jueves, 29 de enero de 2015

Catequésis...

Catequesis mariana

Madre de todos los hombres.
A veces pensamos que María es madre solamente de los católicos. Pero Ella es Madre de todos los hombres, y ninguno está excluido de los beneficios de su Corazón Inmaculado.
Hay personas a las que nadie quiere en la tierra, pero sí ama María, que les prodiga cuidados y, en cuanto puede, los acerca al Señor.
Si decimos que amamos a la Virgen, pero no amamos a todos los hombres, entonces somos unos mentirosos, porque Ella ama a todos sus hijos y quiere su salvación.
Así que desde ahora busquemos la salvación de todos los hombres, porque María quiere la salvación de todos sus hijos, y un buen hijo se ocupa por complacer el corazón de su madre, y va en busca de sus hermanos para atraerlos a la mamá, y que así la familia esté contenta, sobre todo la madre. Así también tenemos que trabajar por la conversión de los pecadores y atraerlos a María, para que haya una gran alegría en la gran familia de Dios.
El termómetro de nuestro amor a la Virgen, es la caridad que mostramos para con todos los hombres, cualquiera sea su raza o religión.

Cerati & Melero - Vuelta por el universo

miércoles, 28 de enero de 2015

Mensaje...

Mensaje sobre la reparación

Con los contrarios.
Jesús gusta mucho de ser consolado por nosotros. Y lo podemos hacer con acciones opuestas y contrarias a las que ofenden al Señor.
Por ejemplo si Jesús recibe una herida por un pecado, nosotros debemos medicar esa herida con una caricia espiritual, o una caricia a una de sus imágenes. Si el Señor ha recibido un beso de Judas, y lo sigue recibiendo de muchos de sus hijos predilectos, entonces tenemos que consumirnos besando al Crucificado, al Traicionado, ya sea con un beso espiritual en la mejilla de Cristo sufriente, o sobre la imagen del Señor en la Cruz.
Y si ofendimos a Dios o al prójimo, no tengamos dudas de que hay forma de reparar por el daño causado, haciendo a la inversa de lo que hemos hecho, ya sea con la misma persona o con otras personas. Además podemos hacer buenas obras como reparación por nuestros pecados y los de todo el mundo.
Es muy bueno lanzar al Cielo jaculatorias, es decir, pequeñas y cortas oraciones de amor al Señor, para contrarrestar el mar de odio que se levanta desde la tierra hacia Dios.
En fin, podemos hacer mucho por reparar todo el mal que hay en el mundo y en nosotros, porque en realidad cualquier acción, si la hacemos con la intención de reparar a los Corazones de Jesús y de María, son válidas y muy eficaces para obtener gracias de Dios para nosotros y para el mundo entero, porque el Señor olvida muchos pecados y ofensas por un sólo acto de amor que le ofrecemos.

Matt Monroe -- No puedo quitar mis ojos de ti (1,968)

martes, 27 de enero de 2015

El Evangelio...

Vivir el Evangelio

Unión con Dios.
Todo nos debe llevar a la unión con Dios, porque las devociones que practicamos, los mandamientos que cumplimos, las prácticas religiosas a las que asistimos, todo, absolutamente todo, debe llevarnos a unirnos cada vez más a Dios por el amor. Porque la finalidad del hombre en este mundo es la de conocer a Dios y a su enviado Jesucristo, y por este conocimiento amarlo sin medida y por encima de todo y de todos.
De modo que es bueno que hagamos un examen de conciencia y escudriñemos si nuestras prácticas religiosas, oraciones y devociones, nos están llevando cada vez más hacia el Corazón de Cristo, o si por el contrario, las hacemos por rutina, y no nos encienden el amor al Señor.
Más vale algunas devociones menos, pero poniendo más el corazón en practicarlas, porque Dios mira el corazón.
Está bien que vayamos a Misa los domingos, porque faltar a ella sin un motivo grave es pecado mortal. Pero no nos conformemos sólo con ser espectadores de la santa Misa, sino participemos fervorosamente, poniendo nuestro corazón en el altar, amando con todo nuestro ser a Jesús que se inmola por nosotros, por mí.
No hace falta que recemos más, o que participemos de más Misas o que recibamos mayor número de Sagradas Comuniones. Por supuesto que todo esto sería mejor, pero al menos tratemos de hacer bien y con mucho amor lo que venimos haciendo hasta el momento, viviendo cada día como si fuera el último, cada Misa o Comunión como si fuera la última de nuestra vida, porque un día lo serán realmente.

SUPERSTITION / STEVIE WONDER