miércoles, 7 de mayo de 2014
Necesidad...
Necesidad de oración (III)
Mensajes de la Virgen al Padre Gobbi:
13-05-1982: "Si no se consigue aún resolver los más graves problemas para la Iglesia y para el mundo, a pesar de todos los medios humanos puestos en práctica, es señal de que debéis poner ya ahora toda vuestra confianza en la fuerza de la oración".
27-10-1988: "Orad siempre; orad más; orad con el Santo Rosario.
Con la oración podéis alcanzar todo del Señor.
Con la oración hecha Conmigo, vuestra Madre Celeste, podéis obtener el gran don del cambio de los corazones y de la conversión.
Cada día, con la oración, podéis alejar de vosotros y de vuestra Patria muchos peligros y muchos males".
Palabras de Santa Faustina Kowalska:
A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración. (Diario #146)
martes, 6 de mayo de 2014
Verdades...
Verdades olvidadas
Resurrección de la carne: argumentos.
En primer lugar hay un argumento ontológico, de alta envergadura metafísica: por ser el alma la forma sustancial del cuerpo.
Señores: El alma es una sustancia incompleta, y el cuerpo también. Han sido creados y formados la una para el otro, para completarse mutuamente constituyendo la persona humana. El alma dice una relación trascendental hacia su propio cuerpo, una especie de exigencia del mismo, y el cuerpo encuentra en su propia alma el complemento adecuado que necesita para vivir. Son dos sustancias incompletas, repito, que al juntarse y unirse vitalmente constituyen la persona humana. Al separarse se produce un estado de violencia, un estado antinatural o, por lo menos, no natural, como decimos en filosofía. Hay una tendencia del alma hacia el cuerpo, y, en cierto modo, del cuerpo hacia el alma, porque se necesitan y complementan mutuamente. El cuerpo separado del alma no es una persona humana, es un cadáver, y el alma separada del cuerpo tampoco es persona humana. La persona humana resulta de la unión sustancial del alma y del cuerpo, de suerte que, al separarse el alma del cuerpo, queda rota nuestra personalidad. El alma sin el cuerpo está incompleta, le falta algo. Por consiguiente, la sabiduría infinita de Dios, que ha puesto en el alma esta tendencia trascendental a su propio cuerpo, debe reunir otra vez esos elementos que Él ha creado para que vivan juntos. He ahí una razón estrictamente filosófica, ontológica, natural. En virtud de la relación trascendental del alma hacia su propio cuerpo es convenientísimo que sobrevenga la resurrección de la carne. Una vez más, la razón confirma el dato de fe.
El segundo argumento es de tipo moral. El cuerpo ha sido instrumento del alma para la práctica de la virtud o del vicio. ¡Cuánta mortificación exige la práctica del Evangelio, la auténtica vida cristiana! El cuerpo tiene tendencias que tiran hacia abajo; la virtud, exigencias que tiran hacia arriba. Y ese contraste, ese antagonismo de las dos tendencias, produce una lucha terrible, que describe dramáticamente el apóstol san Pablo. Para practicar la virtud hay que hacer un gran esfuerzo. Hay que mortificar continuamente las tendencias malsanas del cuerpo. Y es muy justo que el cuerpo que en la práctica de la virtud ha tenido que mortificarse tanto resucite para recibir el premio que le corresponde. En realidad fue el alma la que luchó y triunfó con la práctica de la virtud, pero el cuerpo fue el instrumento del que ella se valió para practicar sus actos más heroicos. Es justo que también el instrumento reciba su premio correspondiente.
El mismo argumento vale para reclamar y justificar la resurrección del cuerpo de los condenados, ese cuerpo que fue instrumento de tantos placeres prohibidos por Dios. La inmensa mayoría de los pecados que cometen los hombres tienen por objeto satisfacer las exigencias de su carne, gozar de los placeres prohibidos. En realidad fue el alma la que cometió formalmente el pecado, pero lo hizo empujada, y casi obligada, por las exigencias desordenadas del cuerpo. Justo es que, a la hora de la cuenta definitiva, resucite el cuerpo pecador para que reciba también su correspondiente castigo. No puede ser más lógico ni natural.
