martes, 29 de agosto de 2017

Mansedumbre...

Enseñanzas del Evangelio

Mansedumbre.
Bienaventurados, los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. (Mt 5, 4)
Enseñanza:
Jesús quiere que seamos mansos como es Él, porque nos ha dicho en el Evangelio: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Y en la mansedumbre está la paz y la alegría de vivir.
Pero el mundo prefiere la violencia, la prepotencia, y hoy, como en tiempos de Jesús, pide a gritos que sea soltado Barrabás en lugar de Jesús, prefiere seguir al Che Guevara antes que a Jesucristo.
Nosotros debemos tener especial cuidado en esto, ya que últimamente hay una tendencia a utilizar el Evangelio para amalgamarlo con el marxismo y así usar la violencia amparándose en el Evangelio.
Tengamos cuidado con esto, ya que el odio no viene de Dios, y el Señor no quiere que odiemos a nadie, y la lucha de clases entre pobres y ricos, es odio, que no viene de Dios, sino de Satanás.
Seamos mansos y saborearemos, ya desde esta tierra, la verdadera paz para nosotros y para todo el mundo.

lunes, 28 de agosto de 2017

Alegría...

Alegría y confianza.

San Juan Bosco tiene una máxima que dice: “El demonio tiene miedo de la gente alegre”. Y es una gran verdad, porque si vivimos alegres, será más difícil para el diablo el atraparnos con melancolías y tristezas.
¿Cómo hacer para vivir alegres en medio de tantas penas? Pues teniendo confianza en Dios, teniendo confianza en la Virgen. La confianza debe ser la base de nuestra alegría, porque sabemos que Dios es todopoderoso y que absolutamente todo cuanto existe, y también lo que sucede o no, está en las manos de Dios.
Alegría porque sabemos que nos espera el Cielo, donde será enjugada toda lágrima y tristeza, y la felicidad de contemplar a Dios nos hará olvidar todo lo malo de este mundo.
Pero ya debemos vivir alegres y contentos en este mundo, porque si confiamos en Dios y sabemos que Él es bueno, infinitamente bueno, entonces tendremos paz en el alma, y como fruto de esa paz tendremos también una santa alegría constante.
La confianza en Dios lo es todo, porque quien se siente protegido y cuidado por el Señor, no teme a nada de este mundo, y aunque pasen cosas graves en su vida, tiene la vista del alma fija en Dios y en la eternidad, sabiendo que todo volverá algún día al bien y la verdad.
El mal no tiene la última palabra, sino que Dios y la Verdad son quienes triunfarán para siempre. Siendo las cosas así, entonces si pensamos en ello, tendremos una santa alegría, la alegría de la salvación, y de que ya somos triunfadores con Dios y su Madre.
Lo peor que nos puede pasar es que nos descorazonemos ante tanto mal que vemos en el mundo, y eso es justamente lo que intenta el demonio, que siembra odio, maldad, violencia, injusticias, para que los hombres lleguen a desesperarse y culpar a Dios, y así se alejen del Señor.
Que no suceda eso con nosotros los cristianos, porque tenemos fe, tenemos confianza, y esa fe y confianza deben ser inconmovibles, y pase lo que pase debemos confiar ciegamente en Dios y en su Providencia, porque antes fallarán el cielo y la tierra, pero no podrá decirse que uno que puso su confianza en Dios, haya quedado defraudado. Amén.

sábado, 26 de agosto de 2017

Louis Armstrong "What a Wonderful World" By: Louis Armstrong w/ Lyrics ...

Rezar...

Adquirimos un tesoro.

Cuando rezamos adquirimos un tesoro inmenso, puesto que Dios premia a quien reza, y si no obtenemos favores inmediatos, debemos saber que la oración nunca queda estéril, sino que cuando oramos el Señor nos colma de gracias y dones, algunos en ese mismo momento, y otros dones y gracias los prepara para más adelante, para el momento oportuno en que tengamos necesidad de ellos.
Por eso no debemos desanimarnos en la oración cuando no vemos instantáneamente los frutos de ella. Eso le puede pasar a quien es débil en la fe, y cambiante como una veleta. Pero a nosotros, quienes tenemos fe en Dios y sabemos con certeza que Él es bueno y todopoderoso, no podemos desconfiar de Él y abandonar la oración, sino todo lo contrario, importunarlo a Dios, insistir una y otra vez como aquella mujer cananea que perseguía al Señor con sus gritos y que Jesús hacía como que no la oía. Sin embargo Jesús estaba admirado de la fe de esa mujer, y no sólo la premió sino que también la alabó delante de toda la gente, e incluso ante sus discípulos, a quienes superó en la fe.
También nosotros debemos rezar sin desanimarnos, aunque no veamos frutos prontamente, porque Dios está preparando el momento de nuestro triunfo, y debemos saber que cuando rezamos estamos influyendo en todos los acontecimientos de nuestra vida y de las vidas de quienes amamos. Pero no solamente influimos en el aquí y ahora, sino que nuestra oración tiene poder para cambiar los acontecimientos futuros, e incluso cambiar también los decretos del Cielo.
La oración es todopoderosa, y es, en el bien, más potente que las reacciones atómicas, pues la oración desencadena toda una serie de movimientos e influencias en toda la creación, de modo que lo mejor que podemos hacer por nosotros, por quienes amamos y por todo el mundo, es ponernos a rezar.
Recemos ahora que estamos más desahogados, que tenemos más tiempo. Recemos ahora para cuando no podamos rezar, entonces tendremos acumulado un río de gracias para aquel tiempo.
Y nuestra oración también prepara a quienes debemos encontrar en el camino de la vida, para los que vendrán a cruzarse en nuestra vida, e incluso a nuestros descendientes futuros.
No, no sabemos lo grandioso que es el poder de la oración. Si lo supiéramos, no dejaríamos pasar tanto tiempo inútilmente, sino que lo aprovecharíamos para rezar cualquier oración, la que más nos guste o mueva, porque lo importante es hablar con Dios, ponernos en sintonía con Él, y adorarlo, glorificarlo y pedirle todo lo que necesitamos, no olvidarnos de darle gracias, pues el dar gracias a Dios es fuente de nuevos dones del Altísimo para con nosotros y para toda la tierra.

