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lunes, 3 de agosto de 2015
Enseñanzas del Evangelio...
domingo, 2 de agosto de 2015
El Evangelio...
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sábado, 1 de agosto de 2015
Mensaje...
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viernes, 31 de julio de 2015
Poder...
Reflexionando con la Biblia
Poder de la oración.
Leemos en la Sagrada Escritura que, en un combate entre el pueblo judío y sus enemigos, Moisés oraba con los brazos elevados hacia el cielo. Y mientras así lo hacía, Israel vencía; pero cuando se cansaba y Moisés bajaba los brazos, entonces prevalecían los enemigos.
Ésta debe ser una gran enseñanza para nosotros, peregrinos, más aún, militantes en este mundo, en que debemos orar sin desfallecer, porque gran parte de los medios y ayudas nos vienen de la oración, y si dejamos de orar, entonces nos vamos enfriando y así el demonio y sus satélites pronto nos tomarán como su presa.
Ya lo ha dicho San Alfonso María de Ligorio: “El que reza se salva y el que no reza se condena”. Pongamos en práctica este consejo del santo, tomando como ejemplo preclaro éste de Moisés orando a favor del pueblo de Israel, porque nuestra vida también es un duro combate contra las fuerzas del mal, y sólo venceremos si rezamos sin cesar.
jueves, 30 de julio de 2015
Evangelio del día...
jueves 30/JUL/15
Evangelio del día.
Mt 13, 47-52.
Juicio final.
Jesús dijo a la multitud: “El reino de los cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron. Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del reino de los cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”.
Reflexión:
Hoy Jesús nos dice que los hombres buenos y malos convivirán hasta el fin del mundo, en que serán separados definitivamente. Es importante tener esta visión que Jesús nos da sobre el reino, y que solo al final serán separados los buenos de los malos completamente. Debemos obrar santamente porque todas nuestras obras quedan registradas y escritas en el libro de nuestra vida y en el día del Juicio Final todo lo que hemos hecho quedará al descubierto ante todo el universo. Por eso no tenemos que ser hipócritas y debemos andar en verdad delante de Dios y de los hombres, no tratando de aparentar, sino ser sinceros y obrar de acuerdo al querer de Dios.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de tener paciencia con todos y saber perdonar a los demás, dejando la justicia a Dios, que dará a cada uno lo que le corresponde.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.
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