viernes, 8 de agosto de 2014

Mensaje...

Mensaje sobre la oración 

Rezar para ser castos. 
Conviene sobre todo que estemos persuadidos que nadie podrá vencer las tentaciones impuras de la carne si no se encomienda al Señor en el momento de la tentación. Tan poderoso y terrible es este enemigo que cuando nos combate se apagan todas las luces de nuestro espíritu y nos olvidamos de las meditaciones y santos propósitos que hemos hecho, y no parece sino que en esos momentos despreciamos las grandes verdades de la fe y perdemos el miedo de los castigos divinos. Y es que esa tentación se siente apoyada por la natural inclinación que nos empuja a los placeres sensuales. Quien en esos momentos no acude al Señor está perdido. Ya lo dijo San Gregorio Nacianceno: La oración es la defensa de la pureza. Y antes lo había afirmado Salomón: Y como supe que no podía ser puro, si Dios no me daba esa gracia, a Dios acudí y se la pedí. Es en efecto la castidad una virtud que con nuestras propias fuerzas no podemos practicar, necesitamos la ayuda de Dios, mas Dios no la concede sino a aquel que se la pide. El que la pide, ciertamente la obtendrá.
“El gran medio de la oración” - San Alfonso María de Ligorio. 
Comentario: 
Hoy, como en el mundo ya ni se habla de la pureza y la castidad, sino para burlarse de ellas, entonces ¿quién rezará para obtener el don de conservarlas en sí mismo?
Pero aunque el mundo se burle de estas virtudes, las palabras de Dios no cambian, y los Diez Mandamientos son aquellos de siempre. Por tanto quien quiere salvarse debe guardar la pureza y castidad, y éstas no se pueden guardar sin rezar pidiéndoselo a Dios.
No basta con huir de las ocasiones peligrosas, porque a veces no podremos huir, ya que en cualquier parte se presenta la tentación impura, ya sea por agentes externos, o en nuestro propio interior. Ya San Pablo decía esto cuando afirmaba que en sus miembros había una ley opuesta a la ley del espíritu, y que ese mismo cuerpo lo llevaba a la muerte.
El demonio sabe muy bien que el pecado de impureza desmantela el alma, y es principio de otros muchos pecados. Por ejemplo el hombre que apetece la carne de la mujer, pronto se hará ladrón y hasta homicida, con tal de tener esa mujer.
El mundo se quiebra en ruinas por la lujuria, que siempre está en la combinación de pecados y escándalos que destruyen a la familia, y a la humanidad.
Tenemos que rezar, y rezar mucho, si queremos guardar la castidad según nuestro estado, y la pureza, porque quien no reza, muy pronto será lujurioso. Y como ha dicho la Virgen de Fátima a Jacinta: “Los pecados que más almas llevan al infierno, son los pecados de la carne”.
Siendo las cosas así, sería una gravísima imprudencia no rezar para obtener de Dios la gracia de ser puros de cuerpo y alma.

jueves, 7 de agosto de 2014

flecos y sonrisas...


Santo Rosario...

Importancia del Santo Rosario

El 26 de Diciembre de 1957, el Padre Agustín Fuentes, Postulador de la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, entrevistó a Sor Lucía Dos Santos, vidente de las apariciones de Fátima. En el curso de esa entrevista, le dijo Sor Lucía al Padre Fuentes:
“…La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María…”
“…Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario”.
“Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario”.
“Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros”.
“El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos”.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Confidencias...


DÓNDE BUSCAR LA CAUSA DE TANTO MAL

Escribe, hermano mío, soy el Arcángel Rafael, que quiero completar con un pensamiento mío lo que se te ha comunicado en estos días.
¿Cómo es posible que en ti se estén alternando sentimientos de confianza y de esperanza con otros de temores e incertidumbres?  Después de todo lo que se te ha dicho, esto no debería suceder, si sucede, debes buscar su causa donde ella está. Yo, Rafael, fui enviado a Tobías y a Sara con la misión de liberarla de los seres inmundos que la atormentaban. Aquí es donde se necesita buscar la causa del mal, esto es, hermano querido, tú tienes que convencerte de que debes liberarte de pensamientos, dudas y temores, con los medios que tienes a tu disposición, porque no son otra cosa que interferencias del enemigo común.
Hermano Don Octavio, yo tuve, y aún tengo, el excelso honor de haber sido elegido como instrumento, como ministro para realizar aquellas misiones que me han sido asignadas; pero también tú, también D. P., habéis sido elegidos para realizar una gran misión en la Iglesia y en la Asociación Esperanza; y esta misión, destinada a regenerar a la Iglesia misma, tiene su oposición, dura oposición, con una acción interna y externa; la interna consiste en agitar temores, incertidumbres, turbaciones de todo género y naturaleza; la externa en excitar contra vosotros a tantos que os asaltan por todas partes como perros mastines.

