miércoles, 8 de abril de 2015

Amor...

Jesus

Acto de amor

Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor. 
Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo. 
A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Betrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.

La fórmula de este Acto es:

"Jesús, María, os amo, salvad las almas"

Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre. 
Le decía Jesús: "Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de mayo de 1936). 
"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme"... "Tengo sed de amor"... (16 de diciembre de 1935). 
Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente"... y a tu prójimo como a ti mismo. 
Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios. 
Esta oración comprende todo: 
Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc. 
"¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho". 
Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas" pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado. 
Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas", santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias. 
Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas". Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Devolver bien por mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna. 
Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María. 
¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios! 
Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo! 
Dijo Jesús a Sor Consolata: 
"Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas". 
"No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma". Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: "Jesús, María, os amo, salvad las almas"... En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias. 
Dice San Agustín: "Quien salva un alma, asegura su propia salvación", y quien salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo? 
Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve... Repitamos todo lo que podamos este Acto de amor: "JESÚS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS", para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo. 
Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata. 
Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo. 
Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida. 
Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas. 
Sor Consolata le pidió un día a Jesús: "Jesús enséñame a orar". Y he aquí la Divina respuesta: "¿No sabes orar? ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?" 
Y, si una criatura de buena voluntad me querrá amar y hará de su vida un solo acto de amor, de cuando se levanta hasta cuando se acuesta (con el corazón, bien entendido), yo haré, por esta alma, verdaderas locuras… Tengo sed de amor, tengo sed de ser amado por mis criaturas. Las almas creen que, para llegar a mí, necesitan una vida austera, penitente. ¡Ves cómo me transfiguran! Me hacen temible, mientras yo soy solamente Bueno! ¡Cómo olvidan el precepto que yo os he dado: "Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, etc… "! Hoy, como ayer, como mañana, a mis criaturas pediré solamente y siempre amor.

domingo, 5 de abril de 2015

Pascuas de Resurrección...

Imagen Jesus Misericordioso

Imagen de la Divina Misericordia

Jesús dijo a Sor Faustina: “Pinta un cuadro según me estás viendo, con la invocación: “Jesús en Vos confío”. Quiero que se venere en el mundo entero”.
“Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas... Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. 
Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios".

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. Prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos: sobre todo a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como a mi Gloria. Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Vos confío”.

Jesús promete la salvación eterna y grandes gracias y progresos en la santidad a los que le den culto por medio de esta imagen. En tu hogar y en tu cartera ponla en un lugar preferente.
"No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia".

¡FELICES PASCUAS PARA TODOS!

viernes, 3 de abril de 2015

La Creación...

Reflexionando con la Biblia

Respeto por la Creación.
El hombre debe tener respeto por la Creación, por toda la Creación, pues toda ella sale de las manos de Dios, y todo lo que hizo el Señor es bueno y útil. Desde el mosquito hasta el elefante, desde la palmera hasta el tallo de hierba, todo es bueno y útil al hombre, porque Dios nunca, jamás hace nada inútil, sino que usa de su Inteligencia y Poder para crear cada cosa al servicio del hombre.
Por eso debemos tener un gran respeto y amor a la Creación, en especial a los animales y plantas, que son seres vivos, que sirven al hombre y le hacen menos triste la estancia en esta tierra de sombras, en este valle de lágrimas -al decir de la Salve- que es la tierra.
Pero hay que amar a las cosas y las creaturas en su justa medida, no anteponiéndolas a Dios.
Es cierto que muchas veces las cosas y los animales son más fieles a Dios y al hombre, de lo que lo son los mismos hombres, porque sólo el hombre es el que puede pecar, y de hecho peca, llevando desorden a toda la creación.
Tomemos el ejemplo de San Francisco de Asís y amemos la obra del Creador. Dios todo lo ha hecho bueno, incluso había creado a los ángeles buenos, pero una tercera parte de ellos se quisieron volver malos ellos mismos, y de allí nació el Mal.
Los animales no son como nosotros, porque nosotros tenemos un alma inmortal, que estará para siempre o en el Cielo o en el Infierno. En cambio los animales, cuando mueren, desaparecen. Y mientras viven, sufren, aman, gozan, pero una vez muertos, ya dejan de existir. Son detalles de amor que el Creador quiere tener para con sus hijos los hombres, así que agradezcámosle tratando bien a todas las creaturas, tanto animadas como inanimadas.

jueves, 2 de abril de 2015

Llanto...

¿Por qué llora la Virgen?

La Virgen llora porque gran parte del mundo se está perdiendo. Son muchas las almas que se condenan al infierno eterno, porque no hay nadie que rece y se sacrifique por ellas.
La Virgen llora porque los hombres no escuchan la voz de Dios y caminan inconscientes hacia un castigo más grande que el Diluvio.
La Virgen llora porque son millones los niños matados en el seno de sus madres por el aborto.
Los dolores de la Virgen en estos tiempos, son lo que Ella revelara a Gladys Quiroga de Motta en San Nicolás, Argentina:
15-09-89 (fiesta de Ntra. Señora de los Dolores) 
“Hija mía, en estos días, son Mis Dolores: 
el rechazo hacia Mi Hijo, 
el ateísmo, 
la falta de caridad, 
los niños que no nacen, 
la incomprensión en las familias, 
el gran egoísmo de muchos hijos en el mundo, 
los corazones aún cerrados al Amor de esta Madre...”
La Virgen llora para conmover el corazón de sus hijos, y es por ello que en muchas partes hay imágenes de María que lloran incluso lágrimas de sangre, para hacernos comprender la gravedad de los momentos actuales.
La Virgen llora porque, si bien Ella está ya gloriosa en el Cielo y no puede padecer corporalmente, sí en cambio sigue sufriendo moral y espiritualmente ahora, y es por eso que María realmente llora actualmente por lo descarriado que va el mundo.
¿Qué hijo puede ser insensible al ver llorar a su madre?
Y sin embargo en el mundo hoy hay muchísimos hombres que no prestan atención a las lágrimas de María.
Si no nos compadecemos de las lágrimas de la Virgen, entonces un día derramaremos lágrimas nosotros, pero ya será tarde, porque en aquel lugar de tormento, el infierno, habrá llanto y rechinar de dientes.
El hijo que hace llorar a su madre, es un mal hijo. Ojalá nosotros no estemos siendo, con nuestros pecados, causa del llanto de la Virgen, nuestra Madre del Cielo.

