jueves, 14 de mayo de 2015

Competencia...

sagrada familiaicono

Santa competencia.

Ya que en todos lados de organizan competencias y juegos, ¿por qué no hacemos también nosotros la santa competencia de ser santos?
En el noviazgo, que los novios corran carrera para ser uno más santo que el otro. En el matrimonio lo mismo. Y en la familia en general, competir para ser más santos, más amables, serviciales, agradables. Es cierto que la recompensa por la participación en esta especie de deporte o juego, no será monetaria, pero sí Dios nos pagará con la vida eterna en el más allá, y aquí, con dones de todas clases, el primero de todos: la paz y la concordia en el noviazgo, en el matrimonio y en la familia.
¡Qué lindo sería que compitamos por ser los mejores, los más buenos, los más santos! Así, los demás tratarán de ganarnos e intentarán ellos mismos ser mejores también.
Tenemos que tomarnos la vida como lo que es: un tiempo de prueba que Dios nos concede para que seamos santos. Y pongámosle a la vida la gracia de hacer las cosas con humor y alegría, aprovechando cada cosa para usarla como trampolín para ser mejores cada vez. Si hacemos así, entonces todo, absolutamente todo lo que suceda, será causa de mérito para nosotros, porque seremos semejantes a Dios, que saca del mal, el bien. También nosotros convertiremos lo malo que nos pase, en bienes.
Si llegáramos a entender un poco este misterio, tendremos ya todo resuelto, porque como dice la Sagrada Escritura: “Todo ocurre para el bien de los que aman a Dios”. Si nosotros amamos a Dios, entonces todo lo que acontece está a nuestro servicio, aunque a veces no lo parezca.
¡Qué gracia tenemos de haber sido bautizados en la fe católica, de tener un Padre tan bueno en el Cielo, y de tener fe! Demos gracias a la Divina Providencia que pensó en nosotros desde toda la eternidad, para que vivamos en este tiempo de gracia y lo aprovechemos para ser perfectos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Fátima...

Fatima y pastorcitos

13 de Mayo: Nuestra Señora de Fátima

Mensajes a Jacinta, vidente de Fátima

JACINTA (10-3-1910 a 20-2-1920)
Vivía apasionada por el ideal de convertir pecadores, a fin de arrebatarlos del suplicio del infierno, cuya pavorosa visión tanto la impresionó. 
Alguna vez preguntaba: “¿Por qué es que Nuestra Señora no muestra el infierno a los pecadores? Si lo viesen, ya no pecarían, para no ir allá. Has de decir a aquella Señora que muestre el infierno a toda aquella gente. Verás cómo se convierten. ¡Qué pena tengo de los pecadores! ¡Si yo pudiera mostrarles el infierno!” 
Antes de morir, Nuestra Señora se dignó aparecérsele varias veces. He aquí lo que ha dictado a su madrina Madre Godinho.
Sobre los pecados
Los pecados que llevan más almas al infierno son los de la carne. 
Han de venir unas modas que han de ofender mucho a Nuestro Señor. 
Las personas que sirven a Dios no deben andar con la moda. 
Los pecados del mundo son muy grandes. 
Si los hombres supiesen lo que es la eternidad harían todo para cambiar de vida. Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de Nuestro Señor ni hacen penitencia. 
Muchos matrimonios no son buenos, no agradan a Nuestro Señor ni son de Dios.
Sobre las guerras
Nuestro Señor dijo que en el mundo habrá muchas guerras y discordias. 
Las guerras no son sino castigos por los pecados del mundo. 
Nuestra Señora ya no puede retener el brazo castigador de su Hijo sobre el mundo. 
Es preciso hacer penitencia. Si la gente se enmienda, Nuestro Señor todavía salvará al mundo; mas si no se enmienda, vendrá el castigo.
Sobre los sacerdotes
Pida mucho por los Padres, pida mucho por los Religiosos. 
Los Padres sólo deben ocuparse de las cosas de la Iglesia. 
Los Padres deben ser puros, muy puros. 
La desobediencia de los Padres y de los Religiosos a sus Superiores y al Santo Padre, ofende mucho a Nuestro Señor. 
Pida mucho por los Gobiernos. 
¡Ay, de los que persiguen la religión de Nuestro Señor! 
Si el Gobierno deja en paz a la Iglesia y da libertad a la religión será bendecido por Dios.
Sobre las virtudes cristianas
No ande rodeada de lujo; huya de las riquezas. 
Sea amiga de la santa pobreza y del silencio. 
No hable mal de nadie y huya de quien hable mal. 
Tenga mucha paciencia, porque la paciencia nos lleva al cielo. 
La mortificación y los sacrificios agradan mucho a Nuestro Señor.
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Durante la enfermedad (pleuritis purulenta), confió a su prima: “Sufro mucho; pero ofrezco todo por la conversión de los pecadores y para desagraviar al Corazón Inmaculado de María.” 
Al despedirse de Lucía le hace estas recomendaciones: 
“Ya falta poco para irme al cielo. Tú quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Cuando vayas a decirlo, no te escondas. Di a toda la gente que Dios concede las gracias por medio del Inmaculado Corazón de María. Que las pidan a Ella, que el Corazón de Jesús quiere que a su lado se venere el Corazón Inmaculado de María, que pidan la paz al Inmaculado Corazón de María, que Dios la confió a Ella. Si yo pudiese meter en el corazón de toda la gente la luz que tengo aquí dentro del pecho, que me está abrasando y me hace gustar tanto del Corazón de Jesús y del Corazón de María.” 
Murió santamente el 20 de febrero de 1920. Su cuerpo reposa, como el de Francisco, en el crucero de la Basílica, en Fátima.

