lunes, 30 de noviembre de 2015

Coldplay - Adventure Of A Lifetime (Official video)

Seguir...

Enseñanzas del Evangelio

Seguir al Señor.
El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. (Mt 10, 38).
Enseñanza:
En este mundo tenemos que sufrir, porque el dios de este mundo, el demonio, nos pondrá trabajos y sufrimientos para tratar de acobardarnos y de hacernos renegar de Dios, para que le echemos la culpa al Señor de todo lo que sufrimos. Pero es el Maligno el que hace sufrir, y Dios lo permite porque quiere que tengamos mérito en padecer para merecer, ya que la gloria del Cielo se merece con el padecimiento en la tierra.
¿Y adónde tenemos que seguir al Señor? Tenemos que seguirlo hasta el Calvario, porque toda la vida del hombre sobre la tierra es un vía crucis, un camino hacia el monte Calvario, hacia la muerte.
Esta vida terrena es la Gran Tribulación de que habla el Apocalipsis, porque en este mundo domina el diablo, es el príncipe de este mundo que hace sufrir a los elegidos y en cambio deja tranquilos a los que son suyos.
Así que tenemos que hacer acopio de paciencia porque tendremos sufrimientos y pruebas, y debemos rezar mucho para que el Señor nos dé sus ayudas para poder salir airosos de la prueba de la vida, porque Dios no permitirá que seamos tentados y probados más allá de nuestras fuerzas, pero tenemos que ser constantes en la oración, porque Dios nos quiere ayudar pero a cambio de que se lo pidamos en la oración.
Tenemos que tomar la cruz de cada día y seguir a Jesús, pero recordando que la cruz no nos aplastará, porque es ala y es báculo que nos sostendrá en el camino, pues como ya lo dice el Señor en el Evangelio: “Mi yugo es suave y mi carga ligera”. Basta que nos decidamos a sufrir y a hacer la voluntad de Dios, para que todo se haga llevadero y hasta suave y delicioso, pues sabemos que con nuestro padecer, ayudamos a salvar a innumerables almas.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Evangelio del día...

domingo 29/NOV/15

Evangelio del día.

Lc 21, 25-28. 34-36.
Domingo 1º de Adviento.
Jesús dijo a sus discípulos: Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.
Reflexión:
Hoy comienza un nuevo año litúrgico y lo hace con el tiempo de Adviento que significa “Venida”. Y en este tiempo la Iglesia nos hace poner la mirada en la Venida del Señor que son dos: Una que ya fue en Belén en su Nacimiento, y la otra es su Segunda Venida o Parusía al Fin de los Tiempos. Hasta el 15 de diciembre los textos hacen referencia a la Segunda Venida, y desde el 16 hasta Navidad, hacen memoria de su Primera Venida en Belén. Jesús en este Evangelio nos predice que el Día de su Segunda Venida será acompañado de grandes trastornos cósmicos que harán temblar de terror a los hombres. Pero también nos dice que para escapar de todo eso sanos y salvos debemos orar incesantemente, vivir en gracia y estar consagrados al Inmaculado Corazón de María para poder salir airosos de todo lo que sobrevendrá.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de vivir bien nuestra consagración a su Corazón Inmaculado y, si aún no lo hemos hecho, que nos decidamos a consagrarnos a su Corazón.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Evangelio del día...

sábado 28/NOV/15

Evangelio del día.

Lc 21, 34-36.
Prevenidos.
Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.
Reflexión:
Debemos estar siempre preparados para recibir al Señor. Y ¿cómo debemos estar preparados? Viviendo en gracia de Dios, desapegados a los bienes y a los afectos de la tierra, como quien sabe que de un momento a otro tiene que partir a la eternidad, y sobre todo, velando en una oración lo más frecuente que podamos. Dejemos todo lo superfluo y las charlas y entretenimientos vanos, dejemos de mirar televisión y dediquemos el tiempo a la oración y así veremos los admirables resultados en nuestra vida y estaremos siempre preparados para el Día del Señor y también para el día de nuestra muerte.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de poder rezar más frecuentemente, dejando de lado la televisión que tanto mal nos hace.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Tesoro...


