martes, 21 de junio de 2016

Evangelio del día...

martes 21/JUN/16

Evangelio del día.

Mt 7, 6. 12-14.
Norma de oro.
Jesús dijo a sus discípulos: No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
Reflexión:
Aquí tenemos una norma de oro que nos da Jesús de cómo comportarnos con nuestros prójimos: “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos”. Entonces debemos acostumbrarnos a ponernos en el lugar del otro y preguntarnos qué nos gustaría que los demás hagan por nosotros en esa situación concreta en la que está el prójimo; y así proceder. Y la puerta que lleva a la Vida es angosta y el camino estrecho porque para hacer el bien muchas veces tendremos que negarnos nuestros gustos, caprichos y comodidades para obrar como Dios quiere que obremos. Pero hay un secreto: hacer todo por amor a Dios. El que ama quiere complacer al amado y con gusto se sacrifica por él.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de crezca cada vez más nuestro amor a Dios y al prójimo, ya que de esto depende nuestra salvación y la de muchos otros.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

lunes, 20 de junio de 2016

Cuentos...

Todos tenemos grietas

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón. Pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque, debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir".

El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: "Cuando regresemos a la casa, quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino".

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo del camino; pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces: "¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen de tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas, y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a lo largo de todo el camino por donde vas, y todos los días las has regado, y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, incluidos tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza"

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados...

Dedicado a todos mis amigos, que aprovechan sus grietas para hacer crecer hermosos jardines...

Dios te bendiga, amén...

domingo, 19 de junio de 2016

Prédicas...

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Hoy, en el Evangelio, Jesús nos sitúa ante una pregunta clave, fundamental. De su respuesta depende nuestra vida: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Lc 9,20). Pedro responde en nombre de todos: «El Cristo de Dios». ¿Cuál es nuestra respuesta? ¿Conocemos suficientemente a Jesús como para poder responder? La oración, la lectura del Evangelio, la vida sacramental y la Iglesia son fuentes inseparables que nos llevan a conocerle y a “vivirlo”. Hasta que no seamos capaces de responder con Pedro con todo el corazón y con la misma sencillez..., seguramente todavía no nos habremos dejado transformar por Él. Hemos de conseguir sentir como Pedro, ¡hemos de lograr sentir como la Iglesia para poder responder de manera satisfactoria a la pregunta de Jesús!

Pero el Evangelio de hoy acaba con una exhortación a seguir al Señor desde la humildad, desde la negación y la cruz. Seguir a Jesús de esta manera sólo puede dar salvación, libertad. «Lo que sucede con el oro puro, también sucede con la Iglesia; esto es, que cuando pasa por el fuego, no experimenta ningún mal; más bien lo contrario, su esplendor aumenta» (San Ambrosio). Ni la contrariedad, ni la persecución por causa del Reino, nos han de dar miedo, más bien nos han de ser motivo de esperanza e, incluso, de alegría. Dar la vida por Cristo no es perderla, es ganarla para toda la eternidad. Jesús nos pide que nos humillemos totalmente por fidelidad al Evangelio, quiere que, libremente, le demos toda nuestra existencia. ¡Vale la pena dar la vida por el Reino!

Seguir, imitar, vivir la vida de la gracia, en definitiva, permanecer en Dios es el objetivo de nuestra vida cristiana: «Dios se hizo hombre para que imitando el ejemplo de un hombre, cosa posible, lleguemos a Dios, cosa que antes era imposible» (San Agustín). ¡Que Dios, con la fuerza de su Espíritu Santo, nos ayude a ello!

Dios te bendiga, amén...

viernes, 17 de junio de 2016

Seguridad...

Seguridad.