martes, 12 de mayo de 2015

Tina Turner - The Best


Cuidado...

Dios nos cuida.
19 DE AGOSTO DE 1922
Jesús dice a Sor Josefa:
“Yo soy el que gobierna todas las cosas y nunca permitiré que te lleven por un camino errado. Ten confianza y no veas más que a Mí; Mi mano que te guía, Mi ternura que te ama con amor de Padre y de Esposo”.
Comentario:
Ya lo ha dicho el Señor en el Evangelio, que nadie puede arrebatar nada de las manos del Padre, así que estemos contentos y confiados que nadie nos podrá arrebatar de las manos de Dios. Sólo si nos corrompiéramos voluntariamente, estaríamos perdidos. Pero si nos equivocamos sin querer, Dios nos volverá al camino correcto.
Debemos tener más confianza en el Sagrado Corazón de Jesús, porque Él nos cuida de la mañana a la noche, y vela sobre nuestro sueño. Si tuviéramos una gran confianza en Él, entonces ¡qué felices seríamos! ¡Qué tranquilidad y paz habría en nuestra alma y en toda nuestra vida!, porque sabríamos que Dios nos cuida y no puede permitir nada que no sea algo bueno para nosotros.
Todo radica en la confianza que tengamos a Dios, al Sagrado Corazón de Jesús. No por casualidad la frase oración que caracteriza a esta devoción es: “Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío”.
Hagamos la prueba de confiar ciegamente y cada vez más en el Corazón de Cristo, y pronto veremos las maravillosas consecuencias de proceder así, porque Jesús no se deja ganar en generosidad, y hará verdaderas “locuras” a favor de quienes tienen esta confianza en Él.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

viernes, 8 de mayo de 2015

Misa...

Vayamos a Misa

EUCARISTIA
La Santa Misa
La Iglesia Católica manda ir a Misa los domingos y fiestas de guardar, pero muchas personas no cumplen con ello, entre otras cosas porque ponen como excusa que a la iglesia van personas cuya conducta en el mundo deja mucho que desear. 
Pero ¿qué es la Misa? ¿Acaso no es el mismo Sacrificio de Cristo en la Cruz? ¿Y qué hubiéramos visto nosotros si hubiésemos asistido a la pasión del Señor hace dos mil años, en la cima del monte Calvario? Habríamos estado entre una multitud embrutecida, que profería insultos y maldiciones. Habríamos estado entre personas a quienes no les interesaba mayormente lo que pasaba, por ejemplo los soldados. Y también hubiésemos compartido con un grupo reducido de personas buenas, que también presenciaban la escena, como la Santísima Virgen, San Juan, algunas mujeres piadosas y pocos, pocos más, en medio de un mar de odio. 
Entonces tengamos esto presente para cuando vayamos a Misa, para no escandalizarnos de la conducta de las personas en ella y fuera de la iglesia, porque cada vez más se asemeja la Santa Misa de hoy, al Sacrificio de Cristo en la Cruz, pues no faltan los traidores, los que comulgan en pecado mortal y son como los que insultan al Señor y su Madre. E incluso a veces el mismo Sacerdote celebrante, ofrece el sacrificio en pecado, o deja tanto que desear en su celebración, que se cumple también el misterio de aquella Última Cena y Primera Misa del Jueves Santo, en que Judas Iscariote participó sacrílegamente. 
Así que no nos escandalicemos de las personas que van a Misa, y vayamos de todos modos. Es más, justamente por ese motivo debemos participar de la Misa siempre, no sólo los Domingos, sino de ser posible todos los días, pues Jesús, que en la Santa Misa muere en la Cruz, necesita tener cerca a un puñado de hombres y mujeres que lo amen y consuelen en ese tremendo momento de su Dolor. 
Si tenemos fe, entonces a partir de hoy veremos las cosas de otro modo y no faltaremos nunca más a Misa, porque tendremos claro que yendo, consolaremos el Corazón de Jesús, y seremos de las “caras amigas” que tiene el Señor, en medio de un mar de odio o indiferencia.