sábado, 23 de febrero de 2013

En El Tren De Mi Vida

Quo vadis


¿Quo vadis, Petrus? (¿Pedro, dónde vas?)

Voy a estar con Aquel que me sigue aguardando
y, estando con Él, sentir que me sigue amando.
Voy a gustar lo que, el ruido y la responsabilidad,
no me ha permitido disfrutar totalmente.

Voy a rezar por todos y cada uno de vosotros,
pues, sé muy bien, que en el silencio y en la soledad
os tendré a todos, sin yo saberlo,
con nombre y apellidos,
delante de un DIOS que, sin abrir yo mis labios,
sabrá de antemano por el amor que le profeso
lo que le llevo en mi corazón guardado.

Voy a estar con el que, desde hace muchos años,
sé que me quiere tal y cómo soy.
Voy a descubrir, ahora con más fuerza,
lo que, de mi puño y letra,
brotó en horas de contemplación,
reflexión, estudio y pensamiento:
Él es mi DIOS y a Él le adoraré hasta mis últimos días.
Él es mi SEÑOR y he intentado guiar su barca.
Él es mi ESPÍRITU y, conoce muy bien,
que esta hora estaba marcada certeramente
y con exactitud en su reloj divino.

Voy, con mis sandalias de pescador desgastadas,
tras haber recorrido con dificultades y debilidad,
los caminos del mundo gozoso y sufriente.
Voy, sin mi cayado, porque bien sé
que necesita de manos más vigorosas,
y con más salud vitalidad corporal
que os indiquen en tiempos de combate,
y de cambios los apriscos y senderos
que conducen al Evangelio.

Voy, más no huyo, sino que cumplo una y otra vez,
lo que ha sido la clave de mi consagración al Creador:
por amor y obediencia fui.... y por amor y obediencia me voy.

Me voy, pero detrás de mí se queda Aquel,
por el que intenté serviros como padre, amaros como pastor,
enseñaros como maestro e iluminaros desde el Espíritu.
Me voy... pero queda la gran obra del Señor: su Iglesia.
Por su bien, por ella, con ella y en ella me voy y estoy.

P. Javier Leoz


viernes, 22 de febrero de 2013

Oración...


Orar, simplemente orar.

Un pobre campesino regresaba del mercado al atardecer. Descubrió de pronto que no llevaba su libro de oraciones. Se hallaba en medio del bosque y se le había salido una rueda de su carreta.
 
El pobre hombre estaba afligido pensando que aquel día no iba a poder recitar sus plegarias. Entonces oró de este modo: He cometido una verdadera estupidez, Señor. He salido sin mi libro de rezos. Tengo tan poca memoria que sin él no sé orar. De modo que voy a decir cinco veces el alfabeto muy despacio. Tú, que conoces todas las oraciones, puedes juntar las letras y formar las plegarias que ya no recuerdo.
 
Y Dios dijo a sus ángeles: De todas las oraciones que he escuchado hoy, ésta ha salido sin duda alguna, la mejor. Una oración que ha brotado de un corazón sencillo y sincero.



Paz y Bien 

QUIEN PIDE, RECIBE
 
Ayuna de quejarte.
Llénate de aprecio
por la maravilla que es la vida..
 
Feliz viernes 
 
Mis cariños y bendiciones,

Itzel Paz de Silgado

 
Si haces planes para un año, siembra arroz;
si los haces para dos lustros, planta árboles;
si los haces para toda la vida, educad a una persona.
Proverbio de Japón


jueves, 21 de febrero de 2013

Los fabulosos Cadillacs - Padre Nuestro (River 08)

Estoy contigo...


Estoy contigo
A veces es difícil encontrar la respuesta
a esa sencilla pregunta.
¿Para qué buscarte? Me preguntaba...
¿Qué gano con seguirte? Me cuestionaba...
¿Por qué he de hacer tu voluntad? Me replicaba...

Y hoy, estando solo,
y con miles de problemas encima,
hoy, cuando los que creí que eran
mis amigos, me han abandonado,
hoy, cuando más solo me siento,
y atareado me encuentro,
vienen a mi mente las respuestas
a estas preguntas, pues en medio
de los problemas, sin importar
cuánto te he fallado,
Tú sigues firme a mi lado.

Y en medio del cansancio
siento tus brazos sostenerme.
Y entre el bullicio de cada día,
y los problemas que me agobian,
escucho tu dulce voz susurrarme al oído:
"Calma, Yo estoy contigo".