La fe "viva" os guíe en la lucha entre el Bien y el Mal

Hermano Don Octavio, si no quieres,  si no queréis ser superados, debéis defenderos de la manera que os está permitida, aun permaneciendo siempre en la obediencia, siendo esta misma virtud un arma de defensa, Él, el Omnipotente, os ha dado la posibilidad de conocer con precisión el asedio con el que habéis sido sitiados, y con el que todavía lo estáis, pero os ha provisto con todos los medios, como bien sabéis, para defenderos: circunspección, prudencia, oración, sacramentos y sacramentales. No os turbe la incredulidad de este siglo, ni la de tantísimos hermanos vuestros, ni la insensibilidad de muchos Pastores; la Fe viva os guíe en vuestro obrar por el bien vuestro y el de muchas almas.
Doble es, por lo tanto, vuestro frente de defensa: interno y externo. El sacramento de la Confirmación os ha hecho "soldados", esto es, combatientes, y el Sacramento del Orden os ha hecho "comandantes", de los Oficiales de esos soldados; así, pues, no os dejéis engañar ya que hoy el ateísmo, tan extendido como nunca antes lo fue, ha sofocado en la Iglesia esta conciencia con el oscurecimiento de los espíritus, llevando por doquier indiferencia, inercia, y, como consecuencia, ruina y perdición para muchas almas. Para ti es evidente que estas no son exageraciones fanáticas, esta es la triste realidad que lleva al mundo hacia el abismo en el que se precipitará por su terca voluntad de rechazar la Luz.

Por la maldad y sutil malicia del enemigo, de este problema "no se debe" hablar

No te impresione la insistencia, hermano Don Octavio, con la que todos nosotros, que estamos en la bienaventuranza eterna, os invitamos a reflexionar sobre el problema de la lucha entre el bien y el mal, porque este es el verdadero y gran problema de la humanidad, porque en esto la humanidad ha sido y es engañada, porque este es el problema que ha causado la Muerte en la Cruz del Hijo de Dios, del Verbo eterno de Dios hecho Carne, porque este es el problema que Satanás ha querido quitar del medio a los hombres, intensificando su engaño, su mentira, porque este es el problema, pon bien atención en la sutil y malvada malicia del enemigo, este es el problema del que no hace falta hablar, del que "no se debe" hablar.
Don Octavio, D.P., sois ministros de Dios y, como tales debéis asumir la misión que Dios os ha asignado, de poner nuevamente sobre el tapete este vital problema, este central problema, sin importaros las histéricas convulsiones de quien traiciona esta misión con el pretexto de que en su Diócesis no pueden aceptar la Espiritualidad de C. ni la vuestra, dejadlos que hablen, respetando siempre su dignidad Episcopal, tan mal entendida y peor usada.
Adelante, ved cuán cercanos a vosotros estamos, porque éste es el problema, el único gran problema que interesa al cielo y a la tierra. Luz y Tinieblas, Dios y Satanás, salvación y perdición. Este es el problema que interesa a Paraíso, Infierno y a la entera humanidad; y por esto, ve y comprende cómo no hay exageración en nuestra insistencia. Combatamos hombro a hombro por la Gloria de Dios y el bien de las almas, dejemos los muertos a los muertos y adelante en el duro camino.
Dios Uno y Trino te bendiga, os bendiga; bendiga a la Asociación que como tal inicia en embrión su camino, bendiga el Señor vuestros pasos, vuestros propósitos de bien, ahora y siempre.
El Arcángel Rafael

(“Confidencias de Jesús a un Sacerdote” – P. Ottavio Michelini - 5 de junio de 1978)



Dios no hace el mal...

