domingo, 14 de junio de 2015

Angelus Domini 2015.06.14

Mirada...

Santisima trinidad

Dios nos mira.

¡Qué diferente sería, quizás, nuestra vida y el trato con nuestros prójimos, si estuviéramos bien convencidos de que Dios nos mira constantemente, que no nos pierde de vista ni por un instante! 
Porque muchas veces nos olvidamos por completo que en todo momento estamos en presencia de Dios y actuamos mal, o no todo lo bien que deberíamos actuar. 
Hagamos el propósito de habituarnos a tener siempre presente que estamos ante la faz de Dios, y que nada de lo que hacemos, decimos, pensamos o dejamos de hacer, escapa a su Vista, y que el Señor nos premiará por todo lo bueno que hacemos, pero también castigará lo malo que obramos. 
¡Cuántos pecados evitaríamos si pensáramos más en la presencia de Dios en todas partes! ¡Qué distinto sería nuestro trato con los demás! ¡Qué diferentes serían, tal vez, nuestros negocios y trabajos, porque haríamos esto o lo otro, no porque nos esté vigilando nuestro patrón, sino porque es el mismo Dios quien nos vigila! No estafaríamos a ninguno, no solamente por miedo a la ley humana, sino porque Dios nos está viendo y nos castigaría, en este mundo o en el venidero. 
Y no creamos que Dios haga la “vista gorda” como se dice, es decir, no vayamos a creernos que Dios pasará por alto algún gesto, alguna acción que hagamos, porque ya el Señor ha dicho en su Evangelio que serán juzgadas hasta las mínimas palabras. 
Y quien diga que el hacer pensar que Dios nos vigila, es como meter miedo a las personas, en realidad lo importante siempre es evitar el pecado; y si con pensar en ello, nosotros pecamos menos, entonces ¡bendito pensamiento! 
No estamos solos. Jamás estamos solos, sino que Dios está con nosotros, en todas partes, con todas las personas y lleva cuenta de nuestras buenas obras y de nuestros pecados. 
Dicen los santos: “Mira que Dios te mira, mira que te está mirando, mira que vas a morir, mira que no sabes cuándo”. Así que sería muy fructífero para nosotros el tener siempre en la mente y el corazón, que Dios nos ve, y de ese modo tengamos un freno para pecar, y en cambio un gran impulso para hacer el bien a todos y en todas partes, tanto solos como acompañados.

sábado, 13 de junio de 2015

Aguas mansas...

AGUAS MANSAS


Aguas mansasQue tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento, que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos, que sean dadoras de vida para todas las plantas que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos, que necesitan de un trago para seguir viviendo, no te fijes quien se aprovecha de ellas, simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía, una frase célebre, un consejo, un cuento, una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste, sin embargo deben seguir un cauce de amor para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza, velocidad y en grandes cantidades, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos que nos embargan en el momento que las emitimos, de cada uno depende que nuestras palabras den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua, que nuestras palabras y pensamientos cuando no sean positivos se conviertan en hielo, y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir, estas sean líquido que se usa para conservar y crear la vida.

Y que sean vapor cuando queramos que estas lleguen a las alturas, para que el Buen Dios, las distribuya más sabiamente, en forma de lluvia, a todos sin distinción.

Benditas sean todas las palabras de amor, que de ti procedan, pues eso demuestra que tu corazón está en buenas manos...

Vidas singulares...


jueves, 11 de junio de 2015

Festividad...

