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viernes, 17 de abril de 2015
Tentar a Dios...
jueves, 16 de abril de 2015
Frase...
Vivir católico
Frase.
¡Qué felices viviríamos nuestra vida cotidiana si aplicáramos la frase que nos dejara el Padre Pío de Pietrelcina: “Reza, ten fe y no te preocupes”!
Porque si rezamos, entonces “obligamos” a Dios a actuar a favor nuestro, y la oración nunca es desoída por el Señor.
Ya Jesús nos ha dicho en el Evangelio que para conseguir algo en la oración, hay que creer en el fondo del corazón que ya hemos obtenido aquello que pedimos, y entonces lo obtendremos. Pero ¿hacemos así nosotros? ¿No tenemos, acaso, dudas en el fondo de nuestros corazones cuando pedimos algo al Señor o a su Madre?
Si nos acostumbramos a rezar, y mucho, entonces debemos vivir tranquilos, sabiendo que Dios irá delante de nosotros con su poder, abriéndonos el camino y protegiéndonos a nosotros y a los que queremos. Pero, eso sí, no debemos dejar la oración por nada, porque todo nos lo puede dar Dios, pero a condición de que recemos, que pidamos insistentemente y sin desanimarnos.
Y si nos parece que no nos da el Señor aquello que pedimos, en verdad nos dará aquello que tengamos mayor necesidad, porque no conocemos el futuro, en cambio Dios sí lo conoce; y quizás el darnos un don “ahora”, puede ser aparentemente justo y conveniente, pero tal vez no lo sea pasado algún tiempo, y sea más un motivo de tristeza, angustia y males sin número.
Por ejemplo todos pedimos salud, pero si nos mejoramos y curamos ¿emplearemos bien la salud obtenida, o por el contrario nos perderemos por los caminos del placer y de la impureza? A veces no entendemos, pero es aquí donde entra la confianza en Dios, que tenemos que ejercitar y rezar mucho, esperándolo todo de Él, sabiendo que Él es Bueno y que quiere el bien para nosotros. Si pensamos así, entonces estaremos tranquilos pase lo que pase, porque veremos detrás de todo acontecimiento la mano providente y amorosa de nuestro Dios que nos ama infinitamente.
domingo, 12 de abril de 2015
Actualidad...
Tema de actualidad
Lo que no se dice.
Los medios de comunicación masiva dan muchas noticias, pero no nos dan la Gran Noticia, que es la salvación del alma. Efectivamente los medios hablan de todo, pero evitan cuidadosamente decir la verdad, hablar del Bien y la Verdad. Y así los hombres, perdidos en este mar de palabras y de imágenes que día a día los bombardean desde la televisión, no encuentran alimento para sus almas hambrientas de Dios, hambrientas de Verdad.
Se mira la muerte como el final, como algo trágico, siendo que la muerte es sólo un paso, el salto a la eternidad, el comienzo de una vida nueva: de felicidad para los benditos, y de horror para los malditos.
No se habla de que la vida es una prueba, que se vive una sola vez, y que lo que se haga en ella tiene peso para la eternidad, que será de felicidad eterna o de horror para siempre.
Haríamos muy bien en cerrar los ojos y los oídos a estos medios de comunicación, como la televisión, que a fuerza de presentar parcialmente la realidad, y aparte distorsionada, esconden la verdad, esconden a propósito la finalidad de la vida del hombre en la tierra.
Volvamos a las fuentes, meditando la Palabra de Dios, leyendo la Biblia, recibiendo los sacramentos, porque con la cruz de Cristo debemos romper este círculo vicioso en que estamos inmersos y reaccionar saludablemente, para despertarnos de este sopor en que yacemos, y así espabilarnos y empuñar las armas de la oración, la penitencia y el amor, porque de eso se trata el cristianismo, de amar mucho, a Dios y a los hermanos.
Ojalá que la misma vanidad de los medios de comunicación nos impulse a buscar la Verdad en otra parte, y así seamos unos de los afortunados en encontrar la perla de gran valor y el tesoro escondido en el campo, y que tengamos el coraje de venderlo todo para adquirir esas fortunas.
jueves, 9 de abril de 2015
Historias...
Historia maravillosa |
¡Cómo nos gusta leer alguna de esas historias en que el Príncipe de un reino, se disfraza de aldeano común y corriente, saliendo del castillo y yendo a convivir con la gente común!
