lunes, 17 de agosto de 2015
Jesús Misericordioso...
Diálogo de Dios Misericordioso con el alma pecadora.
– Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mí. No huyas, hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdón y colmarte de Sus gracias. Oh, cuánto me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos. Y te has grabado como una profunda herida en Mi Corazón.
– El alma: Señor, oigo Tu voz que me llama a abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.
– Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.
– El alma: Señor, conozco Tu santidad y tengo miedo de Ti.
– Jesús: ¿Por qué tienes miedo, hija Mía, del Dios de la Misericordia? Mi santidad no Me impide ser misericordioso contigo. Mira, alma, por ti he instituido el trono de la misericordia en la tierra y este trono es el tabernáculo y de este trono de la misericordia deseo bajar a tu corazón. Mira, no me he rodeado ni de séquito ni de guardias, tienes el acceso a Mí en cualquier momento, a cualquier hora del día deseo hablar contigo y deseo concederte gracias.
– El alma: Señor, temo que no me perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.
– Jesús: Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? Por ti bajé del cielo a la tierra, y por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué habrías de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.
– El alma: Con Tu bondad has vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercándome con confianza y humildad al tribunal de Tu misericordia, absuélveme Tú Mismo por la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma. Siento que Tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has perdonado más de cuanto yo me atrevía esperar o más de cuanto era capaz de imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora Te invito a mi corazón, lleno de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino como el hijo pródigo, pero Tú no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mí Tu misericordia, porque ves lo débil que soy.
– Jesús: Hija, no hables más de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de ella. Escucha, niña Mía, lo que deseo decirte: estréchate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararás durante el viaje. Mira el resplandor de Mi misericordia y no temas a los enemigos de tu salvación. Glorifica Mi misericordia.
(Diario - Santa Faustina Kowalska)
(Diario - Santa Faustina Kowalska)
sábado, 15 de agosto de 2015
viernes, 14 de agosto de 2015
Miedos...
|
jueves, 13 de agosto de 2015
Tres Ave María...
|
miércoles, 12 de agosto de 2015
El Purgatorio...
Mensaje sobre el Purgatorio
Amor postergado.
Los hombres que vivimos en el mundo no podemos entender a las Almas del Purgatorio, no podemos imaginar ni comprender los sufrimientos que padecen.
Pero si quisiéramos hacernos una idea, una sombra de aquel martirio, tendríamos que poner el ejemplo de los enamorados. Cuando uno ama a alguien, quiere estar con ese alguien constantemente y para siempre; y cuando más fuerte es el amor y la atracción, más se sufre si se debe estar separados.
Pues bien, Dios es la Belleza infinita, es el Amor eterno, y el alma, cuando se presentó ante Dios en el Juicio particular, inmediatamente después de su muerte, ha visto quién es Dios, se ha enamorado locamente de Él y quiere lanzarse a abrazarlo para siempre en una unión eterna. Pero se da cuenta de que está manchada con el pecado, y entonces debe alejarse de Dios para purgar sus manchas.
Sucede en esto como nos pasa a nosotros, que cuando apreciamos y amamos a alguien, cuando nos encontramos con ese alguien y queremos abrazarlo, queremos estar limpios, pues si estamos sucios o con feo olor, queremos primero darnos un baño, limpiarnos, para agradar a nuestro amado o amada.
Así también las almas que han muerto en gracia de Dios, pero quedaron manchadas, quieren unirse para siempre a su Amado: Dios, pero se dan cuenta de que están sucias, y que por su culpa ahora tienen que estar alejadas de su Amor por mucho tiempo para limpiarse y ser dignas de unirse a su Amor.
Y pensemos lo que puede significar el estar separados del amor de nuestra vida. Quien haya estado enamorado alguna vez y no haya podido concretar su amor, su relación con el ser amado, comprenderá aunque sea un poco lo que padecen estas almas.
Por ello, si rezamos por las Benditas Almas del Purgatorio, hacemos celebrar Misas por ellas, ofrecemos pequeños sacrificios, y en fin, hacemos todo lo que tenemos que hacer cada día, lo corriente, pero con la intención de aliviarlas, entonces estas almas estarán eternamente agradecidas con nosotros, y Dios, que quiere unirse lo antes posible a ellas, también nos quedará agradecido, de modo que nuestra vida será feliz porque Dios y las Benditas Almas nos protegerán y nos darán TODOS los auxilios que necesitemos en nuestro peregrinar terreno.
Pensemos en estas cosas y hagamos la mayor obra de caridad y misericordia, socorriendo a las Benditas Almas del Purgatorio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




