viernes, 17 de enero de 2014

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Al comienzo del día...

COMENZANDO EL DÍA

Hagamos nuestras estas palabras de Santa Faustina.

Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo,
Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?
Para mí solamente el momento actual es de gran valor,
Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.

El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar,
No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta.
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.

Oh momento actual, tú me perteneces por completo,
Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.

Por eso, confiando en Tu misericordia,
Camino por la vida como un niño pequeño
Y cada día Te ofrezco mi corazón
Inflamado del amor por Tu mayor gloria. 
(Diario #2)

Les deseo un felíz día viernes...
y un hermoso fin de semana...
Dios los bendiga, amén...

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
¡Qué poderosa es la oración! No perdamos nunca el ánimo para decir: Señor, concédenos tu paz.

Devoción...

DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS
Preocupada la religiosa benedictina que luego fue Santa Matilde por el buen fin de su vida, rogó insistentemente a la Virgen Santísima "que la asistiera a la hora de la muerte"; y acogiendo benignamente su súplica, la Madre de Dios se manifestó a la implorante, diciéndole:
"Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías, conmemorando, en la primera, el Poder recibido del Padre Eterno; en la segunda, la Sabiduría con que me adornó el Hijo; y, en la tercera, el Amor de que me colmó el Espíritu Santo".
Y esta promesa se extendió en beneficio de todos cuantos ponen en práctica ese rezo diario de las tres Avemarías.
La practica de esta devoción no puede ser ni más fácil, ni más breve. Fácil es, porque se concreta a rezar todos los días tres Avemarías agradeciendo a la Santísima Trinidad los dones de Poder, Sabiduría y Amor que otorgó a la Virgen Inmaculada, e instando a María a que use de ellos en auxilio nuestro.
Modo de practicar esta devoción:
Todos los días, rezar lo siguiente:
¡María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal!
1- Por el Poder que te concedió el Padre Eterno. (rezar un Avemaría)
2- Por la Sabiduría que te concedió el Hijo. (rezar un Avemaría)
3- Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo. (rezar un Avemaría)  
Fue la misma Santísima Virgen la que dijo a Santa Gertrudis que "quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo".
Refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo María a Santa Gertrudis que, "a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales".
María renueva su promesa de protección:
Cuando Sor María Villani, religiosa dominica (siglo XVI), rezaba un día las tres Avemarías, oyó de labios de la Virgen estas estimulantes palabras:
"No sólo alcanzarás las gracias que me pides, sino que en la vida y en la muerte prometo ser especial protectora tuya y de cuantos como tú PRACTIQUEN ESTA DEVOCIÓN"
También dijo la Santísima Virgen: “La devoción de las tres Avemarías siempre me fue muy grata... No dejéis de rezarlas y de hacerlas rezar cuanto podáis. Cada día tendréis pruebas de su eficacia...”  

jueves, 16 de enero de 2014

Evangelio de hoy...

jueves 16/ENE/14

Evangelio del día 

Mc 1, 40-45. 
Obedecer. 
Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: “Si quieres, puedes purificarme”. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda purificado”. En seguida la lepra desapareció y quedó purificado. Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: “No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio”. Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes. 
Reflexión: 
Jesús limpia la lepra del cuerpo y también la del alma, que es el pecado. Cuando nosotros nos vamos a confesar con un sacerdote es Jesús el que nos espera oculto en él y nos dice: “Te perdono tus pecados, quedas purificado”. Pero vemos algo muy curioso que sucedió con este leproso que al verse curado no obedeció a Jesús que le había dicho que no dijera nada a nadie, y él proclamó tanto su curación que Jesús ya no podía entrar a las ciudades públicamente sino que debía quedarse en lugares desiertos. Nosotros en cambio debemos obedecer en todo al Señor y guardar silencio cuando Él nos lo manda así. Aunque estemos muy felices, debemos obedecer. Pensemos si no en María cuando tenía en su vientre a Jesús, la alegría que tendría y las ganas de comunicarlo a otros, pero sin embargo guardó profundo silencio hasta con San José.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de ser obedientes en todo a la Voluntad de Dios y ponerla por encima de todo nuestro querer.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

Los Caminos de la Vida de Vicentico (con letra)

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Pidamos por la paz, y busquemos construirla, comenzando desde casa.