miércoles, 20 de mayo de 2015

Mensaje...

Mensaje eucarístico

En cada partícula.
Somos Amigos de Jesús Sacramentado, y por lo tanto debemos tener respeto y amor por la Eucaristía, cuidarla, hacer que los demás la cuiden y respeten.
Y entre los cuidados que debemos tener para con Jesús Sacramentado, está el de no dejar que se desprecie ni siquiera una partícula de las hostias consagradas, puesto que, como dice el texto que se lee en el día del Cuerpo y Sangre de Cristo, Dios está presente, Cristo está presente todo entero con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en cada partícula del Pan consagrado, por pequeña que sea. De modo que tanto el Sacerdote como los fieles, debemos tratar con respeto hasta la menor partícula eucarística. De aquí que se diga que no conviene comulgar en las manos, ya que de la hostia se desprenden partículas microscópicas en las que está Jesús todo entero.
Así que hagamos el propósito, como Amigos del Santísimo Sacramento, de no comulgar más en las manos, si es que lo estamos haciendo así, para que al menos nosotros no seamos de aquellos que desprecian y tienen en poca cosa este augusto sacramento.

martes, 19 de mayo de 2015

Depresión...

Oración
Madonna del Pozzo, luz de luz, alegría de alegría
esperanza de los tristes, amor de los afligidos
consuelo de los pobres de espíritu
linterna que alumbra las noches de oscuridad.
Danos tu luz, omnipotencia suplicante
elévanos en la oración, sujetos a tu calcañal
humildes en la espera, firmes en la confianza
entregados a tu Maternidad Divina.
Tú, Señora de la Alta Gracia
llévanos a tu Hijo, Jesús
ábrenos al Divino Espíritu de Amor
enseñanos a conocer el Amor del Padre.
Que tu luz sea nuestra luz
Que tu amor sea nuestro amor
Que tu esperanza sea nuestra esperanza
Que tu fe sea nuestra fe
Madonna del Pozzo, serena nuestros corazones
para que unidos a tu Inmaculado Corazón
y con la alegria de ser tu fiel reflejo
seamos capaces de unirnos a tu santa corredención

lunes, 18 de mayo de 2015

Spinetta - Seguir Viviendo Sin Tu Amor

El tiempo...

cuando

Todo a su tiempo.

En un mensaje de María del Rosario de San Nicolás dice que “todo, a su debido tiempo, llegará”. 
Y es bueno tener esto presente porque es una verdad indiscutible, ya que Dios es Providencia, y nos va guiando en el camino. 
Dios es orden y tiene paciencia. Y nosotros somos desorden y, además, impacientes, queremos todo ya, y más en estos tiempos de las cosas instantáneas. Pero Dios tiene sus tiempos, que deberían ser también nuestros tiempos. Lo que sucede es que muchas veces no confiamos en Dios, creemos que retarda lo que queremos o necesitamos. Pero el Señor sabe dar cada cosa en el momento justo. 
Dios es tan providente que es capaz de cambiar hasta las leyes naturales con tal de favorecer a un fiel suyo que cree y confía en Él. ¿No dice la Sagrada Escritura que todo sucede para el bien de los que aman a Dios? 
Entonces ¡con qué gran confianza debemos vivir en este mundo, sabiendo que Dios va disponiendo todo para nuestro bien! 
Si tenemos fe en Dios entonces debemos estar preparados para ver grandes cosas, porque Dios es Todopoderoso, no hay que olvidarlo, y hace lo que quiere y cuando quiere, sin pedir permiso a ninguno. Por eso tenemos que ser amigos de Dios, y lo somos cuando vivimos en su gracia, ya que si tenemos la gracia santificante en el alma, somos amigos del Señor. 
Pero la amistad que Dios nos da es un regalo muy grande, porque el ser amigos de Dios es el mayor don que Él nos hace. 
Dios es nuestro Amigo, si vivimos en gracia de Dios, y entonces le podemos pedir todo, dar todo, confiarle todo, abrirle nuestro corazón, y esperar de Él consuelo y toda clase de bienes, y entre estos bienes estarán los detalles de su providencia amorosa que nos dará en cada momento lo que necesitamos.

jueves, 14 de mayo de 2015

Competencia...

sagrada familiaicono

Santa competencia.

Ya que en todos lados de organizan competencias y juegos, ¿por qué no hacemos también nosotros la santa competencia de ser santos?
En el noviazgo, que los novios corran carrera para ser uno más santo que el otro. En el matrimonio lo mismo. Y en la familia en general, competir para ser más santos, más amables, serviciales, agradables. Es cierto que la recompensa por la participación en esta especie de deporte o juego, no será monetaria, pero sí Dios nos pagará con la vida eterna en el más allá, y aquí, con dones de todas clases, el primero de todos: la paz y la concordia en el noviazgo, en el matrimonio y en la familia.
¡Qué lindo sería que compitamos por ser los mejores, los más buenos, los más santos! Así, los demás tratarán de ganarnos e intentarán ellos mismos ser mejores también.
Tenemos que tomarnos la vida como lo que es: un tiempo de prueba que Dios nos concede para que seamos santos. Y pongámosle a la vida la gracia de hacer las cosas con humor y alegría, aprovechando cada cosa para usarla como trampolín para ser mejores cada vez. Si hacemos así, entonces todo, absolutamente todo lo que suceda, será causa de mérito para nosotros, porque seremos semejantes a Dios, que saca del mal, el bien. También nosotros convertiremos lo malo que nos pase, en bienes.
Si llegáramos a entender un poco este misterio, tendremos ya todo resuelto, porque como dice la Sagrada Escritura: “Todo ocurre para el bien de los que aman a Dios”. Si nosotros amamos a Dios, entonces todo lo que acontece está a nuestro servicio, aunque a veces no lo parezca.
¡Qué gracia tenemos de haber sido bautizados en la fe católica, de tener un Padre tan bueno en el Cielo, y de tener fe! Demos gracias a la Divina Providencia que pensó en nosotros desde toda la eternidad, para que vivamos en este tiempo de gracia y lo aprovechemos para ser perfectos.