Matar el error, amar al que yerra

Dios no hace el mal. 
Si bien en la Sagrada Escritura y en los escritos de los Santos se suele decir que de Dios vienen los bienes y los males, en realidad ésta es una manera de decir, porque Dios no puede hacer el mal, porque no puede quererlo, ya que el mal es una imperfección, y Dios es perfectísimo.
Debemos tener cuidado cuando nos sobreviene una desgracia o calamidad, porque podemos culpar a Dios de ello. Y si bien muchas personas tienen fe y aceptan estos acontecimientos como venidos de Dios, otras muchas personas se pueden alejar para siempre de Dios, y considerarlo como un ser cruel.
¡No! ¡El mal no viene de Dios, sino de una fuente muy distinta! El mal viene de Satanás y de todos sus demonios. Satanás mismo es el Mal, y de él vienen todos los males.
Ahora bien, ¿por qué Dios permite el mal? Es un misterio. Pero lo que podemos atisbar es que si Dios, con su omnipotencia, no supiera sacar bienes incluso de los males, no permitiría el mal. Pero así como Dios, sabiendo que el hombre pecaría, igualmente lo creó. Y sabiendo antes incluso de la creación del hombre, que los ángeles, en una tercera parte, pecarían, igualmente los creó; así también permite los males porque al final hará desembocar todo en su gloria, en la Gloria de Dios, que en definitiva toda criatura deberá glorificar a Dios.
Entonces cuando suframos algo o veamos a alguien que sufre, no creamos que es Dios el autor de ese sufrimiento, sino que es el demonio y el pecado y los hombres malvados. Dios quizás lo ha permitido, ya sea como “castigo”, o como providencia para que esa persona tenga el medio de pagar en este mundo lo que debe a la Justicia de Dios, y así, después de su muerte, vuele enseguida a los brazos del Padre eterno, teniendo un corto o nulo Purgatorio.
Lo que nos toca a nosotros es no juzgar el actuar de Dios, lo que permite o no permite, sino adherirnos a su voluntad, ya sea su Voluntad positiva, o su Voluntad permisiva, y rezar mucho para que Dios no permita ciertas pruebas en nosotros, en nuestras familias y en el mundo. He aquí entonces la grandísima importancia de la oración. Como decimos a veces cotidianamente: “¡Dios no lo permita!”, así tenemos que rezar para que Dios no permita que el Mal nos haga mal. Pero si lo permitió, entonces sepamos que de ello el Señor sabrá sacar bienes para nosotros y para el mundo.

martes, 5 de agosto de 2014

Compasión...

Compasivos.

Los católicos, a veces, por querer servir a Dios, descuidamos la misericordia y la compasión. Nos suele pasar como al sacerdote y al levita de la parábola del Buen Samaritano, que por tener prisa para ir a servir a Dios, descuidaron la compasión y la misericordia, puesto que pasaron de largo por aquel camino sin socorrer al herido.
También nosotros podemos caer en este error, y agitados por tantas cosas que tenemos que hacer, incluso las obligaciones del culto a Dios y las oraciones y obras, etc., quizás muchas veces podemos también “pasar de largo” ante las necesidades de los hermanos.
Sigamos sirviendo a Dios, pero también tengamos un ojo atento a las necesidades de quienes tenemos al lado.
Hagamos oración, y mucha; pero si nos necesitan los hermanos, interrumpamos la oración, que a caridad hecha, caridad premiada, y luego volveremos a la oración y seremos más agradables en la presencia de Dios.
Pero aunque seamos molestados en la oración por atender al hermano necesitado, y no podamos terminarla, igualmente Dios tomará esa obra de misericordia y condescendencia, como la mejor oración.
Nos pasa a todos, que a veces tenemos prisa por las “cosas de Dios” y nos olvidamos de servir realmente a Dios según las circunstancias. Queremos servir a Dios a nuestra manera, en lugar de estar siempre atentos a las sugerencias de su Voluntad.
No nos vayamos a los extremos, porque la virtud siempre está en el medio. Sirvamos a Dios en lo pequeño y en lo grande, en la oración y en la acción, teniendo un corazón capaz de compadecerse del prójimo.

Mensaje espiritual...

Mensaje espiritual 

No sólo de pan vive el hombre. 
El hombre no es sólo cuerpo, sino que también tiene una mente y un alma. Para la mente necesita el alimento de la verdad, y para el alma necesita la gracia santificante. Por eso el hombre no sólo vive de pan, sino también del alimento espiritual, porque el hombre es un compuesto de cuerpo y alma.
¿Y qué hace el mundo moderno y los enemigos de Dios? Tratan de llevar a la humanidad por el camino del materialismo, haciendo creer a los hombres que se puede ser feliz sólo por tener muchas “cosas” y todo el bienestar material y tecnológico.
Así vemos cómo aumentan en el mundo la depresión, el suicidio, el egoísmo y la desesperación, porque el hombre, que está hecho para conocer a Dios y amarlo, saber la verdad y adherirse a ella, se encuentra con que lo quieren satisfacer sólo con cosas materiales, y su deseo de espiritualidad, de infinito, queda profundamente insatisfecho.
La vorágine de los medios modernos de comunicación y la tecnología están tratando de crear una especie de paraíso en la tierra. Pero el verdadero Paraíso nunca podrá estar en la tierra. Y además, si queremos que la tierra sea la antesala del Paraíso, la única opción es que Dios reine en el mundo, que se difunda la verdad y el Evangelio, porque Dios, que ha creado al hombre, sabe cómo lo ha creado, y por eso es que le ha dado leyes para que se rija en la vida y sea feliz en ella, y luego sea feliz para siempre en el más allá.

Tenemos un alma y ella tiene derechos tanto, o incluso más, que el cuerpo. Así que si alimentamos y cuidamos nuestro cuerpo, que está bien hacerlo, mucho más debemos cuidar nuestra alma, que es inmortal, y que es lo más precioso que poseemos, porque es una imagencita de Dios.