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

El Señor en estos últimos siglos quiso dar a los hombres la prueba suprema de amor y proponerles un objeto muy adaptado para animarlos a amarle siempre más.
Abrió los tesoros infinitos de su Corazón para enriquecer todos aquellos que le hubiesen tributado todo el honor y el amor posible.
Para manifestar su corazón, e incendiar al mundo entero de amor, eligió una humilde Religiosa de la Visitación de Paray-le-Monial, ciudad francesa. Esta alma privilegiada, nació el 22 de julio de 1647 en Laut Lecourt hacia Verosvies en la Borgoña. Después de haber superado muchas pruebas, en el 1671 ingresó en el Monasterio de la Visitación y en 1672 emitió sus votos religiosos. Poco después de su profesión religiosa, Jesús Maestro le manifestó muchas maravillas e hizo promesas tan extraordinarias a las cuales no se hubiese prestado fe si no hubiesen sido convalidadas por un hecho incontestable y palpable.
Tres son las apariciones con las cuales N. Señor quiso consolar a su elegida.
La primera sucedió el 27 de diciembre de 1673. En ella la joven virgencita fue por el mismo Jesucristo consagrada su apóstol; llamada a difundir y propagar el culto a su adorable Corazón; a manifestar a los hombres su voluntad; y hacerles conocer lo que el Sacratísimo Corazón de Jesús promete a quien hace conocer y propaga su culto.
La segunda sucedió en la octava de Corpus Christi en el año 1674. En ella Jesús manifestó las inexplicables maravillas de su amor y el exceso a que, su Corazón, lo había llevado hacia los hombres, de cuyos no recibía más que abandono y ultrajes. Después añadió: “El abandono en el cual me dejan me es mucho más doloroso de lo que sufrí en mi pasión, tanto que si los hombres me contracambiaran amor, yo estimaría poco, todo lo que hice por ellos y quisiera si fuere posible hacer aún más; pero los hombres no tienen más que frialdades y repulsas por todas mis solicitudes. Tú a lo menos dame este consuelo, de suplir cuanto puedas a su ingratitud”.
La tercera sucedió el 16 de junio de 1675, igualmente en la octava de Corpus Christi. Apareciéndole resplandeciente como las demás veces, y mostrándole su Corazón, se quejó de los continuos ultrajes y sacrilegios que recibe en el Sacramento de amor; y agregó con más dolor, que los recibía de corazones a Él consagrados.
Por esto le confió la misión de hacer conocer y amar su adorable Corazón y hacer establecer en la Iglesia una fiesta especial de reparación. “Es esto lo que yo te pido: que el primer viernes después de la octava de Corpus Christi, sea dedicado a una fiesta particular para honrar a mi Corazón, participando en aquel día a la Santa Comunión y haciéndole con digna reparación por los indignos tratamientos que recibe en el Santo Altar. Y Yo te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir con abundancia las riquezas de su Amor sobre todos los que rendirán dicho honor y procurarán que otros hagan los mismo”.
En esta tercera revelación se halla todo lo que se refiere a la devoción del Sagrado Corazón; o sea su principio, que no es otra cosa que amor; su fin, que es de ofrecer a Dios un culto de reparación, de consuelo; su carácter, que es el de ser un culto público, después de haber sido por mucho tiempo, una devoción íntima; y por último sus efectos, que consisten en una nueva efusión de amor divino sobre la Iglesia y particularmente sobre aquellas almas piadosas que serán de esta devoción promotoras y apóstoles, puesto que Jesús dijo a la Santa: “Anuncia y haz saber al mundo entero que yo no pondré límites a mis beneficios cuando éstos me serán solicitados por mi Corazón”.

Esta fiesta cae este año 2015, el próximo viernes 12 de junio.

 

miércoles, 10 de junio de 2015

Catecismo...



CATECISMO PARA NIÑOS

Llevarlos a Misa.
La Misa es el Sacrificio de Cristo en la Cruz, y por eso debemos llevar a los niños a Misa, incluso cuando son muy pequeños, para que entren en contacto con el mundo sobrenatural y reciban los bienes y bendiciones que el Señor, por medio del sacerdote celebrante, da a la asamblea.
Recordemos que Jesús amaba y ama mucho a los niños, y los quiere ver en las funciones litúrgicas, porque ellos son los inocentes que tienen el mayor derecho a estar allí presentes, porque no tienen maldad y son como los ángeles del cielo.
Es cierto que por ahí los niños hacen un poco de ruido y quizás “molestan” a los demás asistentes a Misa. Entonces llevémosles a los pequeños algún juguete con el que se entretengan, y luego de la Misa llevémoslos al Sagrario a hablar con Jesús.
Cuando vayamos a comulgar los adultos, llevemos a los niños pequeños en brazos para que reciban la bendición del sacerdote y estén muy cerquita de Jesús Eucaristía. También podemos llevar de la mano a los niños más grandecitos, cuando vamos a comulgar.