miércoles, 20 de abril de 2016

Oraciones...

Quince minutos con el Ángel Custodio

Protégeme.
Ángel Custodio mío, que por bondad de Dios estás siempre a mi lado y me acompañas desde mi más tierna infancia, te pido que me protejas en estos tiempos tan malos que estamos viviendo, donde el Maligno enemigo hace de todo por llevarme por el mal camino. Quiero, a partir de hoy, tener un trato más frecuente contigo que siempre estás a mi lado esperando que yo te hable o te pida ayuda, pues sé que tú puedes intervenir en la medida en que yo te invoco, pues si no te llamo, poco puedes hacer por mí. Tú estás siempre conmigo y estarás también en el momento de mi muerte y presentarás mi alma ante el Juez eterno; por eso te pido que ya desde ahora me conduzcas a una muerte santa y feliz, que sea para mí el paso a una eternidad dichosa. Y si tengo que ir al Purgatorio, te ruego que estés conmigo en ese lugar de expiación, para darme ánimos y consolarme. A partir de hoy pensaré mucho más en ti y te invocaré en cada necesidad, porque no quiero desaprovechar semejante ayuda que me ha dado el Altísimo para que me conduzcas al Reino Celestial. Y por eso te digo: “Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la Soberana Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén”. ¡Protégeme!

martes, 19 de abril de 2016

Mensaje...

Mensaje a los Apóstoles de la Inmaculada

Apóstoles.
Somos Apóstoles de la Inmaculada, y ello significa que tenemos el deber y la misión de dar a conocer a María a todas las gentes, porque María, hoy más que nunca, debe ser conocida y amada, pues de ello depende que sea conocido y amado Jesucristo.
Una forma de dar a conocer a María es difundiendo sus devociones, y entre ellas, la reina de las devociones a la Virgen es el Santo Rosario, oración que María ha pedido y sigue pidiendo en todas sus apariciones y que nos acerca a su Corazón Inmaculado y nos hace entrar en él.
Podemos difundir esta devoción simplemente imprimiendo un folleto explicativo del Rosario y dándolo a nuestros hermanos más cercanos o a quienes nos parezca que lo pueden estar necesitando. Este es un muy lindo apostolado y la Virgen lo agradece derramando abundantes gracias sobre su apóstol valiente.
También podemos imprimir varios folletos y dejarlos en las salas de espera de los hospitales y clínicas, por ejemplo, o en peluquerías, donde la gente tenga que esperar y mientras tanto pueda leer algo provechoso. El amor nos sugerirá la forma de apostolado que mejor se adapte a nuestra forma de ser. No hay que tener vergüenza ni respeto humano. ¿Vergüenza?, sólo para pecar.
¡Ave María Purísima! 
¡Sin pecado concebida!

lunes, 18 de abril de 2016

Tiempos...

Signos de los tiempos

Aumentan los sufrimientos.
Uno de los signos de los tiempos que indican que nos estamos acercando al Fin de los Tiempos, es el aumento de los sufrimientos para todos los hombres, puesto que como bien ha dicho el Señor, ese final se puede comparar a la parturienta, que sufre cada vez más hasta que da a luz a su hijo. Así la humanidad, a medida que se acerca a su liberación, a su renovación y nuevo nacimiento, aumenta en su sufrir.
Debemos prepararnos a sufrir cada vez más, porque del crisol de sufrimientos jamás experimentados hasta ahora surgirá una aurora magnífica sobre el mundo.
Es a través del sufrimiento que se redime, y el mundo necesita de un mar de sufrimiento ofrecido, porque abunda el pecado, que sólo se equilibra con la oración y el sacrificio, con el sufrimiento.
No tengamos miedo, pero hagamos acopio de fuerzas y coraje, por medio de la oración y la recepción de los sacramentos, en especial la Eucaristía, pues no resistirá quien no se prepare a padecer lo que ya va llegando al mundo.
Ya lo dice muy bien el Señor en su Evangelio, que si esos tiempos de la Gran Tribulación no fueran acortados, ninguno se salvaría, ni siquiera los mismos elegidos de Dios. Palabras muy serias que debemos meditar de día y de noche, para que, cuando vuelva el Señor, nos encuentre con las lámparas encendidas y merezcamos el premio eterno.
¡Ven Señor Jesús!

domingo, 17 de abril de 2016

Santoral...