Hay, finalmente, un argumento teológico de gran envergadura. Está revelado por Dios que Cristo triunfó plenamente de la muerte (1 Cor 15, 55). Triunfó de ella, en primer lugar, resucitándose a Sí mismo, gloriosamente, al tercer día después de su crucifixión y muerte. Y tiene que triunfar de ella también en todos sus redimidos, buenos y malos. Porque es de fe, señores, que Cristo murió por todos, no solamente por los predestinados. Y como la muerte es una consecuencia del pecado, y Cristo vino a destruir ese pecado, es preciso que la muerte sea vencida en todos sus redimidos, buenos o malos, ya que este triunfo sobre la muerte corresponde a Cristo como Redentor de todo el género humano, independientemente de los méritos o deméritos de cada hombre en particular.
Estos argumentos, como se ve, manifiestan la alta conveniencia de la resurrección de la carne a la luz de la simple razón natural, pero nuestra fe no se apoya en estos argumentos de razón, aunque sean tan claros, tan profundos y tan convincentes, sino en la palabra de Dios, que no puede engañarse ni engañarnos. El cielo y la tierra pasarán, pero la palabra de Dios no pasará jamás. Podemos estar bien seguros de ello.
(De “El Misterio del más allá” – P. Royo Marín)
lunes, 5 de mayo de 2014
La oración...
Necesidad de oración (II)
Nos dice María del Rosario de San Nicolás:
18-12-1987. Mensaje 1323: "La oración, consuela, defiende al alma del maligno y no permite que el alma caiga en las tinieblas".
19-11-1987. Mensaje 1303: Veo a la Santísima Virgen y me dice: Gladys: Existe en estos momentos, un real y gran vacío entre el hombre y Dios; ese vacío, lo puede llenar la oración, tiene que ser llenado con la oración, porque es la que acerca al hombre a Dios.
La oración, ha sido siempre y es en estos días en especial, el único campo habitable para el cristiano.
La oración, purifica, mata el pecado y hace que el alma, viva en amistad con el Señor.
Por eso digo a mis hijos: Orad y viviréis en Su Luz.
8-7-1988. Mensaje 1458: Veo a la Santísima Virgen. Me dice: Gladys, muchos se preguntarán de mi insistente pedido de oración.
Te diré: La oración, ayuda al cristiano a meditar, lo saca de la prisa con que anda por el mundo y lo hace ir de prisa hacia Dios.
Hace que profundice en el corazón y lo detiene en Dios, para que pueda escuchar a Dios.
En la oración, el sediento de Dios, apaga su sed; el débil se fortalece y el orgulloso se vuelve humilde.
Es que en la oración el alma se pone en presencia de Dios.
Deben mis hijos crecer en oración y crecerán así en amor a Dios.
Amén, amén.
24-10-1988. Mensaje 1541: Mi amada hija, hoy Mi voz, se hace potente, para decir a tus hermanos:
No estéis despreocupados, sino atentos a la Madre, que desde este lugar de la tierra, no ignora a sus hijos.
Os traigo el remedio para combatir el mal que os aqueja, en estos momentos de extremo peligro para vuestras almas: La oración.
En efecto; las tinieblas y todo acto maligno, será vencido con la oración.
Permaneced en oración y seréis Auxiliados.
Gloria al Salvador.
Predícalo.
domingo, 4 de mayo de 2014
Reina de la Paz...
LA REINA DE LA PAZ
El 24 de junio de 1981 la Santísima Virgen se apareció a seis jóvenes en el pueblo de Medjugorje (Yugoslavia).
Al principio la Virgen dijo: “YO SOY LA REINA DE LA PAZ” y el primer mensaje que dio al mundo fue el de la PAZ: “El mundo con estas tensiones va por el camino de la perdición. El mundo si quiere ser salvado debe encontrar la Paz, pero no encontrará la Paz si no encuentra a Dios. Aquellos que encuentran a Dios, experimentan el gozo del corazón del cual proviene la Paz”. Más tarde, con lágrimas en los ojos, dijo: “Paz, Paz, Paz, reconciliaos con Dios y entre vosotros” y también “Convertíos, es la palabra urgente que digo al mundo”.
He aquí un resumen de los mensajes que la REINA DE LA PAZ ha dado al mundo:
“Queridos hijos: Hoy os invito a orar por la PAZ. En este tiempo la PAZ está siendo amenazada de un modo especial. Os pido que renovéis el ayuno y la oración en vuestras familias, como al principio de Mi Venida. Hijos míos, deseo que comprendáis la importancia de Mi Venida y la seriedad de la situación y que mucho de lo que sucederá depende de vuestras oraciones. Vosotros oráis poco”. (Julio 1991)
“Amados hijos, vosotros sois importantes. Os necesito. Ayudadme con vuestra oración y ayuno para que Yo pueda realizar todo lo que deseo a través de los Secretos que comencé en Fátima. Procurad de manera muy sencilla el TRIUNFO DE MI INMACULADO CORAZÓN en un mundo de pecado”.
