miércoles, 9 de marzo de 2016

Escuchar...


Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

Escuchar a María.
17-10-83 PM 06
Fui a Rosario a la Catedral a conocerla, pero la Virgen que está ahí es chica. Yo cierro los ojos y aparece Ella al lado mío, grande.
Me habló mientras rezaba: "Escuchad mis palabras y hacedlas escuchar; siempre seré tu guía".
Una luz muy fuerte blanca me iluminó toda; sentí como una bendición suya.
Comentario:
Es tiempo de que escuchemos las palabras que nos viene a decir María, pues de que las escuchemos o no, depende nuestros destinos y los del mundo. Si la Virgen habla en tantos lugares es para que la escuchemos, pues Dios y Ella no hacen nada que sea inútil. Dios no hace cosas inútiles, y si los mensajes y apariciones de la Virgen son tan insistentes, es porque la situación es difícil y como hijos debemos prestar oídos a sus maternales llamadas. Pero, además, si somos apóstoles de sus mensajes y los transmitimos a nuestros hermanos, entonces la Virgen será nuestra guía y estará muy contenta con nosotros y nos colmará de gracias inimaginables. Recordemos que María es la Obra Maestra de Dios, es la Joya del Paraíso, y todo lo que hagamos por Ella será premiado infinitamente por Dios, pues María es la criatura predilecta de la Santísima Trinidad.
María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

martes, 8 de marzo de 2016

Saludos...

My friend...
Happy Woman Day...

Creer...

Rayos de Fe

Creemos.
Así comienza el Credo compuesto por Pablo VI y, en general, también los otros Credos.
¿Qué es creer? Es confiar en la veracidad de lo que nos dice alguien, en este caso Dios, que no puede mentir, que no puede engañarnos ni engañarse. Que es infinitamente digno de ser creído.
La Fe es una virtud teologal infundida por Dios en el alma en el momento del Bautismo, es decir que es un regalo de Dios, un don de Dios.
Pero la fe es también un esfuerzo del hombre por aceptar las verdades que Dios reveló para que creamos en ellas. Es un acto de su voluntad libre que quiere aceptar las verdades que Dios reveló.
La fe debe transformar enteramente la vida de un hombre, porque es completamente distinto el hombre que tiene fe, de aquél que vive sin fe. Pues el hombre que realmente tiene fe, informa toda su vida con ella y actúa de acuerdo a esa fe, y su obrar es agradable a Dios, como ya dijo el Apóstol que sin la fe es imposible agradar a Dios, ya que por más cosas buenas que hagamos, si no tenemos fe, son inútiles.
La fe debe estar acompañada de las obras que se hacen de acuerdo a esa fe, porque si decimos que creemos en Dios y en las verdades que nos ha revelado, pero en la práctica hacemos lo contrario, entonces nuestra fe está muerta y es solo teórica, no una fe práctica. Hoy abundan mucho los que son ateos prácticos, es decir, dicen que creen pero sus obras son malas, o sea que no cumplen los Diez Mandamientos ni las enseñanzas de Jesús en el Evangelio, no viven en gracia de Dios, y así son víctimas del Dragón rojo de que habla el Apocalipsis, que es el ateísmo teórico y práctico, en definitiva es Satanás.
La fe la podemos perder si nos exponemos voluntariamente al error, leyendo libros malos o mirando malos programas de televisión. Pero lo más grave es que a veces hasta dentro de la misma Iglesia Católica se enseña el error, incluso sacerdotes y hasta obispos. Por eso es necesario, es imprescindible, es urgente que nos formemos y alimentemos nuestra fe con la sana doctrina. No nos quedemos con el catecismo que aprendimos al tomar la primera Comunión, sino profundicemos en las verdades de nuestra Santa Religión Católica, porque Dios nos manda que le amemos, pero nadie ama lo que no conoce. Entonces tenemos que conocer a Dios a través del estudio y de la oración, para poder amarlo como Él merece.
Y lo que tenemos que hacer también en estos tiempos tan difíciles, es lo que el mismo Señor Jesucristo nos ha mandado: “Vigilad y orad”. Hay que vigilar, porque el enemigo del alma se introduce por cualquier parte, y nunca debemos sentirnos tranquilos y seguros como si ya hubiéramos alcanzado la perfección, porque Satanás es muy astuto y cuando se hace el muerto es ahí cuando se vuelve más peligroso. Así que ¡atención, vigilancia y mucha oración para desbaratar los planes homicidas del demonio!, que busca hacernos caer en pecado y alejarnos de Dios.
No debemos perder la fe aunque nos sucedan cosas terribles en la vida. Y esto lo lograremos si confiamos en Dios ciegamente, sabiendo que Él todo lo que quiere o permite que nos suceda, siempre, siempre, siempre es para nuestro bien. Aunque sean cosas tremendas y que aparenten que Dios nos odia o nos ha castigado. No desconfiemos de Dios y de su Bondad infinita. Dejemos que pase el tiempo y veremos que lo que nos había parecido tan terrible fue para nuestro bien y el bien de otros. No dejemos que Satanás nos convenza de que Dios es malo, porque es Satanás el que hace sufrir, el que causa todos los males que hay en el mundo; y Dios permite a veces ese mal para sacar de él un bien mayor.
Digamos siempre como el padre aquél del Evangelio: “Creo Señor, pero aumenta mi fe”.

