Pase lo que pase, gracias Señor, porque todos tus designios son pura bondad y gracia tuyas hacia nosotros.
Quiero tener siempre este pensamiento de agradecimiento hacia Ti, suceda
lo que suceda en mi vida, en las vidas de mis seres queridos y en el
mundo entero, porque sé que quien se confía de este modo a Ti, Señor,
nunca podrá ser vencido por el mal, sino que triunfará, antes o después
en este mundo, y con seguridad triunfará en el Cielo.
No puede quedar confundido y a la deriva quien pone su confianza en Ti,
Señor, porque Tú defiendes a tus fieles como a la niña de tus ojos.
Aunque las apariencias sean las de castigos y desgracias, está en
nosotros saber verlas a la luz de la fe, a la luz del saber que Tú, Dios
nuestro, eres la bondad infinita, y que nada permitirías de malo si no
supieras sacar el bien de todo lo que sucede.
Cuando se cierna la noche y la oscuridad en mi mente al ver cosas que me
entristezcan, ayúdame, Dios mío, a recordar que Tú dispones todo para
el bien de los que Te aman.
Nada malo puede suceder a quien confía en Dios, y todos debemos saber
dar gracias en todo tiempo y situación, esto es la fe en acción. Porque
es fácil tener fe cuando todo va bien. Lo difícil es mantener la fe y
confianza en la Providencia y bondad de Dios cuando las cosas salen mal u
ocurren desgracias.
Pero en el Cielo entenderemos todos los misteriosos porqués, y si
vivimos lo suficiente en este mundo, quizás los porqués tan misteriosos
se nos revelen ya aquí en este mundo, pues el paso del tiempo nos hace
entender muchas cosas.
Es muy bueno que ante las situaciones que nos perturban o entristecen,
dejemos pasar un poco de tiempo, entonces veremos y comprenderemos
muchas cosas que en el momento actual de dolor o perplejidad no
entendemos.
Y recordemos siempre, siempre, siempre, que Dios puede cambiar nuestra
suerte en un abrir y cerrar de ojos, y hacernos pasar del llanto a la
alegría completa en cuestión de segundos. Así que no nos descorazonemos
ni creamos que ya nada puede cambiar y que nuestra situación es
irremediable, porque en la tierra o en el Cielo triunfaremos.
El paso del tiempo es muy revelador para nuestras preguntas, porque lo
que no entendemos hoy, tal vez mañana o dentro de un tiempo se nos
descubra en toda su importancia.
¡Cuántas veces queremos cosas, y rezamos y pedimos por obtenerlas, y
hasta nos encaprichamos con ellas, creyendo que es lo mejor para
nosotros! Al menos así nos parece en ese momento. Pero no pocas veces,
ante la negativa de Dios de concedernos aquello con lo que creíamos que
seríamos felices, nos pasa que pasado un tiempo ya vemos las cosas con
otra óptica.
Así que hagamos algo realmente bueno: Demos gracias a Dios por TODO, y
no nos equivocaremos. Y no sólo no erraremos, sino que Dios premia al
hijo agradecido, y cada vez que decimos “gracias” a Dios, llueven las
bendiciones sobre nosotros y sobre aquellos que amamos.
