domingo, 23 de septiembre de 2018
sábado, 22 de septiembre de 2018
Mensaje...
Mensaje de conversión
Depende de la conversión.
12-6-84 170
Esforzaos
por cumplir con el Señor, porque es mucha su Gracia entre vosotros.
Rogad para que haya más conversión, éstos son sus deseos porque sólo así
seréis salvados.
Meditadlo.
Amén. Amén.
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás)
Comentario:
Cada alma en particular, y el mundo entero, dependen de su propia conversión.
Tanto
cada uno de nosotros los hombres, como el destino del mundo y de la
humanidad, dependen de que ambos reciban el llamado de conversión
individual y social que hace el Cielo a través de las apariciones de la
Virgen.
Por
eso ¡qué importante es que profundicemos en nuestra personal
conversión, para que por lo menos nosotros estemos libres de los
castigos que han de venir sobre el mundo!
Ciertamente
Dios está llamando a los hombres a refugiarse en el Arca que es el
Corazón de María. Y así como Noé se salvó del diluvio, así también los
que se consagren a María se salvarán del diluvio de fuego que vendrá
sobre la tierra.
Pero antes de consagrarnos a la Virgen debemos convertirnos, como la misma Virgen lo pide en uno de sus mensajes.
Entonces
es necesario que tomemos en serio la vida cristiana y dejemos de vivir
en pecado mortal, y nos confesemos con un sacerdote e iniciemos a vivir
en gracia de Dios, cumpliendo los Diez Mandamientos y las enseñanzas de
Jesús en el Evangelio.
Porque
el Anticristo, cuando aparezca, reclamará para su uso toda alma
manchada, y si no estamos convertidos, caeremos bajo su dominio. Por eso
la Virgen pide tanta conversión. Además, siempre es conveniente estar
convertidos, es decir, vivir en gracia de Dios, porque aumentan las
calamidades naturales y todo tipo de desgracias, y es conveniente que la
muerte imprevista que puede sobrevenirnos por estas cosas, nos
encuentre con las lámparas encendidas y preparados para partir hacia la
eternidad, y presentarnos al juicio de Dios.
No
dejemos pasar el tiempo y digamos como San Expedito: “HOY, HOY, HOY”.
Porque hoy es el día de nuestra conversión, el día que Dios nos ha dado
amorosamente para que lo aprovechemos para ser mejores cristianos. No
desaprovechemos esta oportunidad ya que mañana puede ser demasiado
tarde.
viernes, 21 de septiembre de 2018
Reflexiones...
Tema de hoy
Esperar, orar, perdonar.
Esto es lo que debemos hacer si queremos que Dios nos defienda: esperar contra toda esperanza, orar con confianza y perdonar de corazón. Y en estas tres cosas tenemos como modelo a María, que supo esperar la venida del Mesías y supo esperar la Resurrección de Jesús a pesar de todo lo que parecía estar en contra de esto. Ella también oró con confianza y perseverancia, tanto que obtuvo de Dios el adelantamiento de la venida de Jesús al mundo, y la anticipación de la Resurrección de Jesús, como también el adelanto de la hora en que Jesús debía manifestarse al mundo, con el milagro de las bodas de Caná. Y María perdonó a los verdugos que le mataban el Hijo y la insultaban a Ella y a Jesús. Siempre perdonó, y si Judas hubiera venido a sus pies a pedirle perdón por el deicidio, la Virgen lo hubiera perdonado y lo habría llevado a Jesús.
Digamos también que si nosotros queremos la paz para nuestra alma y la paz para la familia y el mundo, debemos practicar estas tres cosas.
Hoy el demonio nos quiere llevar a la desesperación, que es la falta de esperanza y nos pinta todo negro y nos da a entender que todo está en su poder maléfico. No nos dejemos engañar porque la victoria será de Jesús y de María. También nos quiere distraer del deber y necesidad de la oración, pero no debemos dejarnos engañar porque con la oración lo derrotamos y atraemos sobre nosotros y nuestros seres queridos innumerables bendiciones y gracias. Y por último el demonio difunde por todas partes el odio, la venganza y no quiere que perdonemos de corazón a los que nos ofenden, pues él siembra odio y es puro mal, y si nosotros odiamos o guardamos rencor y deseos de venganza, él se aprovecha y así nos tiene atrapados en sus redes. No nos dejemos engañar, vigilemos y oremos, pues si practicamos estas cosas seremos felices en la tierra y también en el Cielo; en cambio si no las practicamos, ya seremos infelices y desgraciados desde este mundo.
¡Ave María purísima!
¡Sin pecado concebida!
¡Sin pecado concebida!
jueves, 20 de septiembre de 2018
Creación...
Dios es bueno y nos ama
La Creación está herida.
La Creación, tal como la conocemos ahora, no salió así de las manos de
Dios, sino que ella está herida por el pecado. Por eso vemos en ella los
signos del sufrimiento, del mal, de la violencia.