“Ahora más que nunca Satanás es fuerte y desea destruir los Planes de Paz y de Felicidad y desea destruir no sólo vuestra vida humana sino la Naturaleza y el Planeta en el cual vivís. Quiere pervertir al mayor número posible de personas y encaminarlas al pecado y a la muerte. Yo estoy con vosotros, y agradezco a Dios cada uno de los momentos que paso con vosotros. He venido aquí para ayudaros a vivir la BUENA NUEVA y guiaros al Cielo. Deseo salvar a todas las almas y llevarlas a Dios”.
“No deseo que habléis de oración, sino que oréis. Dios me ha enviado a vosotros para ayudaros. Si queréis, aferraos al ROSARIO. Sólo el ROSARIO puede hacer milagros en el mundo y en vuestra vida. No deseo que vuestra vida transcurra sólo en palabras sino que glorifiquéis a Dios con vuestras obras hechas con Amor”.
“Queridos hijos, orad y haced sacrificios por MIS INTENCIONES, para que Yo pueda presentar vuestras ofrendas a Dios por aquellas necesidades que son más apremiantes. Amados hijos, poned a un lado vuestros propios deseos y orad por lo que Dios quiere y no por lo que vosotros deseáis”. (Septiembre 1991)
“Queridos hijos: orad, orad, orad”. (Octubre 1991)
“Gracias por haber respondido a MI LLAMADA”.
La Santísima Virgen nos suplica también que “oremos especialmente por LOS NO CREYENTES y por LOS QUE NO VIVEN SU FE, pues no saben lo que les espera” (Palabras a Mirjana).
PAZ
A partir del tercer día la Virgen comunicó el primero y fundamental mensaje, diciendo: “Paz, paz, paz –y sólo paz–, reconcíliense entre ustedes. Si el mundo quiere ser salvado, tiene que buscar el camino de la paz”. La conversión, la oración y el ayuno nos llevan a la paz. El mundo encontrará la paz solamente si vuelve a Dios.
Primero hay que buscar la paz en el alma, para poder luego comunicarla a los demás. “Pongan la paz de Dios en su corazón, vívanla ustedes primero y luego difúndanla”, ha dicho la Virgen. También ha manifestado: “Ustedes se han alejado de Dios y han perdido la paz, por eso no saben amar y se odian. Si siguen así, se autodestruyen. Yo soy la Reina de la Paz, si me escuchan a mí obtendrán la paz y se salvarán. A Medjugorje he venido a traer la palabra paz y quiero que el Papa la lleve a todo el mundo. Queridos hijos, la paz no es posible sin la oración. La paz espiritual no se alcanza con métodos humanos; ninguna técnica nos da la paz, ninguna forma de concentración, sino sólo Jesucristo cuando nos encontramos con Él”.
FE
Nadie mejor que la Virgen conoce el valor de la fe y su necesidad para el hombre de hoy. Por ello, con frecuencia, la Virgen Santísima la recomienda a los videntes y los compromete a transmitirla a los demás. La indica como condición esencial para el cumplimiento de cualquier oración, deseo o súplica. La Virgen ha dicho:
Jueves 1 de OCTUBRE de 1981. A la pregunta si todas las religiones son buenas:
"Los miembros de todas las creencias son iguales ante Dios. Dios gobierna sobre toda creencia como un soberano en su reinado. En el mundo todas las religiones no son las mismas porque todos los hombres no han cumplido con los mandamientos de Dios. Los menosprecian y los rechazan".
¿Son todas las iglesias iguales?
"En algunas la fuerza de la oración a Dios es mayor, en otras es más pequeña. Eso depende de los sacerdotes al motivar a otros a la oración. También depende del poder que ellos tienen".
CONVERSIÓN
Lo que la Virgen espera de nosotros, el cambio de vida, implica un cambio de actitudes, de mente, de corazón, de sentimientos... Existe una conversión radical, indispensable para la salvación de quienes viven de espaldas a Dios. Pero también quienes viven habitualmente en gracia de Dios necesitan convertirse de sus pequeñas desviaciones cotidianas, endurecimientos del corazón... La Virgen nos invita a todos a la conversión, al cambio de vida. A apartar de nosotros todo aquello que nos separe de Dios.
