martes, 18 de abril de 2017

Resucitó...

El sepulcro vacío.

El cuerpo de Jesús no está en el sepulcro.
Hay tres posibilidades:
1) Jesús resucitó;
2) robaron el cuerpo los discípulos y luego dijeron que resucitó;
3) robaron el cuerpo los judíos y enemigos.
Vemos que queda sólo la primera posibilidad: Jesús resucitó.
Porque si los discípulos hubieran robado el cuerpo, no habrían dado la vida por testimoniar que Jesús resucitó, pues nadie da la vida por algo que sabe que es una mentira, una patraña, y ellos murieron a millares por defender que Jesús resucitó.
El cuerpo del Señor tampoco lo robaron los judíos o enemigos, pues cuando los Apóstoles y discípulos comenzaron a predicar y anunciar que Jesús había resucitado, ellos enseguida habrían mostrado el cuerpo muerto de Jesús, demostrando con esto la falsedad de dicha afirmación.
Por lo tanto, usando sólo la razón, queda la primera opción: JESÚS RESUCITÓ.
Que Jesús resucitó es la verdad de fe que fundamenta todo, por eso quien no cree en la Resurrección de Cristo, vana es su fe.
Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, ha resucitado del sepulcro, ha ascendido a los Cielos y está a la diestra de Dios Padre, y desde allí volverá a juzgar a vivos y muertos; vivos en el alma y en el cuerpo, y muertos también en el alma y en el cuerpo.
La resurrección del Señor nos asegura que todos resucitaremos algún día, el Último día, para el Juicio, luego del cual cada uno irá con su cuerpo y alma al lugar que le tocará: Cielo o Infierno, y para siempre.
Entonces ¡qué santo debe ser todo nuestro obrar en este mundo! pues todo quedará patente ante el universo entero, y lo que hemos realizado en lo oculto y escondido, se mostrará a los cuatros vientos. Pero para quienes hayan hecho penitencia y se salven, el Señor ocultará sus faltas y pecados y no los mostrará al mundo para que los justos no tengan que avergonzarse por nada. En cambio los que se condenen, sufrirán una vergüenza eterna, sus pecados y maldades serán puestos en evidencia ante toda la humanidad.
Cuando celebramos la Pascua, y deseamos ¡Feliz Pascua!, estamos confesando esta verdad de que Jesús ha resucitado y nosotros resucitaremos con Él algún día.
Pero también la resurrección comienza ya desde este mundo, pues cuando vamos dejando de lado el pecado, y nos hacemos mejores, entonces ya estamos resucitando a una vida nueva, ya vamos dejando el hombre viejo para revestirnos, ya aquí en la tierra, con el hombre nuevo.
Entonces, sabiendo mejor ahora lo que quiere decir el saludo: “Feliz Pascua”, les deseo a todos, una muy Feliz Pascua de Resurrección.
 
 

lunes, 17 de abril de 2017

Dorime com letra

Reparación..

Reparación.

No es demasiado tarde para reparar por el mal que hemos hecho y los pecados que hemos cometido, porque si todavía estamos vivos, si estamos en este mundo, es tiempo aún de reparar por el mal realizado.
¿Y cómo podemos reparar? Pues haciendo lo contrario de lo que hemos hecho mal. El pecado tiene el odio como base, entonces tenemos que reparar con el amor. Así como Judas vendió con un beso traidor al Señor, y nosotros con nuestro pecado también vendemos al Señor; así también podemos reparar con un beso de amor en la mejilla de Jesús, y en definitiva dándole amor a Jesús, que es lo que Él busca y necesita, porque para eso nos ha creado Dios, para amarnos y que Le amemos, no busca otra cosa de nosotros. No nos ha creado por interés, sino sólo para que seamos felices, pero en este mundo está el Mal, y a veces no nos deja ser felices. Pues bien, en el Cielo lo seremos, y al Cielo se llega amando en la tierra, a Dios y a los hermanos, reparando con amor por todo el mal que hemos hecho, o que han hecho los demás.
No es complicada la doctrina cristiana, pues se trata de amar, de servir, y cualquiera puede hacer esto. No es necesario ser una lumbrera de inteligencia, ni grandes sabios o personas con influencia, sino que cualquiera puede amar y servir.
Es tiempo de que enfoquemos el problema, porque en el mundo hay tanto mal, y crece de día en día, porque no hay quien repare por ese mal, no hay quien, con amor, repare tanta maldad y tanto odio a Dios y a los hermanos.
Jesús nos quiso mostrar esta gran verdad, y darnos a entender que es necesaria la reparación, en el episodio en que, después de la Resurrección le pregunta a Pedro por tres veces si lo amaba. Y eso lo hizo para que Pedro, con su sí de amor, reparara por la triple negación en la Pasión.
No está todo perdido, porque si reparamos, todo puede tener solución aún. Pensemos en ello y, cuantos más pecadores hayamos sido en el pasado, o quizás ahora mismo; tanto más debemos aprovechar el tiempo de vida que Dios nos concede para reparar con amor.
Todo gira en torno al amor. Por eso los ayunos, para reparar la glotonería. Por eso también las penitencias, para reparar los gozos deshonestos del pecado, y todo es un juego de amor entre Dios y sus criaturas.

domingo, 16 de abril de 2017

Evangelio del día...