Como bien dice el Apóstol la creación entera gime con dolores de parto esperando la manifestación de los hijos de Dios.
Estamos acostumbrados a ver que los animales se devoran unos a otros y
creemos que eso es lo normal. Pero al principio no fue así, puesto que
es por el pecado que entró la violencia en el mundo, la rebelión de los
reinos unos contra otros y la lucha del hombre contra el hombre.
Pensemos en esto cuando veamos tragedia en el mundo actual, creyendo
firmemente que eso no viene de Dios, sino del mal que ha afectado a la
creación.
Y también cuando veamos el sufrimiento en nuestra vida y en la vida de
los seres que amamos, no creamos que eso viene de Dios, sino del
desorden que ha dejado el pecado en el mundo y en los hombres.
Dios es bueno y todo lo que Él hace es perfecto. Por eso si vemos
imperfección en algún lado, y la enfermedad es imperfección, y el
sufrimiento es imperfección, entonces es que eso no viene de Dios.
Es bueno tener esto presente para no creer que Dios es cruel, porque
sólo viendo los programas de televisión, que muestran la naturaleza y
los animales, cómo se depredan unos a otros, podemos creer que Dios es
cruel y no es así. En todo caso es la crueldad del demonio que se ha
infiltrado en la creación por el pecado.
¡Bendito sea Dios!
miércoles, 19 de septiembre de 2018
Fé...
Vivir el Evangelio
Tener fe.
El Señor en el Evangelio ha insistido mucho sobre la necesidad de tener fe, y ha prometido que para quien tiene fe no hay imposibles. Por eso si queremos vivir el Evangelio, debemos tener fe, una fe firme que lo obtiene todo de Dios.
Dios sigue haciendo milagros, pero si éstos son más raros que en tiempos de Jesús, no es porque el poder de Dios haya venido a menos, sino porque la fe se ha apagado o es débil en muchos corazones.
La fe sirve para todo, pues cuando uno tiene fe, lo tiene todo solucionado, ya que la fe es esa agua viva que brota del pecho de Jesús y cuando uno la bebe ya no vuelve a tener sed, porque todas las respuestas nos las da la fe, y quien tiene fe vive tranquilo, seguro en los brazos del Padre celestial.
No es casualidad que el demonio en estos tiempos trate, especial y encarnizadamente, de apagar la fe en muchas almas por medio del ateísmo teórico y práctico, pues él sabe muy bien que apagada la fe, tiene vía libre para sus maldades y nadie se le opondrá.
Es tiempo de que reflexionemos y volvamos a tener una fe firme y operante, haciendo buenas obras, porque la fe sin obras está muerta.
Dios quiere actuar en el mundo, en nuestras vidas y en las vidas de nuestros seres queridos, pero para hacerlo necesita que alguien crea, por sí mismo y por los demás, como sucedía con los milagros relatados en el Evangelio, que el Señor hacía el milagro a veces por la fe del enfermo, pero otras veces por la fe de quienes pedían por el enfermo.
martes, 18 de septiembre de 2018
Paz...
Evangelio explicado
Mt 5, 21-26.
Paz entre hermanos.
Oísteis que fue dicho a los antepasados: “No matarás”; el que matare será reo de condenación.” Mas Yo os digo: “Todo aquel que se encoleriza contra su hermano, merece la condenación; quien dice a su hermano “racá” merece el sanhedrín; quien le dice “necio” merece la gehenna de fuego. Si, pues, estás presentando tu ofrenda sobre el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo que reprocharte, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte en paz, sin tardar, con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que él te entregue al juez y el juez al alguacil; y te pongan en la cárcel. En verdad te digo, que no saldrás de allí sin que hayas pagado hasta el último centavo.”
Comentario:
Todos los hombres somos hermanos, porque todos venimos de un mismo padre: Adán, y de una misma madre: Eva; y todos somos hijos de Dios, el Padre común. Por eso el Señor nos viene a dar su enseñanza definitiva sobre la necesidad de no odiar a nadie y de perdonar y ponernos en paz con nuestros prójimos mientras vamos por el camino de la vida, porque mientras tenemos vida es el tiempo de la misericordia, luego viene la muerte y con ella el tiempo de la Justicia, donde ya no hay posibilidad de cambiar nada de lo que se ha hecho o dicho. Entonces hay que aprovechar el tiempo de vida para poner en orden las cuentas con Dios y con nuestros hermanos, pidiendo perdón cuando sea necesario y perdonando también nosotros todas las ofensas. El odio viene del diablo, y quien odia o tiene rencor y deseos de venganza en su corazón, no está con Dios sino con el Maligno. Tengamos cuidado con los sentimientos de nuestro corazón y saquemos de él todo mal movimiento de ira, odio o venganza, ya que es por nuestro propio bien, temporal y eterno. Temporal, porque obtendremos la paz del corazón; y eterno, porque alcanzaremos el Cielo.
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