Lo entregó para que lo Crucificaran
Lo que nos hace cristianos es seguir a Jesús. Nada más. Este seguimiento a Jesús no es algo teórico o abstracto. Significa seguir sus pasos, comprometernos como él a «humanizar la vida», y vivir así contribuyendo a que, poco a poco, se vaya haciendo realidad su proyecto de un mundo donde reine Dios y su justicia.
Esto quiere decir que los seguidores de Jesús estamos llamados a poner verdad donde hay mentira, a introducir justicia donde hay abusos y crueldad con los más débiles, a reclamar compasión donde hay indiferencia y pasividad ante los que sufren. Y esto exige construir comunidades donde se viva con el proyecto de Jesús, con su espíritu y sus actitudes.
Seguir así a Jesús trae consigo, más tarde o más temprano, conflictos, problemas y sufrimiento. Hay que estar dispuesto a cargar con las reacciones y resistencias de quienes, por una razón u otra, no buscan un mundo más humano, tal como lo quiere ese Dios revelado en Jesús. Quieren otra cosa.
Los evangelios han conservado una llamada realista de Jesús a sus seguidores. Lo escandaloso de la imagen sólo puede provenir de él: «Si alguno quiere venir detrás de mí... cargue sobre las espaldas su cruz y sígame». Jesús no los engaña. Si le siguen de verdad, tendrán que compartir su destino. Terminarán como él. Esa será la mejor prueba de que su seguimiento es fiel.
Seguir a Jesús es una tarea apasionante: es difícil imaginar una vida más digna y noble. Pero tiene un precio. Para seguir a Jesús, es importante «hacer»: hacer un mundo más justo y más humano; hacer una Iglesia más fiel a Jesús y más coherente con el evangelio. Sin embargo, es tan importante o más «padecer»: padecer por un mundo más digno; padecer por una Iglesia más evangélica.
Al final de su vida, el teólogo K. Rahner escribió así: «Creo que ser cristiano es la tarea más sencilla, la más simple y, a la vez, aquella pesada “carga ligera” de que habla el evangelio. Cuando uno carga con ella, ella carga con uno, y cuanto más tiempo viva uno, tanto más pesada y más ligera llegará a ser Al final sólo queda el misterio. Pero es el misterio de Jesús».
viernes, 23 de marzo de 2018
jueves, 22 de marzo de 2018
Oraciones...
Quince minutos con el Divino Niño Jesús
Te amo mucho.
Divino Niño Jesús, te amo mucho, pero quiero amarte más todavía, cada día quiero amarte más. Ayúdame a que pueda lograrlo, porque sé que si te amo seré feliz en esta vida tan triste por momentos. Quiero amarte porque sé que ello es también un bien para mí. De hecho Tú no necesitas nada de nada ni de nadie, pero quieres necesitar de mi amor, ¿y yo tan avaro me lo voy a guardar para mí? ¡No! ¡Que no ocurra esto! ¡Quiero amarte cada vez más, entregarme completamente a ti, sabiendo que es lo mejor que puedo hacer por Ti y por las almas! De hecho, amándote, estoy cumpliendo los Mandamientos y amo a mi prójimo, porque Tú haces llover gracias y dones cuando recibes amor de una criatura. Yo quiero amarte para que Tú hagas llover gracias sobre mis hermanos pecadores, sobre mi familia, amigos y sobre todos en general, porque los hombres estamos perdidos, el demonio nos ha engañado y corremos por sendas equivocadas, guiados por Satanás. No permitas Señor, que sigamos por esos caminos, sino vuélvenos a tu Camino. Guíanos, Pastorcito de las almas, por el camino que conduce al Cielo. Te amo, Pequeño Señor mío, y te pido que aumentes tu amor en mí.
miércoles, 21 de marzo de 2018
Salmos...
Salmo 102(101),2-3.16-18.19-21.
Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
y llegue a ti mi clamor;
no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
martes, 20 de marzo de 2018
Oraciones...
Oración de perdón
En el nombre de Jesucristo, yo (dí tu nombre completo) perdono a: (dí el nombre de la persona a la que vas a perdonar).
Te perdono por toda ofensa, humillación, envidia, maldición y rechazo.
Te perdono por los pleitos, insultos, abandonos, golpes y rencores. Te perdono por tu alcoholismo, por las infidelidades y mentiras.
Te perdono por no cumplir lo prometido, por tus chismes y calumnias.
