jueves, 26 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
Apostolado...
Todos apóstoles.
El
mundo tiene que cambiar, y la civilización del amor, anunciada y
profetizada tantas veces por el santo Papa Juan Pablo II, tiene que
llegar. Pero no llegará si los católicos nos quedamos de brazos cruzados
y con la boca cerrada, pues es necesario que hagamos apostolado y que
recemos mucho.
Pero a no creernos que nos faltan cualidades o medios para el apostolado, porque si Dios se sirvió de doce pobres hombres, los Doce Apóstoles, para fundar y propagar su Iglesia; tranquilamente se puede servir de nosotros, que tal vez somos poca cosa, pero con la gracia y la ayuda de Dios podemos hacer grandes obras para gloria de Dios y salvación de las almas.
No tengamos miedo de lanzarnos a la conquista del mundo para Cristo, porque quien trabaja por Dios y por el Bien, es ayudado por la Providencia divina y el triunfo es seguro.
Aprovechemos estos medios de comunicación modernos que nos permiten llegar a miles de personas en contados minutos, y utilicémoslos para el apostolado. Se envían tantas tonterías por email, ¿por qué no enviar buenos mensajes, con enseñanzas cristianas, encendiendo la caridad en las almas, para que sean muchos los que se contagien y sean también apóstoles?
Es cierto que el mundo está mal y que la noche ha descendido sobre él, pero esto no es un obstáculo para que nos demos por vencidos, sino todo lo contrario, pues justamente la luz brilla en las tinieblas; y si somos una luz en la oscuridad, iluminaremos a muchos, justamente por la gran tiniebla de alrededor.
Debemos ser una luz en donde el Señor nos colocó, ya que no es producto del azar que estemos exactamente en el lugar que estamos, sino que el nuestro es un puesto estratégico y elegido por Dios, y lo que no hacemos nosotros, nadie lo hará en lugar nuestro.
Pensemos un poco en ello.
El Cielo vale la pena.
Pero a no creernos que nos faltan cualidades o medios para el apostolado, porque si Dios se sirvió de doce pobres hombres, los Doce Apóstoles, para fundar y propagar su Iglesia; tranquilamente se puede servir de nosotros, que tal vez somos poca cosa, pero con la gracia y la ayuda de Dios podemos hacer grandes obras para gloria de Dios y salvación de las almas.
No tengamos miedo de lanzarnos a la conquista del mundo para Cristo, porque quien trabaja por Dios y por el Bien, es ayudado por la Providencia divina y el triunfo es seguro.
Aprovechemos estos medios de comunicación modernos que nos permiten llegar a miles de personas en contados minutos, y utilicémoslos para el apostolado. Se envían tantas tonterías por email, ¿por qué no enviar buenos mensajes, con enseñanzas cristianas, encendiendo la caridad en las almas, para que sean muchos los que se contagien y sean también apóstoles?
Es cierto que el mundo está mal y que la noche ha descendido sobre él, pero esto no es un obstáculo para que nos demos por vencidos, sino todo lo contrario, pues justamente la luz brilla en las tinieblas; y si somos una luz en la oscuridad, iluminaremos a muchos, justamente por la gran tiniebla de alrededor.
Debemos ser una luz en donde el Señor nos colocó, ya que no es producto del azar que estemos exactamente en el lugar que estamos, sino que el nuestro es un puesto estratégico y elegido por Dios, y lo que no hacemos nosotros, nadie lo hará en lugar nuestro.
Pensemos un poco en ello.
El Cielo vale la pena.
viernes, 20 de febrero de 2015
lunes, 16 de febrero de 2015
Santidad...
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jueves, 12 de febrero de 2015
Perseverancia...
Palabras de Jesús
Perseverancia.
El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra, sucumbe enseguida. (Mt 13, 20-21).
Comentario:
Cuántas cosas debe pasar una semilla para llegar a ser planta adulta y dar flores y frutos. Así también sucede con la Palabra de Dios en nosotros, porque no basta oír la Palabra con alegría, sino que hay que perseverar en producir frutos.
En primer lugar tenemos que cuidar lo sembrado por Dios en nuestro corazón, porque si nos exponemos a malas lecturas, a programas de televisión ateos, a conversaciones de descreídos, entonces es lógico que perdamos la fe, y con ella, los frutos que podríamos producir.
También están los vientos de las pasiones, y las desventuras que vendrán a sacudir esa planta, y si no tenemos una fuerte raíz, hecha con la buena voluntad de quitar todas las piedras del terreno, para que la Palabra de Dios arraigue profundamente en nosotros, entonces es lógico que a la primera contradicción con el mundo y los mundanos, sucumbamos miserablemente.
Hay que perseverar siempre en el bien, recordando aquellas palabras del Apóstol Pablo, que decía a sus hermanos que no presumieran de su fe porque todavía no habían derramado su sangre por el Evangelio.
También nosotros trabajemos con constancia, sin ensoberbecernos si es que estamos en regla con Dios, porque el mérito es más de Dios, que nuestro.
Con humildad llegaremos lejos, en cambio sin humildad, caeremos en las espirales de Satanás, y terminaremos en el fondo del abismo infernal.
Jesús, en Vos confío.
En primer lugar tenemos que cuidar lo sembrado por Dios en nuestro corazón, porque si nos exponemos a malas lecturas, a programas de televisión ateos, a conversaciones de descreídos, entonces es lógico que perdamos la fe, y con ella, los frutos que podríamos producir.
También están los vientos de las pasiones, y las desventuras que vendrán a sacudir esa planta, y si no tenemos una fuerte raíz, hecha con la buena voluntad de quitar todas las piedras del terreno, para que la Palabra de Dios arraigue profundamente en nosotros, entonces es lógico que a la primera contradicción con el mundo y los mundanos, sucumbamos miserablemente.
Hay que perseverar siempre en el bien, recordando aquellas palabras del Apóstol Pablo, que decía a sus hermanos que no presumieran de su fe porque todavía no habían derramado su sangre por el Evangelio.
También nosotros trabajemos con constancia, sin ensoberbecernos si es que estamos en regla con Dios, porque el mérito es más de Dios, que nuestro.
Con humildad llegaremos lejos, en cambio sin humildad, caeremos en las espirales de Satanás, y terminaremos en el fondo del abismo infernal.
Jesús, en Vos confío.
miércoles, 11 de febrero de 2015
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