lunes, 7 de marzo de 2016

AMERICAN PATROL - GLENN MILLER

saludos...

Felíz de inicio de semana...
para tod@s uds, love you...
Dios los bendiga...
amén...

Evangelio...

Partículas de Evangelio

Genealogía.
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. (Mt 1,1)
Comentario:
Así comienza el Evangelio de San Mateo, dejando en claro que Jesucristo es la Promesa hecha a Abraham y a David y a toda la humanidad, y que fue cumplida por Dios en el tiempo oportuno. Abraham, por su fe, mereció que el Señor le prometiera que de él nacería una descendencia numerosa como las estrellas del cielo, y esto se cumple en Jesucristo, descendiente de Abraham y Padre de todos los hombres, pues con su Redención nos obtuvo la gracia santificante, que es la vida del alma, por lo tanto es Padre de nuestras almas.
Y María Santísima también es hija de Abraham y por lo tanto es Madre de nuestras almas, por ser Madre de Jesucristo y, además, porque participó en el sacrificio del Calvario y nos obtuvo también Ella la gracia de Dios.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.


domingo, 6 de marzo de 2016

Evangelio del día...


domingo 6/MAR/16

Evangelio del día.

Lc 15, 1-3. 11-32.
Domingo 4º de Cuaresma.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde’. Y el padre le repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.
Reflexión:
Un detalle muy hermoso de esta parábola es que cuando el hijo decidió volver a la casa de su padre, dice el texto que aún el hijo estaba lejos y el padre ya lo vio y fue a su encuentro. Esto nos indica que el padre cada día miraba hacia lo lejos esperando ver volver a su hijo amado. Así es Dios con nosotros cuando nos hemos alejado de Él por el pecado. Él espera día y noche que volvamos a Él, que volvamos a la vida de la gracia. Nosotros tal vez somos como este hijo pródigo y nos hemos alejado de la Casa del Padre, ya sea por el pecado, o por irnos a otras sectas. Es tiempo de volver a la casa paterna, a la gracia, a la Iglesia Católica. Y si nunca nos hemos alejado de Dios y de la Iglesia, entonces no seamos como el hijo mayor, y alegrémonos de que los pecadores vuelvan a Dios y se conviertan y se salven. La salvación es para todos, y en primer lugar para los que están más perdidos, y nadie la puede merecer con las obras sino que es un regalo de Dios.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de tener un celo ardiente por la conversión de los pecadores, y ofrecer oraciones y sacrificios para arrebatarlos de las manos del demonio, que los tiene cuidando cerdos.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.