viernes, 26 de mayo de 2017

Inocencia...

CATECISMO PARA NIÑOS

Cuidemos la inocencia de los niños.
Cuidemos la inocencia de los niños, porque Jesús, que es la Bondad infinita y es el Misericordioso, promete castigos tremendos a quien escandalice a un pequeño.
Los niños son los más atacados por el Maligno, ya que los odia especialmente, por ser ellos copias semejantes a Dios: inocentes, puros, buenos, sencillos. Entonces el diablo, a través de los medios de comunicación social, inunda el mundo de inmundicia para tratar de corromper a los padres y que éstos corrompan a sus hijos.
Cuidemos nuestro lenguaje en presencia de los niños, y también nuestro modo de actuar, porque ellos nos observan y toman ejemplo de nosotros, y ¡ay de nosotros si les damos malos ejemplos!, seremos juzgados muy severamente por Dios, que ama infinitamente a los niños.
Hoy se quiere corromper a los niños en la misma escuela, y enseñar educación sexual desde la más tierna infancia, borrando de un zarpazo la inocencia de los pequeñuelos.
Protejamos a los niños de tanta maldad. No dejemos que estén frente al televisor en ningún momento, porque por este aparato, Satanás corrompe mentes y corazones.
 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Barrio de Tango - Goyeneche / Troilo

Premios...

Dios nos premiará.

A veces nos cuesta hacer las cosas y creemos que estamos solos, que nadie nos ve, que nadie se percata del esfuerzo que nos cuesta el hacer muchas actividades que hacemos cotidianamente.
Pero debemos saber que a Dios nada le pasa desapercibido de todo lo que hacemos, y Él nos premiará en el Cielo por cada mínima tarea que hayamos realizado.
No pocas veces los hombres son un poco desagradecidos y no notan quizás el esfuerzo que realizamos para servirlos y ayudarlos. Nos pasa quizás hasta con nuestros mismos seres queridos, hijos, esposa, esposo, hermanos y demás, que no valoran todo lo que hacemos por ellos. Sin embargo Dios cuenta y pesa cada esfuerzo, cada acto por pequeño que sea, para premiarnos en la eternidad, pero también para darnos un premio ya aquí en la tierra.
No nos desalentemos por los desabrimientos del prójimo, que a veces no valora lo que hacemos por él, sino hagamos todo con mucho amor, ofreciéndoselo a Dios y haciéndolo especialmente por Él, como si la obra o el acto lo hiciéramos no a esta o a aquella persona, sino al mismo Jesucristo, porque esa es la realidad.
Tenemos que poner la fe a funcionar, porque ya lo ha dicho el Señor que lo que hacemos al más pequeño de sus hermanos, se lo hacemos a Él mismo.
Así que ánimo, porque no trabajamos por una paga en dinero ni en bienes materiales, sino por gloria eterna, por felicidad de corazón, por tranquilidad de conciencia de que hemos hecho lo que Dios quería.
Que Dios nos ayude a no descorazonarnos ante las cosas que tenemos que hacer todos los días sirviendo a nuestros prójimos, porque grande es el premio en el Cielo, y ya estamos ocupando un lugar de predilección en el Corazón de Jesús.
 

martes, 23 de mayo de 2017

MAÑANAS CAMPESTRES - ARCO IRIS. (Gustavo Santaolalla).

Reflexión...

Reflexión mariana

Con María
Cuando los Reyes Magos llegaron a la casa de Belén, encontraron al Niño Dios junto con su Madre. Ella se los presentó y ellos lo adoraron, ofreciéndole orto, incienso y mirra. Porque María nunca está sola, sino que siempre está con Jesús; y Jesús nunca está solo, sino siempre está con María. Desde la Anunciación del Ángel Gabriel ya nunca más se separarán. Por eso nosotros también debemos ir a María si queremos encontrar a Jesús. María es como la mediadora entre Jesús y nosotros y le habla a Jesús en favor nuestro. Ella lo convence para que el Señor se incline en nuestro favor, nos perdone los pecados y nos colme de bendiciones y gracias. Cada vez que vamos a María, encontramos a Jesús, porque María es como el vestido de Jesús.
 
 

lunes, 22 de mayo de 2017

Conversión...