La Virgen recomienda y enfatiza: “Purifiquen sus corazones, entren en sí mismos, confiesen sus pecados y cambien de vida. Muchos cristianos figuran sólo en el archivo parroquial, sin acordarse de su cristianismo. Otros van a la iglesia pero sin tener verdadera fe. Los cristianos deben ser para los demás un signo viviente que los ayude a convertirse y a salvarse. Todos deben convertirse”.
La Virgen nos da los medios para hacer posible la conversión: “La oración, el rosario, leer la Biblia, participar en la Misa, ayunar una vez por semana”. La Virgen ha dicho: “Cambien antes de que sea tarde”. Todos juntos podemos ganar esta batalla espiritual. La fuerza está en la oración. Vivir el mensaje de la Virgen significa acoger lo que Dios nos ofrece y rechazar lo que el mal nos ofrece.
María, Madre de Dios, Reina de la Paz, nos está diciendo que nos convirtamos. Convertirse quiere decir, volverse a Dios. Uno de los videntes dijo que todo lo que ella estaba diciendo estaba en los Evangelios. Dijo nuestra Señora: “Bien lo sé, pero tú no estás obrando de acuerdo”.
El Evangelio nos enseña a no preocuparnos por el vestido ni la comida: “Busquen ante todo el Reino de Dios y lo demás se les dará por añadidura.”. El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido. María nos pide ayunar a pan y agua y emplear varias horas en la oración, cada día, porque sólo esto puede llevar a un cambio radical en el que consiste la conversión. Esto traerá la paz que sobrepasa toda medida, una paz que el mundo no puede dar y que es el don del Príncipe de la Paz: Jesucristo.
AYUNO
Con el ayuno el hombre revisa, confirma y asegura el dominio sobre sí mismo. Solamente el hombre que sabe dominarse podrá ser libre y será capaz de entregarse a Dios y al prójimo como la fe lo quiere. La Virgen no pide que pasemos hambre, sino que llevemos una vida de pobres. Corazón de pobres abiertos al Señor. Si somos ricos decimos: “No tengo necesidad de nadie”. En cambio, el pobre dice: “Tengo necesidad de ti, Señor”.
La Santísima Virgen ha dicho: “El mejor ayuno es el de pan y agua, si es posible los viernes. Solamente los enfermos están dispensados del ayuno. La paz, la curación de los enfermos, cualquier gracia para el cuerpo y el alma, son inasequibles sin oración y ayuno. El ayuno puede alejar las guerras. Oren y ayunen. No tengo más que decirles, porque con la oración y el ayuno ustedes lo pueden conseguir todo”.
El ayuno y la oración son los medios para guiarnos en la búsqueda de la paz. El ayuno es la oración del cuerpo entero; es oración a través del cuerpo. El ayuno nos demuestra que nuestro cuerpo debe participar en nuestra oración, y que nuestra oración debe hacerse en el sentido más completo de la palabra.
sábado, 3 de mayo de 2014
Santoral...
† Santoral
Santa Cruz
Hallazgo de la Santa Cruz
Año 326
Una canción religiosa dice: "Venid oh cristianos - la cruz veneremos - la cruz recordemos - de Cristo Jesús…
Tengamos siempre en nuestras casas la Santa Cruz. Un crucifijo que nos recuerde lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos. Y ojalá besemos de vez en cuando sus manos y sus pies. Así lo hacían siempre los santos.
No nos acostemos jamás ni nos levantemos ningún día sin hacer la señal de la cruz, bien hecha, despacio, desde la frente hasta el pecho y del hombro izquierdo hasta el derecho, y pronunciando los tres Santísimos nombres del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esto trae bendición y muchos favores celestiales, y aleja al demonio y libra de muchos males y peligros.
Oracion:
Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen
Historia:
Con este signo vencerás:
Cuenta el historiador Eusebio de Cesarea que el general Constantino, hijo de Santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: "Con este signo vencerás", y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.
Escritores sumamente antiguos como Rufino, Zozemeno, San Cristótomo y San Ambrosio, cuentan que Santa Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo Constantino para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Nuestro Señor. Y que después de muchas y muy profundas excavaciones encontró tres cruces. Y como no sabían cómo distinguir la cruz de Jesús de las otras dos, llevaron una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud. Y entonces Santa Elena, y el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó.
Por muchos siglos se ha celebrado en Jerusalén y en muchísimos sitios del mundo entero, la fiesta del hallazgo de la Santa Cruz el día 3 de Mayo.
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