lunes, 4 de enero de 2016

Eucaristía...

Medio de división.

Dios ha querido que en su Iglesia la liturgia sea un medio de unión entre los fieles. Pero dado que la celebración de muchos sacerdotes es verdaderamente escandalosa, la celebración de la liturgia se ha vuelto de medio de unión en medio de división, puesto que se administran los Misterios de la forma más vil.
Ya lo ha dicho San Padre Pío de Pietrelcina, que es más fácil que la Tierra se rija sin el sol, que sin la Santa Misa, sin la Eucaristía. Por eso la salvación o condenación del mundo dependerá en gran parte del trato que los hombres le demos a la Eucaristía, y cómo vivamos y celebremos la Santa Misa.
Pocos son los que dicen que recibir la hostia consagrada en las manos está mal, ya que Jesús está con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la hostia y en cada partícula por minúscula que ella sea. De modo que una sola partícula que caiga al suelo puede ser pisoteada luego por los comulgantes y por cualquiera.
Cuando se recibe la Comunión en las manos, se manosean las cosas santas, y Dios no puede dejar impunes esos atropellos.
No recibamos la Comunión en la mano porque no es esa la voluntad de Dios, aunque así quieran hacérnoslo creer incluso no pocos hombres de iglesia, no excluidos obispos y grandes teólogos herejes.
La forma en que se administran los sacramentos en algunas partes, especialmente la Eucaristía, verdaderamente es un pecado que clama venganza al Cielo. Y el no creerlo así es, es señal de que estamos adormecidos en el mal, y ya vemos como trivial y común lo que debería hacernos temblar de pavor por el peligro de profanar el Sacramento.
Digámoslo claramente: la comunión en la mano está mal, no se debe hacer, ni lo fieles deberían recibirla de ese modo, ni los sacerdotes deberían administrarla así, porque es un “manoseo” de lo más sagrado que existe: Dios mismo.
Seguramente este mensaje hará rasgar las vestiduras a muchos. Pero la verdad hay que decirla, para que, al menos los que tengan buena voluntad y estén en el error sin saberlo, corrijan su mala costumbre.
La comunión en la mano es un plan del Infierno que, como sabemos, también está infiltrado en la Iglesia Católica por medio de la Masonería eclesiástica.
Volvamos a las fuentes, a los tres amores blancos del cristiano: La Eucaristía, La Virgen y el Papa.

domingo, 3 de enero de 2016

Alertas...

Quince minutos con el Ángel Custodio

Mantenme alerta.
Querido Ángel Custodio mío, ya que el Señor te ha puesto a mi lado para que me conduzcas a la salvación, te pido hoy que me mantengas alerta y vigilante en la espera del Señor Jesús, que no sé cuándo será, pero tú sí lo sabes, porque conoces los tiempos de Dios.
Es por ello que te pido, querido ángel mío, que me mantengas vigilante en la oración y despierto en el bien, siempre en gracia de Dios y jamás en pecado mortal, lo que haría que si se manifestara Dios no tuviera yo salvación.
El mundo se precipita cada vez más en el pecado, en la diversión y ya nadie piensa en la vuelta de Jesús. Que yo no sea de su número, sino que con tu ayuda me mantenga en vela, esperando la Parusía de Jesús, que vendrá a juzgar a vivos y muertos.
Que yo no siga la corriente del mundo, que piensa que Jesucristo ya no vuelve más, sino que, gracias a tu vigilancia, ángel mío, yo me mantenga siempre preparado para recibir al Señor que viene.
Que no me deje aturdir por los excesos en la bebida, en la comida y en los placeres, para que ese Día grande de la ira de Dios no caiga sobre mí de improviso, y así tenga mi suerte con los impíos.
Gracias, querido Ángel custodio mío, porque juntos esperaremos al Señor y viviremos cada día como si fuera el último.

sábado, 2 de enero de 2016

ANNIE LENNOX - Love song for a vampire (Subtitulado)

Oraciones...

Oración al Espíritu Santo

Espíritu Santo,

Amor del Padre y del Hijo,

inspirame siempre

lo que debo pensar,

lo que debo decir,

lo que debo callar,

lo que debo actuar,

lo que debo hacer para tu gloria,

el bien de los hombres y mi propia santificación.

Amén...

viernes, 1 de enero de 2016

VI EM FT GRUPO PLAY QUIERO VERTE BAILAR (VIDEO OFICIAL)

Signos...

Signos de los tiempos

Aumentan los sufrimientos.
Uno de los signos de los tiempos que indican que nos estamos acercando al Fin de los Tiempos, es el aumento de los sufrimientos para todos los hombres, puesto que como bien ha dicho el Señor, ese final se puede comparar a la parturienta, que sufre cada vez más hasta que da a luz a su hijo. Así la humanidad, a medida que se acerca a su liberación, a su renovación y nuevo nacimiento, aumenta en su sufrir.
Debemos prepararnos a sufrir cada vez más, porque del crisol de sufrimientos jamás experimentados hasta ahora surgirá una aurora magnífica sobre el mundo.
Es a través del sufrimiento que se redime, y el mundo necesita de un mar de sufrimiento ofrecido, porque abunda el pecado, que sólo se equilibra con la oración y el sacrificio, con el sufrimiento.
No tengamos miedo, pero hagamos acopio de fuerzas y coraje, por medio de la oración y la recepción de los sacramentos, en especial la Eucaristía, pues no resistirá quien no se prepare a padecer lo que ya va llegando al mundo.
Ya lo dice muy bien el Señor en su Evangelio, que si esos tiempos de la Gran Tribulación no fueran acortados, ninguno se salvaría, ni siquiera los mismos elegidos de Dios. Palabras muy serias que debemos meditar de día y de noche, para que, cuando vuelva el Señor, nos encuentre con las lámparas encendidas y merezcamos el premio eterno.
¡Ven Señor Jesús!

jueves, 31 de diciembre de 2015

Lectura...

Lectura espiritual

Ejemplo 2.
Yo confesé a un mudo
Esto no es una novedad. Con frecuencia confesamos mudos. Pero esta vez..., la cosa salió de lo normal.
Estaba misionando en un pueblo...
Allí vivía un caballero que había perdido el habla. El último día de la Misión, un hijo suyo me suplicó fuera a confesar al enfermo, que llevaba tres meses mudo y estaba gravísimo por efectos de una embolia.
Fui a la casa que se me indicó. Entré en la habitación donde estaba el enfermo. Salió el hijo, y quedé solo con el mudo.
–Esté usted tranquilo –le dije–, que yo le iré haciendo las preguntas y usted me irá respondiendo con signos de cabeza, “que sí” o “que no”. (El hijo me había adelantado el clima religioso en que se había desenvuelto la vida del padre.)
Entonces el caballero rompió a hablar. Y con voz clara y distinta, se confesó.
¡Yo no salía de mi asombro!... Como no pude disimular esto, y lo expresaba mi semblante, él me dijo con emoción:
–Padre, usted va a comprender inmediatamente por qué hablo en estos momentos. Desde los diez años tomé la costumbre de rezar, por la mañana y por la tarde, las tres Avemarías, que a todos nos aconsejaron unos Padres Misioneros. Desde los catorce años perdí toda práctica religiosa, menos las tres Avemarías. Jamás, ni un solo día, las he omitido, pidiendo a la Virgen María la gracia de no morir sin hacer una buena confesión; porque, como ha oído, necesitaba confesarme bien desde mi primera comunión, que fue a los ocho años...
Terminada la confesión, quedó otra vez mudo.
A las doce de la noche había muerto, con el alma lavada por la penitencia.
(P. Luis Larrauri, Misionero Redentorista)