viernes, 25 de agosto de 2017

Mensaje...

Mensaje sobre la oración

Nos lo dice la Reina de la Paz.
12-9-1983: "¡Orad! Cuando os doy este mensaje no os contentéis con sólo escucharlo. Aumentad la oración y ved lo felices que os hace... Todas las gracias están a vuestra disposición. Todo lo que tenéis que hacer es merecerlas. Para poder hacer eso, ¡orad!"
21-10-1983: "Lo más importante es rezar al Espíritu Santo para que descienda sobre vosotros. Cuando uno lo posee, lo tiene todo".
28-11-1983: "Hijos míos, ¡orad, orad, orad! Recordad que lo más importante en nuestras vidas es la oración".
25-10-1984: "Sólo oren y Dios les concederá las gracias que ustedes buscan".
8-11-1984: "Oren al Espíritu Santo para que Él los ilumine. Si ustedes supieran cuántas gracias les concede Dios, orarían sin cesar".
30-7-1987: "Hijos, las tinieblas reinan en el mundo entero. Las personas son atraídas por muchas cosas y se olvidan de lo más importante... En la actualidad, muchas personas viven sin fe. Algunos no quieren ni oír hablar de Jesús. ¡Y todavía quieren tener paz y satisfacción! Hijos, esta es la razón por la que necesito vuestras oraciones: La oración es el único camino para salvar el género humano".

jueves, 24 de agosto de 2017

Plan...


eflexionando con la Biblia

Plan de Dios.
Entonces dijo Yahvé Dios: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda semejante a él”. (Génesis 2, 18)
Reflexión:
Ese es el plan de Dios desde el principio: que la mujer sea una ayuda para el hombre. Pero dadas las cosas como están después del pecado original, esto no se cumple porque la mujer, seducida por la serpiente, arrastra al hombre al pecado y al crimen. Pero si la mujer trata de ser santa, entonces vuelve a cumplir este propósito para el que Dios la creó, y vuelve a ser la ayuda adecuada al hombre. Lo vemos muy claramente en la Santísima Virgen, nueva Eva, que fue y es la ayuda adecuada a Jesús, nuevo Adán, ya que la Virgen estuvo en los momentos más importantes de la vida del Señor y ahora le sigue ayudando para engendrar hijos para el Cielo. Las mujeres deben tomar conciencia del papel tan importante que tienen en el mundo y en la sociedad, porque ellas están hechas para amar. Por ellas los hombres se hacen conquistadores, héroes y santos; pero también por ellas, los hombres pueden hacerse ladrones, asesinos y réprobos.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Mañana...


Mañana, mañana...
Muchos esperan al último momento de sus vidas para arreglar su conciencia con Dios. Ponen en peligro su salvación eterna, dejando para el último momento de su existencia la confesión con el sacerdote.
Pero esto es un grave error y una gran imprudencia, porque, primero: no sabemos si tendremos tiempo y modo de confesarnos antes de que nos llegue la muerte; y, segundo: si no estamos acostumbrados a confesarnos, es muy difícil hacer bien la confesión en el momento terminal de nuestra vida, en que tenemos tantos temores y cuando el demonio pone todo su esfuerzo para llevarnos a su Infierno, desatando sobre nosotros su última tentativa, la última batalla para arrebatarnos el alma.
Es verdaderamente de locos dejar la confesión para mañana, para después, para el último día, porque no sabemos si podemos contar con ese “mañana”, ya que con lo único seguro que contamos es con el “ahora”, con el “hoy”.
Esta es una astucia de Satanás, que nos hace aplazar hasta último momento la reconciliación con Dios, porque sabe que de esa forma él tiene una gran oportunidad de llevarnos a la perdición eterna.
Meditemos hoy profundamente cómo está nuestra alma, y si descubrimos que vivimos en pecado mortal, hagamos un acto de sincero arrepentimiento y vayamos a confesarnos HOY MISMO con un sacerdote, porque no sabemos si mañana veremos la luz del día.