Catequesis mariana

Tesoro escondido.
María es como el tesoro escondido que Dios se ha reservado para Sí, y para quienes son elegidos, porque hasta en el mismo Evangelio parecería que Jesús desprecia a su Madre. Y así lo entienden los protestantes y los que no son admitidos a conocer los secretos de esta Obra Maestra de Dios: la Santísima Virgen María.
Felices nosotros si somos devotos de María, porque Dios entonces nos ha revelado el secreto de María. Dios nos ha hecho partícipes de la razón constante de su eterna alegría: María.
Dios mismo ha querido que hubiera como una especie de lagunas en el relato evangélico, para que sólo lo comprendan los amantes de la Virgen, y que los demás queden afuera de este tesoro escondido que es María, porque el mundo es muy indigno de conocer los secretos de la Virgen.
Demos gracias a Dios si nos ha elegido para que conozcamos y amemos a la Virgen con todo nuestro ser, porque es una grandísima merced que nos ha hecho el Señor.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Perdón...


Quien no perdona…

Quien no perdona y sigue odiando, no puede tener paz ni puede ser perdonado por Dios, porque el Señor sólo perdona a quienes perdonan a su vez al prójimo. De modo que si escuchamos a quien sea, decir que “no perdona”, sepamos que ese tal es un juguete del demonio que lo usa como instrumento para sembrar odios, rencores y división.
Por eso quien se diga cristiano, pero no esté dispuesto a perdonar TODO A TODOS, a ejemplo de Jesús, María, los Santos y los Mártires, no es un verdadero cristiano, sino que más bien es un hijo del Maligno, prácticamente un demonio e hijo de demonio, porque lleva el odio en el corazón, y sabemos muy bien de qué fuente viene el odio: Satanás, como el amor viene de una fuente muy distinta: Dios.
Y tenemos que perdonar de corazón, pidiéndole ayuda a Dios para poder hacerlo. Y no decir: “yo perdono pero no olvido”, porque eso equivale a no perdonar, o no hacerlo completamente.
No hay vuelta de hoja, si queremos ser cristianos de verdad, tenemos que imitar a Jesús, que perdonó incluso a sus verdugos y a todos, a pesar de que hubiera tenido motivos suficientes para castigarlos. Pero perdonó, porque nos quiere enseñar el perdón a los hombres.
Dios no quiere la venganza, sino el amor entre los hombres. Por eso el marxismo no puede ser nunca de Dios, porque se basa en el odio: odio entre clases, odio y más odio, y ya se dijo de dónde nace el odio.
Pensemos en estas cosas y perdonemos de corazón a todos, porque nosotros también necesitamos que Dios nos perdone todas nuestras faltas, y Él no nos perdonará si nosotros no perdonamos a nuestra vez.

martes, 24 de noviembre de 2015

Mensaje...

Mensaje a los Caballeros de la Purísima

Lo principal que debemos tener en cuenta, como Caballeros de la Purísima que somos, es el no tener miedo. Porque el miedo paraliza y hace cometer errores y nos vuelve cobardes en momentos en que hay que jugarse por Dios y por las almas. Seamos intrépidos como la Verónica, que sin tener en cuenta el odio de la muchedumbre ni la violencia de los soldados, pasó entre medio de ellos y fue a enjugar el Rostro del Salvador camino al Calvario. Pero esto de ser valientes debemos pedirlo al Espíritu Santo, que con su Don de Fortaleza nos asista y haga que seamos intrépidos paladines de la Verdad y dispuestos a dejarnos escarnecer por amor a nuestra Reina, la Virgen. Los apóstoles también tenían miedo en el Cenáculo. Pero cuando vino el Espíritu Santo, ya no tuvieron más miedo. Así también nosotros, invoquemos al Espíritu Santo por medio del Corazón de María, para actuar sin miedo y sin respetos humanos. Los que están con Dios y con María no deben tener ningún miedo.

¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!