Los hombres buscamos siempre seguridades, porque al ser criaturas, somos limitados y cambiantes, y necesitamos algo que sea firme y seguro. Por eso tenemos que anclarnos en Dios, que no cambia y permanece para siempre.
Y una de las seguridades en que debemos basar nuestra vida, es justamente el creer que Dios nos ama. Pero que nos ama mucho, infinitamente. Y no dudar jamás de esta verdad tan consoladora, aún en medio de las pruebas más amargas.
Si confiamos en Dios y estamos convencidos de que Él nos ama, entonces ya seremos felices en este mundo, porque el sabernos amados por Dios, es ya remedio para todas nuestras tristezas y amarguras.
¡Pobre el hijo que sabe que su padre o su madre no lo aman! ¡Qué triste es para una criatura humana el saber que sus padres no lo quieren!
Pero nosotros, todos los hombres, sabemos que Dios es un Padre Bueno, y nos ama hasta el punto de haber entregado a su propio Hijo a la cruz, para salvarnos del Infierno al que todos íbamos si Cristo no hubiera venido a salvarnos.
Entonces no dudemos de la bondad y el amor de Dios hacia nosotros, y que esta convicción sea nuestra mayor seguridad en esta vida.
¡Bendito sea Dios!

jueves, 16 de junio de 2016

Cuento...

El perrito cojo

El dueño de una tienda colocó un anuncio en su puerta que decía: "Cachorritos en venta".

Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:

"¿Cuál es el precio de los perritos?"

El dueño contestó: "Entre $30 y $50". El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:

"Sólo tengo $2.37... ¿puedo verlos?". El hombre sonrió y silbó.

De la trastienda, salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba.

"¿Qué le pasa a ese perrito?", preguntó.

El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.  El niñito se emocionó mucho y exclamó:

"¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!".

Y el hombre replicó:

"No considero justo venderte a ese cachorro. Si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo".

Y el niñito se disgustó  y mirando directo a los ojos del hombre le dijo:

"Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo".

El hombre contestó: "No puedo entender que quieras comprar ese perrito, hijo. ¿No te das cuenta de que él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".

El niñito se agachó y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:

"Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda".

El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lágrimas... sonrió y dijo:

"Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".

En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres, y te acepte y te ame incondicionalmente.

Un verdadero amigo es aquél que llega cuando el resto del mundo se ha ido.
Dios te bendiga, amén...


miércoles, 15 de junio de 2016

Oraciones...

Quince minutos con el Ángel Custodio

De pequeño.

“Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María”. Esta es una oración que me enseñaron desde pequeño y que al hacerme grande he olvidado. Te pido perdón Ángel mío, y te prometo acordarme de ti más a menudo, porque sé que tu intervención en mi vida es tanto más poderosa y eficaz cuanto más te invoco y te rezo. Te pido que me defiendas del enemigo infernal y de los accidentes y males de todo tipo, porque estamos en un tiempo difícil en que el, Infierno se ha desencadenado con toda su furia, y solo los que se confíen a sus ángeles custodios, saldrán ilesos de esta contienda. Desde hoy quiero estrechar más los vínculos de amor entre mi alma y tú, ángel mío, para que en el momento de la muerte esté tranquilo y feliz, habiendo cumplido bien mi misión aquí en la tierra, con tu ayuda eficaz, y así entre dicho al Paraíso que me espera, y al que me habrás ayudado a ganarme con tus cuidados de todo género y tus dulces inspiraciones. Tú, ángel mío, eres mi gran amigo, y estás las veinticuatro horas del día a mi lado, ocupado y preocupado día y noche por mi salvación. Te doy gracias por ello, y te prometo estar más atento a tu voz y a tus directivas, amén...

martes, 14 de junio de 2016

Mensaje...

Mensaje sobre la reparación

Besemos sus Llagas.
María, la Madre de Jesús, al recibir el cuerpo de su Hijo muerto, seguramente habrá colmado de besos y caricias las llagas del Señor. Y esto fue una forma de reparación por la maldad humana, porque seguramente Cristo habrá concedido que se le inflingieran esas llagas con tal de recibir luego sobre ellas los besos amorosos de su Madre.
Nosotros podemos hacer mucho por nosotros y por nuestros hermanos. ¿Cómo? Reparando con nuestro amor por todo el desamor de los hombres hacia Jesús.
Besemos el crucifijo, besemos las manos y los pies traspasados del Señor, ya que de ellos brotan torrentes de gracias y de consuelo, de paz y de alegría espiritual.
Si supiéramos todo lo que recibimos y todo el bien que hacemos al besar la Cruz, no dejaríamos de besarla ni por un instante.
Todos los santos han tenido gran devoción a la Cruz. Por algo será...