sábado, 9 de marzo de 2013


That again, Lord

In my life, empty and restless,
dreamy and overly idealistic.

That again, Lord.
From my pride prevents me from hosting your goodness.
In my world, I distance of your kingdom.
From my miseries, cluttering my perfection.

That again, Lord.
Of what makes me feel
Safe and master of my fate.
From all appearance deceives me
and give me back.

That again, Lord.
Of all pretense of waste,
ruining or wasting my days.

That again, Lord.
Your home, where you live better.
In my house, it's your house, Lord.
In your arms, I know they miss me.
In your ways, so I would not miss.
In your presence, to enjoy
the party that I have prepared
Amen ...

P. Javier Leoz


Volver...


Que vuelva, Señor

De mi vida, vacía e inquieta,
soñadora y excesivamente idealista.

Que vuelva, Señor.
De mi soberbia que me impide acoger tu bondad.
De mi mundo, que me distancia de tu reino.
De mis miserias, que estorban mi perfección.

Que vuelva, Señor.
De aquello que me hace sentirme
seguro y dueño de mi destino.
De toda apariencia que me engaña
y me hace darte la espalda.

Que vuelva, Señor.
De toda pretensión de malgastar,
arruinar o desaprovechar mis días.

Que vuelva, Señor.
A tu casa, que es donde mejor se vive.
A mi casa, que es tu casa, Señor.
A tus brazos, que sé me echan en falta.
A tus caminos, para que no me pierda.
A tu presencia, para que goce
de la fiesta que me tienes preparada
Amén...

P. Javier Leoz


viernes, 8 de marzo de 2013



Infancia espiritual...


La infancia espiritual

Puestos en el Cielo. 
Es curioso que cuando los Apóstoles discutían entre sí a ver quién de ellos era el mayor en el Reino de Dios, Cristo les mostró que el mayor es quien se hace como un niño. Por eso si queremos llegar a un elevado puesto en el Paraíso, tenemos que hacernos pequeños en el mundo.
Porque efectivamente quien quiso hacerse adulto: el demonio, perdió el puesto más elevado y cayó a lo más hondo del infierno.
Entonces nosotros tenemos que hacernos pequeños, para que el Señor, a su debido tiempo nos eleve, ya que quien se humilla será elevado, y quien se eleva será humillado.
Pero no busquemos los puestos elevados en el Cielo por gloria humana, sino más bien porque en esos puestos estaremos más cerca del Señor y de su Madre, y conoceremos mejor a Dios y estaremos más llenos de amor. Pues en el Cielo no hay competencias ni celos, sino sólo amor y admiración de unos a otros.
Y a esos puestos de honor en el Paraíso se llega de manera inversa a como los hombres quieren escalar puestos en la tierra. Efectivamente en el mundo los hombres buscan trepar a los puestos de honor y poder; en cambio nosotros tenemos que elegir los puestos más humildes en la tierra, para que en el otro mundo estemos en lo alto de la gloria, muy cerca del Corazón de Dios.

jueves, 7 de marzo de 2013

Déjame afuera, Señor...


¡Que salga fuera, Señor!

De la oscuridad que no me deja verte,
a la luz que me da la vida.
De las dudas que ciegan mis ojos,
a la certeza que me invita a seguirte.
De la tristeza que sacude mi existencia,
a la alegría que infunde tu persona.
¡Que salga fuera, Señor!

De los miedos que me paralizan,
a la fortaleza que me regala tu Palabra.
De la inseguridad de mis pasos,
a la firmeza de tus caminos.
¡Que salga fuera, Señor!

De la muerte, cuando yo vivo como Tú quieres,
a la vida que siento cuando Tú estás presente.
De mi afán de suficiencia que fracasa,
al reconocimiento de tu poder que todo lo puede.
¡Que salga fuera, Señor!

De lo efímero que pasa y caduca,
a lo eterno que Tú me dices me espera.
De mi manera peculiar de vivir la vida,
a esa otra que, Tú, me dices es rica y diferente.
¡Que salga fuera, Señor!

Que me libre de esas largas vendas,
que me impiden ser libre y seguirte.
Que me sacuda de los aromas
con que la sociedad quiere perfumarme y maquillarme.
Que sea fuerte para desprenderme
de tantas losas que pretenden silenciarme.
¡Que salga fuera, Señor!
¡Sacúdeme con tu fuerza divina!
¡Háblame con palabras de eternidad!
¡Hazme morir en aquello que me separa de ti!
Amén.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Friendship...


Diario vivir...


Diario vivir

Hablar de Dios. 
Tengamos mucho cuidado en nuestra vida de cada día, porque podemos estar hablando mucho de Dios y de sus cosas, pero dejamos de lado el hablar a Dios, es decir, estamos dejando de lado la oración, y sobre todo, la oración personal, que no es con oraciones ya hechas, sino que es hablarle al Señor como hablamos con nuestro mejor amigo o con nuestro padre.
Que una persona hable mucho de Dios no es indicativo de que también esté muy cerca de Él; sino que la cercanía con Dios la da la oración, y en esto sí que cada uno de nosotros debe ser un maestro, porque de la oración depende todo: nuestros destinos y los destinos del mundo entero.
Cuando queramos hacer apostolado y hablar de Dios a los hombres, primero tenemos que hablar de los hombres a Dios, es decir, presentar nuestras súplicas al Señor, porque es en definitiva Él quien convierte los corazones, no nosotros. Y la eficacia en el apostolado no puede venir por nuestros métodos y talentos, sino sólo por la gracia de Dios en las almas, y ésta se obtiene a través de la oración.
Con una hora de oración fervorosa y confiada, podemos hacer mucho más que mil misioneros, pues por algo fue declarada patrona de las misiones Santa Teresita del Niño Jesús, que jamás salió de su convento de clausura a predicar, sino que todo su apostolado fue rezar y ofrecer sacrificios.
Pensemos en estas cosas y recordemos que aunque no sepamos mucho de Dios para poder hablar a las gentes, igual podemos ser grandes apóstoles si rezamos mucho.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.