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Santa Bernardita de Soubirous, quien en la gruta de Masabiele viera en varias oportunidades a la Virgen Maria en la forma de la Inmaculada Concepción. Esa aparicion en Lourdes, Francia, marcó una época y generó una devoción que se expandió por el mundo y creció hasta nuestros días.

La relacion entre la aparicion de Lourdes y el dogma de la Inmaculada Concepción proclamado por la Iglesia pocos años antes de los eventos en la gruta, dió una confirmación a lo dicho por Bernardita, pero mucho más importante aún, dio respaldo teológico al mensaje de Lourdes.

sábado, 16 de abril de 2016

Falsa moneda...

"Soy una falsa moneda" 
Había un hombre que se ganaba la vida vendiendo toda clase de baratijas. Parecía como si aquel hombre no tuviera entendimiento, porque la gente la pegaba muchas veces con monedas falsas que él aceptaba sin ninguna protesta, y otras veces afirmaban haberle pagado, cuando en realidad no lo habían hecho, y él aceptaba su palabra. 
Cuando le llegó la hora de morir, alzó sus ojos al cielo y dijo: "¡Oh, Señor! He aceptado de la gente muchas moneda falsas, pero ni una vez he juzgado a ninguna de esas personas en mi corazón, sino que daba por supuesto que no sabían lo que hacían. Yo también soy una falsa moneda. No me juzgues, por favor." 
Y se oyó una voz que decía: "¿Cómo es posible juzgar a alguien que nunca ha juzgado a los demás?" 
Dios te bendiga y te proteja de todo mal...
amén... 

viernes, 15 de abril de 2016

Evangelio del día...

viernes 15/ABR/16

Evangelio del día.

Jn 6, 51-59.
Jesús resucitado.
Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto la en la sinagoga de Cafarnaún.
Reflexión:
La liturgia, en este tiempo pascual, nos centra en la Eucaristía, porque Jesús resucitado está en la Eucaristía. Cuando comulgamos no comemos el cuerpo y la sangre de un muerto sino que comemos el cuerpo y la sangre de Jesús Resucitado, glorioso. Comemos la Vida misma, aumentamos la Vida de nuestra alma, es como que nos hacemos más vivos espiritualmente y cada vez que comulgamos nos hacemos más otros Jesús. Y así el Padre, al ver en nosotros a su amadísimo Hijo Jesús, vendrá con todos sus dones a nosotros y nos amará como ama a su propio Hijo.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de aprovechar el maravilloso don de la Eucaristía y hagamos el firme propósito de comulgar lo más frecuentemente posible, ojalá diariamente.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

jueves, 14 de abril de 2016

Qué será?...

¿Qué será?

Si a veces, por un triunfo en el trabajo, por un buen examen en el estudio, o por otras circunstancias de la vida en que triunfamos, sentimos tal alegría que no cabemos en nosotros mismos; ¿qué será cuando recibamos la Gran Noticia de que estamos salvados, de que el Cielo está asegurado para nosotros, y que ya podemos disfrutar de él para siempre? 
Pensemos en este sublime momento en que Nuestro Señor, rodeado de todos sus santos ángeles, nos comunique esta Buena Noticia de que estamos salvados ya para siempre. 
Cuando tengamos momentos difíciles en nuestra vida, pues a todo hombre le llegan pruebas en su existencia, pensemos en esta hora que, con la ayuda de Dios y nuestra buena voluntad, viviremos algún día, quizás no muy lejano. 
Hagamos todo por lograr este Triunfo con mayúscula, que será el verdadero triunfo para el cual hemos sido creados por Dios. 
¡Qué felicidad imposible de explicar sentiremos! ¡Qué alegría que ya nada ni nadie nos podrá quitar jamás por los siglos de los siglos! 
Suspiremos por este momento inolvidable y pongamos todos los medios a nuestro alcance para que algún día se haga realidad en nuestra existencia. 
Estamos a tiempo todavía, porque aunque nuestra vida haya dejado mucho que desear, si estamos vivos, entonces es tiempo de Misericordia para nosotros. Dios nos puede perdonar y nos quiere perdonar. No dejemos pasar nuestra vida en balde, sino corramos a los pies del Señor, confesémonos con un sacerdote, y empecemos una nueva vida, soñando con aquel sublime momento en que Jesús nos comunique la Gran Noticia de que hemos aprobado el examen de la vida, y que nos espera la Felicidad inenarrable del Paraíso, para siempre.