miércoles, 18 de marzo de 2015

Oración...

Por los enfermos

Oración por un enfermo, enseñada por la Reina de la Paz
El 22 de junio de 1985, la Virgen dictó a Jélena Vasilij esta oración por un enfermo. A este propósito la Virgen ha dicho: "Queridos hijos: ¡La oración más hermosa que podéis rezar por un enfermo es precisamente ésta!
La Virgen ha añadido a Jélena que el mismo Jesús la ha aconsejado. Jesús quiere que, durante el rezo de esta plegaria, tanto el enfermo como quien intercede por él se abandonen con confianza en las manos de Dios.
(Recitad tres veces el Gloria, antes de esta oración)
“Oh, Dios mío, el enfermo que se encuentra ante Ti ha venido a exponerte su deseo, pidiéndote lo que juzga ser para él la cosa más importante. Dios mío, infunde Tú en su corazón este convencimiento: ¡Lo importante es que gocemos de salud en el alma! ¡Que se cumpla en todo, Señor, sobre él tu santa voluntad! Si quieres su curación, que se cure, pero si tu voluntad es otra, que siga llevando su cruz.
También te pido por cuantos intercedemos por él: purifica nuestros corazones para que seamos dignos de transmitir, por nuestro medio, tu divina misericordia. Señor, protégelo y alivia sus penas. Que se cumpla en él tu santa voluntad. Que sea revelado por su medio tu Santo Nombre. Ayúdale a llevar con valentía su cruz.”
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Oración recomendada por la Santísima Virgen a los enfermos
Jesús mío, sé que Tú me amas. Aquel a quien Tú amas está enfermo. Si es posible, pase de mí este cáliz de sufrimiento. Pero añado yo también aquello que Tú dijiste en el huerto de Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Fortaléceme y consuélame, Jesús mío. Madre nuestra, Virgen Santísima, Tú que curas a los enfermos, ruega por mí ante tu Santo Hijo. Amén.
(“La Victoriosa Reina del Mundo” – Sor Natalia Magdolna)
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Promesa de Jesús a Sor María Marta Chambón:
“Debes repetir con frecuencia cerca de los enfermos esta invocación: Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus Santas Llagas. Esta oración aliviará a su alma y a su cuerpo. Muchas personas experimentarán la eficacia de esta aspiración”.

martes, 17 de marzo de 2015

Oraciones...

Oraciones para salvar pecadores

Dijo Jesús a Sor María Marta Chambón:
“El pecador que dijese la oración siguiente: Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para curar las llagas de nuestras almas, obtendrá su conversión”.
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Dijo Jesús a Sor Faustina Kowalska:
“Es mi deseo que tengas un conocimiento más profundo del amor que quema Mi corazón, y tú entenderás esto, cuando medites en Mi Pasión. Pidan Mi Misericordia a favor de los pecadores, yo deseo su salvación. Cuando digas esta oración, con un corazón contrito y con fe por el bien de algún pecador, Yo le daré la gracia de la conversión. Esta es la oración:
“¡Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, yo confío en Ti!”.
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Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.
Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
A tal efecto, enseñó a Sor María Consolata Betrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.
La fórmula de este Acto es:
"Jesús, María, os amo, salvad las almas"

sábado, 14 de marzo de 2015

La Suegra - LOS TEEN TOPS

Oración...

Oración a María Reina de los Ángeles

¡Oh Augusta Reina de los Cielos

y Señora de los Ángeles!

Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.

¿Quién como Dios?

Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.


viernes, 13 de marzo de 2015

Obras...

Obrar bien.
Ya Jesús en su Evangelio nos dice repetidamente que seremos juzgados por lo que hacemos, es decir, por las obras, y no por lo que sabemos. Incluso si somos personas creyentes, pero no actuamos según la Ley de Dios, según los Diez Mandamientos, entonces tendremos juicio de condenación. Porque ya el Señor nos ha dicho que no será quien le llame “Señor, Señor” quien entrará en el Cielo, sino el que cumpla la voluntad de Dios, el que viva en gracia de Dios. 
Tampoco servirá el haber profetizado, es decir, el haber predicado a otros la Verdad, si nosotros mismos no la hemos vivido, haciendo buenas obras y practicando el bien. También Caifás, sumo sacerdote de aquella época, profetizó en nombre de Dios. Pero no le valió de nada, porque sus obras fueron malas. 
Tengamos cuidado porque a veces decimos amar a Dios, amar a Jesús, pero no cumplimos sus mandamientos. Y ya el Señor nos ha dicho claramente que el único que lo ama realmente es quien cumple sus mandamientos, es decir, los Diez Mandamientos y las enseñanzas del Evangelio. 
Hoy muchos se llenan la boca diciendo que aman a Jesús, pero no viven de acuerdo a los Mandamientos. ¿Aman realmente al Señor estos tales? No, no lo aman. 
Recordemos que seremos juzgados por nuestras obras, no por lo que sabemos de religión. Incluso más: si sabemos muchas cosas de la fe, pero no las ponemos en práctica, serán para nosotros causa de perdición, porque no ignorábamos las verdades de la fe, pero no las hemos puesto por obra. 
Por ello siempre tenemos que ser humildes y no juzgar a nadie, porque sólo en el Juicio Final Dios sacará a luz todas las acciones de los hombres, y allí se verá claramente quién fue verdaderamente fiel. 
Ojalá nosotros seamos del número de los salvados, porque será señal de que entendimos el mensaje de Dios, lo pusimos en práctica, y aprovechamos los medios que nos dio el Cielo para ser buenos, y no hicimos de ellos, medios para condenarnos.