miércoles, 5 de febrero de 2014

Santa Faz de Jesús...

SANTA FAZ DE JESÚS
Jesucristo Nuestro Señor ha concedido gracias enormes a los devotos de Su Santa Faz. Enraizada en la vida de la Iglesia, ya místicas como Santa Gertrudis y Santa Mectildis conocieron y divulgaron tan piadosa vía de santificación. La Venerable Sor Maria de San Pedro obtuvo, por la fuerza de las visiones y revelaciones que el Redentor diera para ella, que S.S. Pío XII conmovido por la celestial merced, instaurara la fiesta universal de la Santa Faz el martes anterior al Miércoles de Cenizas.
La vía dorada para crecer rápidamente en el amor de Dios fue la devoción predilecta y la que con mayor caridad promoviera Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz. Para la Santa de Lisieux, las enormes gracias concedidas a través de esta devoción no son sino el cumplimiento de las promesas dadas por Nuestro Señor a Santa Gertrudis y a Santa Mectildis en el pasado.
"La saludable reparación a la Santa Faz es una obra divina, destinada a salvar a la sociedad moderna", afirmará posteriormente S.S. Pío IX a instancias de la venerable Sor María de San Pedro. O.C.D., carmelita como la Santa de las pequeñas almas.
Le dijo Nuestro Señor a esta religiosa: "Quien mira mi Rostro ya me está consolando"
Entre las promesas que fueron dadas por el Dulce Redentor a tan enormes santas y a la carmelita de Tours, figuran:
1. Les concederé una contrición tan perfecta que sus pecados se cambiarán a Mi vista en joyas de oro precioso. Según el cuidado que tengan de reparar mi Rostro desfigurado por los blasfemos, el mismo tendré Yo del suyo que ha sido desfigurado por el pecado, transformándole en tan hermoso como si acabase de salir de las aguas del Bautismo.
2. Ninguna de esas personas será jamás separada de Mí.
3. Ofreciendo Mi Rostro a Mi Padre, apaciguarán Su enojo y comprarán con moneda celestial el perdón para los pecadores. Por esta ofrenda, nada les será negado.
4. Abogaré ante Mi Padre para conceder todas las peticiones que me presenten. Por Mi santo Rostro harán prodigios.
5. Los iluminaré con Mi Luz. Los consumiré con Mi Amor y los haré fructíferos de buenas obras.
6. Ellos llorarán, como la piadosa Verónica, por Mi adorable Rostro ultrajado por el pecado, y yo imprimiré Mis divinas facciones en sus almas.
7. Por resemblanza de Mi Rostro, brillarán más que otros en la vida eterna y el brillo de Mi Rostro les llenará de alegría.
8. Todos los que defiendan esta causa de reparación, por palabras, por oraciones o por escrito, recibirán defensa también en sus causas delante de Dios Padre a la hora de la muerte. Yo enjugaré la faz de sus almas, limpiando las manchas del pecado y devolviéndoles su primitiva hermosura.

martes, 4 de febrero de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Queridos jóvenes, Jesús nos da vida, vida en abundancia. Con Él, siempre tendremos alegría en el corazón y una sonrisa en los labios

Comenzar el día...

COMENZANDO EL DÍA

Guardemos la pureza.

Por gracia de Dios estamos comenzando un nuevo día, y en él deberemos guardar la virtud de la pureza, virtud tan querida a Jesús y a María. Y si vemos cómo está el mundo hoy, nos parecerá imposible que la podamos conservar intacta. Pero con la ayuda de Dios, la protección de la Purísima y nuestra vigilancia y oración, podremos mantenernos limpios de pecados de impureza.
La Virgen de Fátima ha dicho a Jacinta, que los pecados que más almas llevan al Infierno son los pecados de la carne. Si miramos cómo está el mundo y los medios de comunicación social, nos daremos cuenta de que cada día se hace más difícil conservarnos castos y puros. Y sin embargo ésa es la condición para permanecer amigos de Dios.
Invoquemos mucho a la Virgen y huyamos de las ocasiones de pecado, especialmente cerrando los ojos a la televisión, instrumento de corrupción de mentes y corazones.

lunes, 3 de febrero de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Es importante tener amigos en quien poder confiar. Pero es esencial tener confianza en el Señor, que nunca falla.

Las misas...

Las misas...

¿Que enseñan San Agustín y San Gregorio?
A la hora de tu muerte, tu mayor consuelo serán
las Misas que durante tu vida oíste.

Cada Misa que oíste te acompañará en el tribunal divino
y abogará para que alcances perdón.

Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal
que debes por tus pecados, en proporción con el fervor con
que la oigas.

Con la asistencia devota a la Santa Misa, rindes el mayor
homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor.

La Santa Misa bien oída suple tus muchas negligencias y
omisiones.

Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados
veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni
siquiera te acuerdas.

Por ella pierde también el demonio dominio sobre ti.