Evangelio según San Juan 20,1-9.
Gloria a tí, Señor...
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,
y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor...
Gloria a ti, Señor Jesús...

sábado, 15 de abril de 2017

Solos...

Más vale solos…

El dicho popular dice: “Más vale solos, que mal acompañados”. Y en estos tiempos debido a una extensión de los errores y a entender mal el amor a Dios y al prójimo, se nos quiere hacer creer que no debemos discriminar, sino juntarnos con todos, sean buenos o malos, justos a pecadores, sanos o enfermos.
Y si efectivamente no hay que discriminar injustamente ni hacer acepción de personas al igual que lo hace Dios, lo que quiere decir discriminar es justamente elegir, hacer elección. Y en un cajón de manzanas, si el verdulero no discrimina la manzana podrida, pues muy pronto tendrá el cajón de manzanas completamente podrido.
Ahora se nos dice que tenemos que juntarnos con todos, porque somos cristianos y Cristo comía y compartía con los pecadores. Pero Cristo era Cristo, y nosotros somos débiles. Aparte el Señor lo hacía porque quería salvar a los pecadores y veía en el interior de ellos el deseo de conversión. Y además Él era Dios, y podía muy bien exponerse al mal porque el mal no lo puede dañar.
En cambio a nosotros, pobres mortales, el mal no nos deja indiferentes, y si nos exponemos a juntarnos con los malos, con los pecadores, con los impuros, terminaremos también nosotros siendo como ellos.
Con el pretexto de que no hay que discriminar, y enseñando equivocadamente desde los púlpitos que hay que amar a todos, resulta que se nos pone en camino para que juntándonos con los malos, perdamos la gracia y la fe.
¿Nunca nos ponemos a pensar por qué el Señor envió al principio a sus apóstoles sólo a la tierra de Israel y no a los samaritanos o paganos? Sencillamente lo hizo porque los apóstoles no estaban preparados y habrían sucumbido.
Nosotros, la gran mayoría de nosotros, no estamos preparados para “meternos” entre los malos, porque no sólo que no los convertiremos, sino que terminaremos nosotros siendo peores que ellos, o al menos con gran peligro de ello.
El mundo se va haciendo cada vez más malvado, y las cinco jóvenes prudentes de la parábola de las diez vírgenes, no quisieron dar de su aceite a las necias, porque no alcanzaría para todas. Y no fueron egoístas.
Llega el momento de que hay que custodiar lo que uno tiene, la fe que tenemos que es como una llama, y que el viento de la maldad del mundo quiere apagar. No alcanzará el aceite para todos. Que los demás lo vayan a comprar a otra parte. Nosotros tratemos de cuidar lo que tenemos, porque no somos fuertes, sino que estamos debilitados, y quizás baste un pequeño empujón para caer miserablemente.
El dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, no es un invento moderno sino que es una gran verdad. Pensemos en estas cosas.
 
 

viernes, 14 de abril de 2017

Salmo...

Salmo 31(30),2.6.12-13.15-16.17.25.
Yo me refugio en ti, Señor,
¡que nunca me vea defraudado!
Líbrame, por tu justicia;
Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Soy la burla de todos mis enemigos
y la irrisión de mis propios vecinos;
para mis amigos soy motivo de espanto,
los que me ven por la calle huyen de mí.
Como un muerto, he caído en el olvido,

me he convertido en una cosa inútil.
Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos

y de aquellos que me persiguen.
Que brille tu rostro sobre tu servidor,
sálvame por tu misericordia.
Sean fuertes y valerosos,

todos los que esperan en el Señor.

jueves, 13 de abril de 2017

Tiempo...

Mensaje eucarístico

En tiempos de Jesús.
A nosotros nos hubiera gustado estar en los tiempos de Jesús, cuando nació en Belén, para ir a adorarlo como lo hicieron los pastores y los reyes magos, y añoramos no haber vivido en aquel tiempo. Pero el Niño Jesús está presente en las Hostias consagradas dentro del Tabernáculo y allí nos espera para llenarnos de dulzura con su gracia de pequeñito y su sonrisa divina. Vayamos al Sagrario que encontraremos a Jesús Niño envuelto en pañales, junto a su Madre que lo cuida y lo defiende del frío de este mundo. No, no lamentemos el no haber vivido en Belén en aquel tiempo, pues el pesebre de Belén con su Divino Infante lo encontramos cada vez que hacemos la visita al Sagrario.
¡Viva Jesús Sacramentado!
¡Viva María, su Madre Inmaculada!