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I. El Evangelio de la Misa (Lucas 7, 1-10) nos narra que unos ancianos de los judíos llegaron con Jesús para interceder por un Centurión que tenía un criado enfermos, al que estimaba mucho. Este gentil era muy apreciado por sus grandes virtudes; además era un hombre generoso que había costeado la sinagoga de Cafarnaún. Los judíos le insisten a Jesús: merece que le concedas esto, aprecia a nuestro pueblo. Sobre todo sobresale por su fe humilde, pues cuando Jesús se acerca a su casa, envió una embajada al Maestro para decirle: Señor, yo no soy digno que entres en mi casa, pero di una palabra y mi criado quedará sano. Esta fe llena de humildad conquistó el corazón de Jesús: quedó admirado de él, y volviéndose a la multitud que le seguía, dijo: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. La humildad es la primera condición para creer, para acercarnos a Cristo. San Agustín, al comentar este pasaje, asegura que fue la humildad la puerta por donde el Señor entró a posesionarse del que ya poseía (Sermón 46, 12).
II. Meditemos hoy cómo es nuestra fe y pidamos a Jesús que nos otorgue la gracia de crecer en ella, día a día. San Agustín enseñaba que tener fe es: "Credere Deo, credere Deum, credere in Deum" (Sermón 144). Es decir: creer a Dios que sale a nuestro encuentro y se da a conocer; creer todo lo que Dios dice y revela; y, por último, creer en Dios, amándole, confiar sin medida en Él. Progresar en la fe es crecer en estas facetas. La primera, que reside en el afán de conocer mejor a Dios, se concretará en la fidelidad a la verdad revelada por Dios, proclamada por la Iglesia, predicada y protegida por su Magisterio. Creer a Dios nos lleva a verle muy cerca de nuestro vivir diario, a tratarle diariamente en diálogo amoroso en la oración y en medio del trabajo, de alegrías y tristezas. Creer en Dios es la coronación y gozo de los otros dos: Es el amor que lleva consigo la fe verdadera.
III. La fe verdadera nos une a Cristo y nos da una seguridad que está por encima de toda circunstancia humana. Pero para tener esa fe necesitamos la fe del Centurión: sabernos nada ante Jesús; no desconfiar jamás de su auxilio, aunque alguna vez tarde en llegar o venga de distinto modo a como esperábamos. San Agustín afirmaba que todos los dones de Dios pueden reducirse a éste: "Recibir la fe y perseverar en ella hasta el último instante de la vida"(Sobre el don de la perseverancia). En Nuestra Madre encontramos esa unión profunda entre fe y humildad. Pidámosle que nos enseñe a crecer en ellas.
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lunes, 16 de septiembre de 2013
La Fé...
domingo, 15 de septiembre de 2013
Mirando el sendero...
Mirando el sendero...
Donde se cierra un camino
siempre empieza algún sendero.
Alguien anduvo primero
por nuestro propio destino.
Otros también soportaron
semejantes inclemencias;
las huellas de su presencia
nuestras huellas señalaron.
Los caminos se han formado
a base de andar por ellos.
Cada paso es un destello
de nuestros antepasados.
Cientos de generaciones
nos llevan la delantera,
que forjaron carreteras
a fuerza de tropezones.
No estás solo en esta vida.
La senda que estás pisando,
alguien la cruzó llorando
con el alma dolorida.
Por eso, ante tu amargura,
piensa, mirando al sendero,
que antes que tú, otros sufrieron
semejantes desventuras.
Y en vez de lamentaciones,
da gracias al Ser Divino,
por encontrar un camino
lleno de hermosas lecciones
Donde se cierra un camino
siempre empieza algún sendero.
Alguien anduvo primero
por nuestro propio destino.
Otros también soportaron
semejantes inclemencias;
las huellas de su presencia
nuestras huellas señalaron.
Los caminos se han formado
a base de andar por ellos.
Cada paso es un destello
de nuestros antepasados.
Cientos de generaciones
nos llevan la delantera,
que forjaron carreteras
a fuerza de tropezones.
No estás solo en esta vida.
La senda que estás pisando,
alguien la cruzó llorando
con el alma dolorida.
Por eso, ante tu amargura,
piensa, mirando al sendero,
que antes que tú, otros sufrieron
semejantes desventuras.
Y en vez de lamentaciones,
da gracias al Ser Divino,
por encontrar un camino
lleno de hermosas lecciones
sábado, 14 de septiembre de 2013
Sábado...
hola y buenos días para todos ustedes...
les deseo un felíz sábado con alegría y con amor...
pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá...