Ofreces el mayor consuelo a las benditas ánimas del Purgatorio

Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.

Una Misa oída mientras vivas te aprovechará mucho más que
muchas que ofrezcan por ti después de la muerte.

Te libras de muchos peligros y desgracias en los cuales quizás
caerías sino fuera por la Santa Misa.

Acuérdate también de que con ella acortas tu Purgatorio.

Con cada Misa aumentarás tus grados de gloria en el Cielo.
En ella recibes la bendición del sacerdote, que Dios ratifica
en el cielo.

Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de
ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con
suma reverencia.

Cuando oímos misa en honor de algún Santo en particular,
dando a Dios gracias por los favores concedidos a ese Santo,
no podemos menos de granjearnos su protección y especial
amor, por el honor, gozo y felicidad que de nuestra buena obra
se le sigue.

Todos los días que oigamos Misa, estaría bien que además de
las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

La Misa es el don más grande que se puede ofrecer al Señor
por las almas, para sacarlas del purgatorio, librarlas de sus
penas y llevarlas a gozar de la gloria. – San Bernardo de Sena.

El que oye Misa, hace oración, da limosna o reza por las almas
del Purgatorio, trabaja en su propio provecho. – San Agustín.

Por cada Misa celebrada u oídas con devoción, muchas almas
salen del Purgatorio, y a las que allí quedan se les acortan
las penas que padecen. – San Gregorio el Grande, Papa.

Durante la celebración de la Misa, se suspenden las penas de
las almas por quienes ruega y obra el sacerdote, y especialmente
de aquellas por las que ofrece la Misa. –San Gregorio el Grande

Se suplica que apliquen todas las indulgencias en sufragio de
las Almas del Purgatorio, pues Dios nuestro Señor, y ellas
recompensarán esta caridad.

La Santa Misa es la renovación del Sacrificio del Calvario, el
mayor acto de adoración a la Santísima Trinidad. Por eso es
obligación oírla todos los domingos y fiestas de guardar.

¡ Ave María puríssima !
Gracias por tu apoyo. Recemos unos por otros.
Unidos en el Corazón de la Sagrada Familia.

domingo, 2 de febrero de 2014

Papa Francisco...

Papa Francisco ‏@Pontifex_es
Que la Jornada Mundial de la Vida Consagrada sea una ocasión propicia para redescubrir la centralidad de Jesucristo en nuestra vida.

Santoral...

† Santoral               

Fiesta de la Candelaria Para cumplir la ley, María fue al Templo de Jerusalén, a los cuarenta días del nacimiento de Jesús  

Fiesta de la Candelaria

Esta fiesta ya se celebraba en Jerusalén en el siglo IV.

La festividad de hoy, de la que tenemos el primer testimonio en el siglo IV en Jerusalén, se llamaba hasta la última reforma del calendario, fiesta de la Purificación de la Virgen María, en recuerdo del episodio de la Sagrada Familia, que nos narra San Lucas en el capitulo 2 de su Evangelio. Para cumplir la ley, María fue al Templo de Jerusalén, a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, para ofrecer su primogénito y cumplir el rito legal de su purificación. La reforma litúrgica de 1960 y 1969 restituyó a la celebración el título de “presentación del Señor” que tenía al principio: la oferta de Jesús al Padre, en el Templo de Jerusalén, es un preludio de su oferta sacrifical sobre la cruz.

Este acto de obediencia a un rito legal, al que no estaban obligados ni Jesús ni María, constituye una lección de humildad, como coronación de la meditación anual sobre el gran misterio navideño, en el que el Hijo de Dios y su divina Madre se nos presentan en el cuadro conmovedor y doloroso del pesebre, esto es, en la extrema pobreza de los pobres, de los perseguidos, de los desterrados.

El encuentro del Señor con Simeón y Ana en el Templo acentúa el aspecto sacrifical de la celebración y la comunión personal de María con el sacrificio de Cristo, pues cuarenta días después de su divina maternidad la profecía de Simeón le hace vislumbrar las perspectivas de su sufrimiento: “Una espada te atravesará el alma”: María, gracias a su íntima unión con la persona de Cristo, queda asociada al sacrificio del Hijo. No maravilla, por tanto, que a la fiesta de hoy se le haya dada en otro tiempo mucha importancia, tanto que el emperador Justiniano decretó el 2 de febrero día festivo en todo el imperio de Oriente.

Roma adoptó la festividad a mediados del siglo VII, y el Papa Sergio I (687-701) instituyó la más antigua de las procesiones penitenciales romanas, que salía de la iglesia de San Adriano y terminaba en Santa María Mayor. El rito de la bendición de los cirios, del que ya se tiene testimonio en el siglo X, se inspire en las palabras de Simeón: “Mis ojos han visto tu salvación, que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para iluminar a las naciones”. Y de este rito significativo viene también el nombre popular de esta fiesta: la así llamada fiesta de la “candelaria”.