martes, 31 de marzo de 2015

Catecismo...

Repasando el Catecismo

81. ¿Qué significa el nombre de Jesús?
430-435
452
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la Anunciación, significa «Dios salva». Expresa, a la vez, su identidad y su misión, «porque él salvará al pueblo de sus pecados» (Mt 1, 21). Pedro afirma que «bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos» (Hch 4, 12).
(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)
Comentario:
Los hombres no podíamos salvarnos por nuestra propia cuenta, porque el pecado es una ofensa infinita y merece un castigo infinito. Así que por más que hiciéramos buenas obras y sacrificios, ningún hombre, ni separadamente ni colectivamente, podía saldar la deuda infinita con la Justicia de Dios.
Hacía falta que existiera un hombre cuyas obras fueran de un valor infinito, y ese hombre es Nuestro Señor Jesucristo, que por ser Hombre, nos representa a todos nosotros; y por ser Dios, sus obras y Él mismo son infinitos, y puede saldar la deuda contraída por la humanidad hacia Dios, como lo hizo por su Pasión.
Jesús, que significa “Dios salva”, es el nombre dado por Dios mismo a través del Arcángel San Gabriel a la Virgen, y designa su misión, que es salvar a los hombres, y ahora, quien quiere, puede salvarse si cree en Jesús y practica lo que Él ha enseñado.
Demos gracias a Dios que tuvo compasión del destino de desgracia para toda la humanidad, y sólo por amor ha enviado a su Hijo Único a la tierra, para salvar a los hombres.
¡Alabado sea Dios!

lunes, 30 de marzo de 2015

Conversión...

¿Qué es la conversión?

(Etim. Del Latín clásico converto, conversio, cambiar).
Conversión es la vuelta al Padre del que se había alejado por el pecado. También se aplica a los que descubren y entran en la Iglesia Católica.
La conversión es cambio de vida fruto de un encuentro con Jesucristo que nos lleva a ver la vida centrada en El y ordenada en la moral. La conversión es una gracia de Dios otorgada por los méritos de la redención de Cristo que murió en la cruz para reconciliarnos con el Padre. La conversión es esencial para ser discípulos de Cristo y salvarnos.
Según el viejo aforismo de que las ideas gobiernan el mundo, si queremos el cambio de costumbres tenemos que propiciar el cambio de ideas. "La conversión es un cambio profundo en la mentalidad, en las motivaciones, en el sentido de la vida. Derribar todo el interior ruinoso del edificio para hacer una nueva distribución."
Ese cambio de mentalidad, de motivaciones era lo que buscaban los profetas con su predicación y el mismo Jesucristo lo procuraba cuando se dirigía a las multitudes con su palabra inflamada llena de comparaciones, de ejemplos o parábolas y enseñando todo el contenido de su mensaje salvador a través de la palabra y del testimonio de su propia vida.
Ya que todos somos pecadores, todos necesitamos continua conversión.

domingo, 29 de marzo de 2015

Enfermedad...

Vuelve a empezar

Después de cada enfermedad.
Cuando estamos enfermos y luego mejoramos o sanamos del todo, es porque Dios nos está dando una oportunidad para que aprovechemos mejor el tiempo en adelante.
¡Cuántas veces, cuando estamos sanos, desperdiciamos el tiempo y lo malgastamos en cosas inútiles y hasta pecaminosas! Llega le enfermedad y caemos en la cuenta de lo valioso que es el tiempo, que esta vida es pasajera y caduca.
Por eso si Dios nos concede la gracia de mejorar y sanar de nuestra enfermedad, aunque sólo sea de un resfriado, démosle gracias y dispongámonos a aprovechar mejor nuestro tiempo de vida en adelante. Porque llegará un día en que no resurgiremos de la enfermedad o dolencia, que será la última de nuestra vida en la tierra. Entonces, mientras tenemos el tiempo a nuestra disposición, aprovechémoslo para hacer buenas obras, para ser apóstoles intrépidos del Señor, ayudando a salvar incontables almas con la oración, el sacrificio, la palabra y el buen ejemplo.
Demos gracias a Dios que, de vez en cuando, nos envía algún dolor o alguna enfermedad, para llamarnos la atención sobre cómo estamos empleando el precioso tesoro que Él nos ha confiado, que es el tiempo de vida en este mundo.
Así que si estamos saliendo de una enfermedad, hagamos el propósito de volver a empezar. Y si estamos sanos, que este mensaje nos abra los ojos para aprovechar al máximo cada segundo de vida, porque como dicen los santos: “El tiempo es gloria”, ya que en cada minuto podemos conquistar un mayor grado de gloria que disfrutaremos para siempre en el Cielo.