Dios los bendiga, amén...
hello and good morning to all of you ...
I wish you a happy Saturday with joy and love ...
ask and you shall receive, seek and find, knock and the door will open ...
God bless you, Amen ...
les deseo un felíz sábado con alegría y con amor...
pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá...
Dios los bendiga, amén...
hello and good morning to all of you ...
I wish you a happy Saturday with joy and love ...
ask and you shall receive, seek and find, knock and the door will open ...
God bless you, Amen ...
viernes, 13 de septiembre de 2013
Fin de semana...
Feliz Fin de Semana para ti !!
Que la Bendición de Dios te acompañe y
lo disfrutes con estos bellos frutos:
Amor para que lo envuelva todo
Alegría, que levante el ánimo,
Paz en todo momento posible,
Paciencia, para soportar los desafíos incluso con los demás,
Amabilidad y Bondad, para expresar servicios y palabras,
Fidelidad en tus valores
y Firmeza para no fallar.
Que la Bendición de Dios te acompañe y
lo disfrutes con estos bellos frutos:
Amor para que lo envuelva todo
Alegría, que levante el ánimo,
Paz en todo momento posible,
Paciencia, para soportar los desafíos incluso con los demás,
Amabilidad y Bondad, para expresar servicios y palabras,
Fidelidad en tus valores
y Firmeza para no fallar.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Cuento reflexivo...
LOS MILAGROS EXISTEN
Una pequeña niña fue a su habitación y sacó un frasco que estaba escondido en su closet. Esparció su contenido en el suelo y contó con cuidado. Tres veces incluso, el total fue contado a la perfección. No había cabida a errores.
Con cuidado regresó las monedas al frasco y cerrando la tapadera, salió sigilosamente por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la Farmacia de Rexall, que tenía un gran signo de jefe indio sobre la puerta.
Ella esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención, pero estaba muy ocupado por el momento
Tere movió sus pies para que rechinaran sus zapatos y nada, se aclaró la garganta lo mas fuerte que pudo, no sirvió de nada, finalmente tomó 25 centavos del frasco y tocó en el mostrador de cristal. Con eso fue suficiente!
'Y que es lo que quieres? le preguntó el farmacéutico con tono de disgusto en la voz, estoy hablando con mi hermano
que viene de Chicago y no lo he visto en años, le dijo el farmacéutico Bueno, quiero hablarle acerca de mi hermano, Tere le contestó en el mismo tono de impaciencia. El está realmente muy, muy enfermo . . . y quiero comprar un milagro.
¿ Perdón ? - dijo el farmacéutico.
'Su nombre es Andrés y algo malo ha estado creciendo en su cabeza y mi papi dice que solo un milagro puede salvarlo, ahora dime, cuanto cuesta un milagro.
'Nosotros no vendemos milagros aquí, chiquita. Lo siento pero no puedo ayudarte ', dijo el farmacéutico, con voz suave.
Oye, tengo dinero para pagarlo, si no es suficiente, conseguiré lo que falte, solo dime cuanto cuesta
El hermano del farmacéutico que era un hombre muy bien vestido, intervino y le preguntó a la niñita, Que clase de milagro necesita tu hermano? '
'No sé, replicó Tere con los ojos muy abiertos., yo solo se que está muy enfermo y mami dice que necesita una operación, pero mi papi no puede pagarla, por eso quiero usar mi dinero.
'Cuánto tienes? ', le preguntó el hombre de Chicago
'Un dólar con diez y once centavos ', contestó Tere, apenas audible.
Y ese es todo el dinero que tengo, pero puedo conseguir mas si es necesario '
'Bueno, que coincidencia ', sonrió el hombre.
'Un dólar y once centavos....el precio exacto de un milagro para los hermanitos '.
El tomó el dinero en sus manos y con la otra sostuvo su manita y dijo: Llévame a donde vives, quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres, Veamos si tengo el milagro que necesitas '
Ese hombre bien vestido era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especializado en neurocirugía. La operación fue completamente gratis y sin cargo alguno por su estancia en el hospital, hasta que Andrés regreso sano a casa.
Mami y papi comentaron felices de la cadena de eventos que les trajo a todo esto.
'Esa cirugía ', susurraba su madre, fue un milagro real. Ya me imagino cuanto podría costar. Tere sonrió. Ella sabía exactamente cuanto cuesta un milagro. . . un dólar con once centavos. . .mas la fe de una chiquilla.
En nuestras vidas nunca sabemos cuantos milagros vamos a necesitar.
Micro-reflexión:
“Mis mayores Milagros fueron hechos para los más humildes”...
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