jueves, 7 de septiembre de 2017
miércoles, 6 de septiembre de 2017
Sto Evangelio...
J†A
JMJ
Pax
También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, pues para eso he sido enviado
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, poniendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban:
"¡Tú eres el Hijo de Dios!"
Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.
Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron,
quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo:
"También tengo que anunciarles el Reino de Dios a los otros pueblos, pues para eso he sido enviado".
Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, poniendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban:
"¡Tú eres el Hijo de Dios!"
Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.
Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron,
quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo:
"También tengo que anunciarles el Reino de Dios a los otros pueblos, pues para eso he sido enviado".
Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
martes, 5 de septiembre de 2017
Alegría...
Nuestra alegría:
La alegría debe ser uno de los ejes dominantes de nuestra vida. Una religiosa es como el sol en una comunidad. La alegría es el signo de una personalidad generosa. A veces es también un manto que encubre una vida de sacrificio y de generosidad. Una persona que tiene este don alcanza a menudo altas cimas.
Hagamos que quienes sufren hallen en nosotros ángeles de consuelo. ¿Por qué el trabajo entre las chabolas ha sido bendecido por Dios? No es ciertamente en consideración de determinadas cualidades personales, sino a causa de la alegría que las hermanas reparten a su paso.
La gente del mundo carece de nuestra alegría. Menos aún la poseen quienes viven en las chabolas. Nuestra alegría es el mejor medio para predicar el cristianismo a los paganos.
Vinieron algunas personas a Calcuta y antes de regresar a sus puntos de origen, me pidieron que les dijese algo que pudiera servirles para vivir sus vidas de manera más provechosa. Les contesté: Sonríanse ustedes mismos unos a otros, sonrían a sus esposas, a sus maridos, a sus hijos, a todos, sin mirar de quién se trata. Que en cada uno pueda crecer día a día el amor recíproco hacia los demás. A este punto, uno de los presentes me preguntó: ¿Está usted casada? Contesté: Sí, a veces me cuesta sonreírle a Jesús, es verdad; a veces Jesús puede llegar a pedir mucho, pero es en tales ocasiones cuando Jesús nos pide más, cuando nuestra sonrisa resulta más hermosa. Esto es en realidad lo que Jesús nos pide que hagamos: que nos amemos unos a otros, una y otra vez, como el Padre lo amó a Él. Y ¿cómo amó el Padre a Cristo? Mediante el sacrificio: entregándolo a la muerte por nuestra salvación.
Si queremos de veras conquistar al mundo, no podremos con bombas ni con armas de destrucción. Conquistemos el mundo con nuestro amor. Entretejamos nuestra vida con eslabones de sacrificio y de amor y nos resultará posible conquistar el mundo.
La alegría debe ser uno de los ejes dominantes de nuestra vida. Una religiosa es como el sol en una comunidad. La alegría es el signo de una personalidad generosa. A veces es también un manto que encubre una vida de sacrificio y de generosidad. Una persona que tiene este don alcanza a menudo altas cimas.
Hagamos que quienes sufren hallen en nosotros ángeles de consuelo. ¿Por qué el trabajo entre las chabolas ha sido bendecido por Dios? No es ciertamente en consideración de determinadas cualidades personales, sino a causa de la alegría que las hermanas reparten a su paso.
La gente del mundo carece de nuestra alegría. Menos aún la poseen quienes viven en las chabolas. Nuestra alegría es el mejor medio para predicar el cristianismo a los paganos.
Vinieron algunas personas a Calcuta y antes de regresar a sus puntos de origen, me pidieron que les dijese algo que pudiera servirles para vivir sus vidas de manera más provechosa. Les contesté: Sonríanse ustedes mismos unos a otros, sonrían a sus esposas, a sus maridos, a sus hijos, a todos, sin mirar de quién se trata. Que en cada uno pueda crecer día a día el amor recíproco hacia los demás. A este punto, uno de los presentes me preguntó: ¿Está usted casada? Contesté: Sí, a veces me cuesta sonreírle a Jesús, es verdad; a veces Jesús puede llegar a pedir mucho, pero es en tales ocasiones cuando Jesús nos pide más, cuando nuestra sonrisa resulta más hermosa. Esto es en realidad lo que Jesús nos pide que hagamos: que nos amemos unos a otros, una y otra vez, como el Padre lo amó a Él. Y ¿cómo amó el Padre a Cristo? Mediante el sacrificio: entregándolo a la muerte por nuestra salvación.
Si queremos de veras conquistar al mundo, no podremos con bombas ni con armas de destrucción. Conquistemos el mundo con nuestro amor. Entretejamos nuestra vida con eslabones de sacrificio y de amor y nos resultará posible conquistar el mundo.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Causas...
Causa de nuestra alegría. |
Hace unos días hemos enviado un mensaje donde hablábamos de la alegría constante que debíamos tener, acompañada de la confianza en Dios.
Y hoy queremos decir cuál es la fuente de la alegría. Y para ello partiremos de hechos del Evangelio. Santa Isabel estaba embarazada, y al recibir la visita de María, el niño que llevaba en su seno saltó de alegría, e Isabel se llenó del Espíritu Santo y gritó de júbilo. Porque María llevó la alegría a esa mujer, a esa casa, ya que en su vientre estaba Jesús. También en las Bodas de Caná amenazaba aguarse la fiesta de bodas por la escasez de vino, estaba por faltar la alegría que da el vino al corazón. Y fue María que intervino para que Jesús convirtiera el agua en vino, y así reinara la alegría nuevamente en la fiesta. Así que la Causa de nuestra alegría, como invoca a María las Letanías Lauretanas, es la Santísima Virgen, pues con Ella siempre está Jesús, y allí donde está Jesús reina la alegría porque está el mismo Dios. Así que si estamos tristes y abatidos, es porque no nos hemos encomendado a María, porque no la hemos tomado por Madre, ni nos hemos consagrado a Ella. Pues quien se consagra a la Virgen ya vive en una serena y constante alegría del alma, ya que con María está Jesús, está Dios, y nada le falta a esa alma. Pero es que el mismo Dios ha confesado en varias revelaciones privadas, que la causa de su Alegría eterna y constante, es la Obra maestra que Él mismo ha creado: María Santísima. Efectivamente Dios contempla a esta Virgen y se regocija para siempre en Ella. Y a quienes Dios quiere regalarles la alegría perenne, los hace muy devotos de María para que no sufran más de angustias y tristezas, puesto que sobre el pecho de la Virgen todo tiene solución y allí se encuentra el consuelo y la paz. Por eso hoy queremos decir cuál es el secreto de estar siempre alegres a pesar de las contrariedades de la vida: confiar en María, amarla, entregarnos a Ella y vivir con Ella. Quien no lo crea así, que haga la prueba y verá por sus propios medios que esta es una gran verdad. ¡Viva la Virgen! |
domingo, 3 de septiembre de 2017
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