre, desde el principio sufrió contradicciones y ataques, y hoy como ayer se sigue combatiendo a la Iglesia.

Eso nos hace sufrir a quienes la amamos, pero a la vez nos da una inmensa seguridad y una gran paz, porque Cristo mismo está dentro de la barca; vive para siempre en la Iglesia, y por eso, las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella (Mateo 16, 18); la Iglesia durará hasta el final de los tiempos, pésele a quien le pese y por más que sea atacada.

No nos dejemos impresionar porque ha arreciado la tempestad contra nuestra Madre, pues podríamos perder la paz, la serenidad y la visión sobrenatural. Cristo está siempre cerca de nosotros, de cada uno, y nos pide confianza.

La Iglesia tiene carácter imperecedero, es decir, durará hasta el fin del mundo: no habrá cambio sustancial en su doctrina, en su constitución o en su culto. La razón de la permanencia de la Iglesia está en su íntima unión con Cristo, que es su Cabeza y Señor.

Después de subir a los cielos, Jesucristo envió a los suyos el Espíritu Santo para que les enseñe toda la verdad (Juan 14, 16), y cuando les encargó predicar el Evangelio a todas las gentes, les aseguró que Él estaría siempre con ellos hasta el final del mundo (Mateo 28, 20). La fe nos atestigua que esta firmeza en su constitución y en su doctrina durará siempre, hasta que Él venga.

Los ataques a la Iglesia, los malos ejemplos, los escándalos, nos llevarán a amarla más, a pedir por esas personas y a desagraviar al Señor ofreciéndonos para el perdón de sus ofensas. Permanezcamos siempre en comunión con la Iglesia, fieles a su doctrina, unidos a sus sacramentos, y dóciles a la jerarquía.

Meditación y Reflexiones Cristianas: La Iglesia permanecerá hasta el fin de los tiemposA aquella barca, Jesús llega inesperadamente caminando sobre las aguas, para auxiliar a los Apóstoles que se encontraban llenos de pavor, para robustecer su fe débil y para darles ánimos en medio de la tempestad. Las tempestades con el Señor, mediante la oración y los sacramentos, sean interiores o a nuestro alrededor, se tornan en oportunidades para crecer en fe, en esperanza, en caridad y en fortaleza.

Así nos lo indica la Palabra de Dios, mediante la exhortación de San Pablo:

“Fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza. Lleven con ustedes todas las armas de Dios para que puedan resistir las maniobras del diablo. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.

Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón y la justicia como coraza; estén bien calzados, listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.

Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos.” (Efesios 6, 10-18).

En nuestra vida personal no faltarán tormentas. Con el tiempo comprenderemos el sentido de estas dificultades. Y, recordemos, siempre contamos con la ayuda de nuestra Madre del Cielo, especialmente cuando estamos en medio de la dificultad. ¡Acudamos a Ella con amor y confianza!

viernes, 20 de junio de 2014

Simon & garfunkel- Mrs Robinson (subtitulos en español)

Aurora

Santoral...

Santoral              

Nuestra Señora de la Consolación Advocación Mariana, Junio 20  

Nuestra Señora de la Consolación
La Madre que consuela y sostiene

Fuente: www.terrelontane.org
El día 20 de junio se celebra la fiesta de la Santísima Virgen del Consuelo, patrona especial de Turín y del Piamonte.

El culto de la Virgen del Consuelo data del siglo XI, cuando se amplió el primitivo edificio dedicado a San Andrés y se erigió, en el transcurso del siglo XVIII el Santuario de la Consolación, una de las iglesias más bellas y más amadas por los habitantes de Turín.

En relación con el culto de la Virgen del Consuelo, se narra que, en el mismo sitio en que hoy admiramos el santuario, había un pequeño templete que se vio destruido en una de las invasiones de los bárbaros.

Algunos años después, en la ciudad de Briançon, un hombre ciego de nacimiento, tuvo en sueños una visión de la Virgen María que le exhortó a llegarse a Turín para buscar un cuadro con su efigie que se había extraviado.

El hombre, llegado a aquel sitio, recobró milagrosamente su vista y pudo ver a la Virgen, quien se presentó como "Consoladora" y se convirtió en la patrona de Turín.

Hoy, la Virgen del Consuelo no sólo es venerada por muchísimos fieles que a ella imploran gracia y consuelo y que con fe y con devoción participan en la procesión que, todos los años durante su celebración, sale del Santuario y serpentea por las calles de la ciudad.

Ella es también la Madre inspiradora de los misioneros que, en su nombre, se empeñan en llevar el Evangelio por todo el mundo. Al igual que María, que veneran bajo el título de Consolación, pretenden llevar al mundo el auténtico Consuelo que es Jesús, el Evangelio y con ello su presencia junto a los marginados, con la ayuda a los afligidos, la cura a los enfermos, la defensa de los derechos humanos y el fomento de la justicia y de la paz.

Por todo eso, ellos se dedican a la Misión de forma total, sin ninguna clase de vínculos, alejados de la materialidad de las cosas, profesando la pobreza y la obediencia en el espíritu de la beatitud evangélica.