Muchos monarcas han hecho algo así, quizás para conocer qué pensaban los pobladores de su reino, o simplemente para otros fines. ¡Y qué hermosas son esas historias, incluso cuando el Príncipe encuentra a la doncella más hermosa del Reino! Una historia de amor fascinante. Pero los hombres deberíamos caer en la cuenta de que esta historia fantástica se ha cumplido, y en plenitud, en el Hijo de Dios, el Príncipe de la Paz, Jesucristo, que como Verbo de Dios se exilió de los Cielos para venir a convivir con los hombres, vestido de Hombre, y como el más pobre entre los pobres. También hay una historia de amor entre Cristo y las almas que habitan en este mundo de sombras. ¡Qué maravillosa la historia de la salvación! En el Cielo veremos con plenitud los detalles de amor de este Dios que está Loco de amor por los hombres, por cada uno de los hombres, por ti y por mí. Pero no creamos que este prodigio ha ocurrido sólo en la vida terrena de Jesús, porque Él, misteriosamente, se ha querido quedar en la Eucaristía, en el pobre, en quien sufre y en todos los hombres, de modo más o menos escondido, para convivir con nosotros, y que, por la fe, le veamos y le tratemos. Vivimos una historia maravillosa, y si tenemos fe, todo lo que acontezca en nuestras vidas y en el mundo, será un detalle de amor de nuestro Dios, que nos prepara absolutamente todo para colmarnos de gloria. ¿No dice acaso la Escritura que todo sucede para bien de los que aman a Dios? Pues entonces vivamos felices ya desde esta tierra, en el Paraíso con Dios, porque quien confía en este Dios Bueno, no tiene nada que temer, pues hasta los hechos más funestos se convierten, para quien confía en el Señor, en las ocasiones más propicias para ganar méritos y gloria. |
miércoles, 8 de abril de 2015
Amor...
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domingo, 5 de abril de 2015
Pascuas de Resurrección...
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Imagen de la Divina Misericordia |
Jesús dijo a Sor Faustina: “Pinta un cuadro según me estás viendo, con la invocación: “Jesús en Vos confío”. Quiero que se venere en el mundo entero”.
“Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas... Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza.
Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios". “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. Prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos: sobre todo a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como a mi Gloria. Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Vos confío”.
Jesús promete la salvación eterna y grandes gracias y progresos en la santidad a los que le den culto por medio de esta imagen. En tu hogar y en tu cartera ponla en un lugar preferente.
"No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia".
¡FELICES PASCUAS PARA TODOS! |
viernes, 3 de abril de 2015
La Creación...
Reflexionando con la Biblia
Respeto por la Creación.
El hombre debe tener respeto por la Creación, por toda la Creación, pues toda ella sale de las manos de Dios, y todo lo que hizo el Señor es bueno y útil. Desde el mosquito hasta el elefante, desde la palmera hasta el tallo de hierba, todo es bueno y útil al hombre, porque Dios nunca, jamás hace nada inútil, sino que usa de su Inteligencia y Poder para crear cada cosa al servicio del hombre.
Por eso debemos tener un gran respeto y amor a la Creación, en especial a los animales y plantas, que son seres vivos, que sirven al hombre y le hacen menos triste la estancia en esta tierra de sombras, en este valle de lágrimas -al decir de la Salve- que es la tierra.
Pero hay que amar a las cosas y las creaturas en su justa medida, no anteponiéndolas a Dios.
Es cierto que muchas veces las cosas y los animales son más fieles a Dios y al hombre, de lo que lo son los mismos hombres, porque sólo el hombre es el que puede pecar, y de hecho peca, llevando desorden a toda la creación.
Tomemos el ejemplo de San Francisco de Asís y amemos la obra del Creador. Dios todo lo ha hecho bueno, incluso había creado a los ángeles buenos, pero una tercera parte de ellos se quisieron volver malos ellos mismos, y de allí nació el Mal.
Los animales no son como nosotros, porque nosotros tenemos un alma inmortal, que estará para siempre o en el Cielo o en el Infierno. En cambio los animales, cuando mueren, desaparecen. Y mientras viven, sufren, aman, gozan, pero una vez muertos, ya dejan de existir. Son detalles de amor que el Creador quiere tener para con sus hijos los hombres, así que agradezcámosle tratando bien a todas las creaturas, tanto animadas como inanimadas.
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