Te perdono por toda falta de amor, consideración y caridad.
Te perdono por toda ofensa, humillación, envidia, maldición y rechazo.
Te perdono por los pleitos, insultos, abandonos, golpes y rencores. Te perdono por tu alcoholismo, por las infidelidades y mentiras.
Te perdono por no cumplir lo prometido, por tus chismes y calumnias.
Te perdono por toda falta de amor, consideración y caridad.
(Respira profundamente y menciona todo lo que tengas que sentir de la persona que estás perdonando).
En el Nombre de Jesús: yo te perdono, en el Corazón de Jesús: yo te perdono, en la Misericordia de Jesús: yo te perdono, te bendigo y desato todo lazo de rencor entre tú y yo.
En el Nombre de Jesús: yo te perdono, en el Corazón de Jesús: yo te perdono, en la Misericordia de Jesús: yo te perdono, te bendigo y desato todo lazo de rencor entre tú y yo.
Delante de Dios te declaro inocente y libre, ya no me debes nada, le pido a Jesús que te ame profundamente, te llene de paz y se manifieste en ti con abundancia de bienes espirituales y materiales.
Amén, amén, amén.
Amén, amén, amén.
lunes, 19 de marzo de 2018
Santoral...
Afirma Santo Tomás de Aquino que "hay tres cosas que Dios no podría
haber hecho más sublimes de lo que son: la Humanidad de Nuestro Señor
Jesucristo, la gloria de los elegidos y la incomparable Madre de Dios,
de quien se dice que Dios no pudo hacer ninguna madre superior. Podéis
acrecentar una cuarta cosa, en loor de San José. Dios no pudo hacer un
padre más sublime que el Padre adoptivo del Hombre-Dios".
A lo que agrega el melifluo San Bernardo: "Ya que todo lo que pertenece a
la esposa pertenece también al esposo, podemos pensar que José puede
distribuir como le parezca los ricos tesoros de gracia que Dios confió a
María, su casta Esposa".
"Además, en el transcurso de los años pasados en Nazaret, Jesús colmó el
corazón de San José con ternura de amor tal como jamás ningún padre
creado la sintió ni sentirá, 'no sólo - como dice el Padre Huguet- para
que José lo pudiese amar como Hijo, sino para que pudiese amar a todos
los hombres como a sus hijos, pues, del mismo modo que todos somos hijos
de María, así lo somos también de San José. (...) Y
después de la devoción a la Santísima Virgen, nada hay más agradable a
Dios ni más provechoso para nuestra almas que la devoción al santo
Patriarca San José'".
domingo, 18 de marzo de 2018
Cartas...
Carta a los Hebreos 5,7-9.
Hermanos:
Cristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión.
Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer.
De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
Cristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión.
Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer.
De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
sábado, 17 de marzo de 2018
Catecismo...
Repasando el Catecismo
13. ¿De qué modo se realiza la Tradición Apostólica?
76
La Tradición Apostólica se realiza de dos modos: con la transmisión viva
de la Palabra de Dios (también llamada simplemente Tradición) y con la
Sagrada Escritura, que es el mismo anuncio de la salvación puesto por
escrito.
(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)
Comentario:
La Tradición es la transmisión de la Palabra viva, es decir lo que
enseñan los santos, los Santos Padres, y los testigos del tiempo de
Jesús. Por eso los Protestantes o evangélicos no están en la verdad
completa ya que ellos se basan solamente en la Biblia, y además,
entienden la Biblia cada uno como le parece, o con la guía de un pastor
que la entiende a su gusto, y desprecian la Tradición.
Nosotros los católicos nos basamos no solo en la Sagrada Escritura
interpretada como la interpreta la Iglesia Católica con la autoridad que
ha recibido del mismo Cristo, sino que también basamos nuestra fe en la
Tradición, que es lo que la Iglesia nos va enseñando a través de sus
mejores y más santos hombres.
La barca de Pedro es la Iglesia Católica. Y debemos dar gracias a Dios
porque nos ha querido en la verdadera Iglesia. Pero esto también lleva
consigo aparejadas responsabilidades, es decir, que no podemos quedarnos
con ese tesoro para nosotros solos, sino que tenemos que atraer a la
verdadera Iglesia a todos los hombres, porque si no trabajamos por la
salvación de los hombres, tampoco nos salvaremos nosotros.
¡Alabado sea Dios!
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