Y ahora me doy cuenta que todo vale la pena,
y que aquellas dudas no eran
más que trampas de mi enemigo
para evitar tu consuelo, tu paz, tu compañía.

Gracias Señor,
porque a pesar de todas mis dudas
me recibiste en tu seno, y siempre
que te cuestionaba, sonriendo me decías:
"Tranquilo, que ya llegarán unos de esos días".


miércoles, 20 de febrero de 2013

Cuaresma...


Cuaresma para la Fe

Señor:
Un año más me convocas al  ascenso hacia la PASCUA.
Soy consciente de que, tal  vez, me encuentras
con las mismas dudas y  batallas de siempre.
¡Perdóname, Señor!

Quisiera rezar, y siempre  encuentro mil excusas.
Sacrificarme, y me digo que  son cosas del pasado,
darme generosamente, y  pienso que tal vez,
algunos, se aprovechen de mi  buena voluntad.

Tú, Señor
sales a mi encuentro, para  levantarme de nuevo,
y recuperar las ganas de  creer y de vivir en Ti.
Sales a mi paso, para que  mirándote a los ojos,
descubra que merece la pena  seguirte.
Caminas hacia el calvario,  para hacerme entender
que la vida es grande  cuando, al igual que la tuya,
se ofrece por salvar y  garantizar una vida eterna a los demás.
¡Ayúdame, Señor!

¡Quiero ser peregrino en  este Año de la Fe!
Que tu Palabra no falte en  mi equipaje, para conocerte.
Que el ayuno, sea hambre de  tu presencia.
Que mi caridad, estalle sin  demasiado ruido.
Que mi oración, brote  espontáneamente
para nunca, por ella, dejar  de buscarte y de tenerte.

¡Ayúdame, Señor, en este Año  de la Fe!
A comprender que este tiempo  al que tú me invitas,
es oasis de meditación, de  conocimiento y de búsqueda.
Retorno de los malos modos o  ásperos caminos.
Re-encuentro con el gran  olvidado: DIOS.
Si en algún momento, yo me  olvido de esto, Señor;
remueve mis entrañas y mi  memoria,
para que jamás olvide o deje  en el tintero
tantos momentos de tus  dolores y sufrimientos,
en rescate, salvación y  recuperación íntegra del ser humano.
Amén.

P. Javier Leoz


Cartas de San Pablo...


Cartas de San Pablo.

Sin Dios no podemos nada. 
En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que estén en la ignorancia. Saben que cuando eran gentiles, se dejaban arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. Por eso les hago saber que nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: “¡Maldito sea Jesús!”; y nadie puede decir: “¡Jesús es Señor!” sino movido por el Espíritu Santo. (1 Co 12, 1-3). 
Comentario: 
Si Dios no nos ayuda de forma constante, no podemos hacer absolutamente nada. Y mucho más en las cosas de la fe, puesto que si Dios no nos da las gracias actuales, tampoco podremos hacer buenas obras.
Ya lo dice el Apóstol que en Dios vivimos, nos movemos y existimos. Pero, además, todo lo bueno que podemos hacer es por gracia de Dios, porque Él nos da la fuerza para llevarlo a cabo.
Y las gracias las podemos obtener por medio de la oración. Cuanto más rezamos, tanto más el Señor nos provee de auxilios sobrenaturales. También en la recepción de los Sacramentos y sacramentales recibimos gracias.
Por eso esto nos debe hacer indulgentes con todos, porque si hacemos obras buenas, si tenemos fe, si somos más o menos buenos, no es sólo por mérito nuestro, sino mayormente es por mérito de Dios, que es quien nos da las gracias y las fuerzas para que sea así.
Entonces ¡qué gran responsabilidad es ser fieles a la gracia, a las inspiraciones de Dios, para no ser traidores o desertores de la voluntad de Dios!
Aquí San Pablo nos dice que sin la ayuda de Dios, no podemos decir ni siquiera que Cristo es el Señor.
Tengamos estas cosas en cuenta para ser humildes, sabiendo que Dios nos eligió gratuitamente, porque quiso, y no por nuestros méritos, sino por su gran bondad. Tratemos de estar a la altura de esta elección Suya, correspondiendo a sus gracias fielmente.
¡San Pablo, ruega por nosotros!