domingo, 27 de diciembre de 2015
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Perseverar...
Perseverar es la contraseña
Días comunes.
Recordemos que las grandes ocasiones no suelen llegar muy frecuentemente en la vida. Así que debemos aprovechar los días comunes y grises, para hacer el bien y santificarnos, pues el que sea fiel en el poco, en lo pequeño, en lo ordinario, también será fiel en lo mucho y extraordinario.
Tomemos el ejemplo de Jesucristo, que durante treinta años de su vida vivió ocultamente, haciendo lo común y ordinario, pero de modo extraordinariamente bien. Y no tomó como poca cosa el estar haciendo vida común y corriente durante los primeros treinta años de su vida.
Así que también nosotros debemos perseverar en el bien durante todos los días de la vida, haciendo bien y con amor, las cosas comunes y concretas de cada día, sin preocuparnos del mañana, sino viviendo un día a la vez.
Es cierto que pareciera que todos los días tenemos que hacer lo mismo. Pues bien, hagámoslo con amor y cada día mejor, poniendo el corazón en ello, y no desperdiciando ningún momento del día, usando todo, ya sea el trabajo, el descanso, la diversión, el estudio, etc., todo, para demostrarle a Dios que lo amamos.
El tiempo pasa y no vuelve, y llegará el momento en que tal vez queramos una sola hora y no se nos concederá. Aprovechemos ahora que tenemos estos días, quizás de relativa paz y tranquilidad, para hacer acopio de fuerzas mediante la oración, los sacramentos y el trabajo cotidiano, perseverando cada día, cada hora, cada minuto.
martes, 22 de diciembre de 2015
Mensaje...
Mensaje sobre el Purgatorio
La criatura que más sufre en la Tierra.
La criatura que más sufre en la Tierra, sufre muchísimo menos que el alma que menos sufre en el Purgatorio, pues allí el sufrimiento se multiplica por mil, y el tiempo hace lo mismo, de modo que si rezamos por las benditas Almas del Purgatorio, estamos haciendo una magnífica obra de misericordia, porque estamos socorriendo a almas que están en la más absoluta miseria y desamparo, y por ellas mismas no pueden hacer absolutamente nada.
Ya que estamos en este año de la Misericordia, aprovechemos para llevar alivio y consuelo a las almas del Purgatorio, que ellas son muy generosas y, por cada oración, sacrificio y limosna que les ofrezcamos, ellas nos devolverán centuplicado en bienes de todas clases, pues por ellas no pueden hacer nada, pero pueden hacer muchísimo por quienes todavía estamos peregrinando en este mundo plagado de peligros y desgracias.
Si vemos un animalito enfermo o lastimado, que sufre y se queja, nos conmueve. Si nos encontramos con un niño que padece muchos dolores, se nos parte el corazón. ¡Cómo, entonces, no ayudar a estas almas que padecen en el Purgatorio y que son más inocentes que los niños, pues están confirmadas en gracia, y sólo deben pagar la deuda a la Justicia divina!
Pero es que Dios mismo nos premiará abundantemente por el consuelo que llevemos al Purgatorio, ya que el Señor ama con dilección a esas almas y no puede sacarlas de allí, si no es por medio de nuestra ayuda.
Sí. Misteriosamente Dios quiere depender de nosotros, de nuestros ruegos y trabajos, para sacar almas del Purgatorio. ¡Ay de nosotros si somos indiferentes a este deseo de Dios y de las almas! Quizás Dios no nos castigará, pero perderemos una inmensa fortuna por no socorrerlas.
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