Diario vivir

Conversión.
Cada día que pasa es un día menos que tenemos de vida, y un día más que nos acercamos a la muerte y al juicio de Dios. Entonces no tenemos que desperdiciar el tiempo de vida que Dios nos ha concedido y que no sabemos cuánto será. Debemos aprovechar el tiempo para convertirnos, es decir, para volver a cumplir los mandamientos y las enseñanzas del Evangelio si es que hemos dejado de cumplirlos. Y si ya los cumplimos, pues hay que cumplirlos mejor y con más delicadeza, porque la conversión no es un proceso único sino que es progresivo y cada día nos tenemos que convertir más profundamente a Dios.
¿Quién no tiene defectos y pecados en los que cae frecuentemente? Pues bien, no tenemos que resignarnos a esto, sino trabajar por eliminar ese defecto o vicio. Con la ayuda de Dios podemos hacerlo. Debemos hacerlo. Porque Dios nos da todo para que lo podamos hacer, el tema es que nosotros “queramos” hacerlo.
Si Dios nos da todas las herramientas y materiales para construir nuestra santidad, pero resulta que por dejadez, pereza o mala voluntad no los sabemos aprovechar, entonces Dios no tiene la culpa de que vayamos al Infierno. Porque Dios no envía a nadie al Infierno, sino que el hombre mismo se va solito debido a que no ha aceptado a Dios ni ha querido cumplir su voluntad, es decir, los Diez Mandamientos.
Esto es una cosa seria. Es la cosa más seria que tenemos en nuestra vida: nuestra conversión, nuestra salvación. Porque si nos salvamos y vamos al Cielo, seremos para siempre felices; pero si nos condenamos y vamos al Infierno, nos espera el horror eterno.
Muchas veces nos parece que esto de la religión es un invento de los curas o exageraciones. Pero esta es una idea que sugiere el demonio para distraernos y que no nos rebelemos, y así nos pueda llevar fácilmente a su Infierno, donde espera torturarnos por los siglos de los siglos.
Seamos inteligentes y astutos y trabajemos por nuestra salvación y santificación, porque no hay nada más importante que esto en la vida. Dejemos de lado los problemas del fútbol, de los noticieros, del comer y el beber, del tener, y pongamos en primer lugar el tema de nuestra salvación eterna, porque somos nosotros los más interesados de que este asunto salga bien, de lo contrario habremos vivido en vano.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



sábado, 20 de mayo de 2017

Seguros...

Seguros.

Ya lo dice el Apóstol: “El que esté seguro, cuide de no caer”. Porque efectivamente el peligro de pecar y de perdernos está siempre latente, y por eso debemos pedir todos los días la perseverancia final, la constancia en el bien.
Es bueno que sepamos que no estamos confirmados en gracia, y que si no vigilamos y rezamos, podemos caer miserablemente. Han caído lumbreras de la Iglesia. Han precipitado grandes virtuosos. ¿Por qué no podemos caer también nosotros?
Es bueno confiar en Dios y estar seguros de su amor y protección. Pero también tenemos que saber que el demonio existe y es muy astuto, e incluso se viste de ángel de luz para engañar a los que van por el buen camino.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel se apareció a María Santísima y Ella se conturbó, es decir, que temió que aquella aparición no fuera quizás del enemigo. ¡Y Ella era santísima! Sin embargo tenía el alma siempre vigilante y sabía que el enemigo existe y es el tentador.
¿Seguros? Sólo en el Cielo. Porque efectivamente estaremos completamente seguros sólo en el Cielo, ya que la misma vida es peligro. Por algo el Señor insiste tanto en su Evangelio en que estemos vigilantes y orando en todo tiempo, que no sigamos las máximas mundanas ni nos dejemos estar, sino que esperemos cada día la venida del Señor, estando siempre preparados, es decir, en gracia de Dios y haciendo todo lo que a Él le agrada.
Pero es también humildad el tener estos pensamientos, porque la presunción es un pecado, y el creer que ya estamos salvados y que ya no hay nada que temer, es un engaño del Maligno o de nuestro amor propio, que nos puede llevar a la gran caída.
Así que humildad en pedir cada día la protección de Dios, rezando y vigilando para no caer en las trampas del mundo, del demonio y de la carne.