viernes, 22 de abril de 2016

Conversión...

Lectura espiritual

Ejemplo 3.
Una familia protestante se convierte al catolicismo
En la última sesión de un Congreso católico, celebrado en Lila (Francia), el sacerdote inglés P. Tuckwel habló de este modo:
“En una ciudad de Inglaterra residía una familia educada según la fe protestante.
De los varios hijos, el más pequeño, cuando contaba seis años, aprendió de unos amigos católicos el Avemaría.
Una tarde la recitó candorosamente delante de su madre, y ésta le reprendió y conminó a que nunca más pronunciara esas alabanzas a María, pues no era ella más que una mujer como todas las demás.
El niño, consecuente con la reprimenda recibida, no volvió a pensar ya en el Avemaría.
Pero, transcurridos bastantes días, y mientras esperaba a sus padres para ir al templo, tomó una Biblia y empezó a hojearla, encontrándose con el relato de San Lucas en que refiere la Anunciación.
El niño, al aparecer su madre, le muestra triunfante la página en que consta la salutación del Ángel a María, y dice:
–Ves, madre, el Avemaría está en la Biblia. ¿Por qué, pues, decís que no debe rezarse?
La madre, por única respuesta, le arrebató, enojada, el libro de sus manos, y le dijo:
–Cállate y no vuelvas a hablar más de esto.
No obstante, desde entonces, el niño repetía gustoso, en privado, las palabras leídas: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres”... Y meditando en esto se decía:
No es posible que María sea una mujer como las demás. Si así fuese, no le habría dicho el ángel lo que le dijo. Y esto está escrito en la Biblia, y según nos han enseñado en el Templo, la Biblia contiene la palabra de Dios.
Habiendo crecido el niño con esa convicción, y cumplido los trece años, surgió, en una velada familiar, otra vez la cuestión de la excelencia de la Virgen sobre las demás mujeres, y nuevamente se oyeron las voces de unos y otros rechazando la preferencia de María. Ante lo cual, el niño tomó la defensa de la Virgen, exclamando:
“¡No; no es verdad que la Virgen María sea igual a todas las mujeres, porque Dios ha puesto en los labios del Arcángel Gabriel la declaración de que “es llena de gracia” y de que es la destinada a Madre de Jesús, que es Dios hecho Hombre!...
¡Qué contradicción la vuestra!; decís que la Biblia es la regla de la religión y, sin embargo, no queréis reconocer lo que el sagrado Libro dice. Leed el canto de la Virgen: “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada”... ¿Por qué vosotros os negáis a glorificarla como Madre de Dios?...”
El efecto de estas manifestaciones del joven fue terrible. Los padres estaban enfurecidos contra él. Y sus hermanos lo recriminaron.
Años después, el muchacho entró en el ejército de Su Majestad Británica y, libre de la potestad paterna, se convirtió al catolicismo.
Disfrutando en cierta ocasión unas vacaciones con su hermana mayor, que se había casado y tenía varios hijos, le censuró aquélla su fe católica, y añadió: “¿Ves a mis hijos? ¡Tú sabes cuánto los quiero! Pues bien; te aseguro que antes los mataría que consentir abrazasen esa religión”...
El hermano calló. Pero, a los pocos días, se dio el caso de que uno de los hijos de la joven que tan apasionada y enérgicamente había afirmado su anticatolicismo, contrajo una gravísima enfermedad (difteria) y corría inminentemente riesgo de muerte, porque la naturaleza del niño no respondía a los tratamientos aplicados por el médico.
Entonces, dijo a la madre su hermano:
–Ante esta situación desesperada en que estamos viendo que tu hijo se muere, olvida todo prejuicio y reza conmigo el Avemaría, implorando a la Virgen Santísima interceda y obtenga de Dios la salud del niño.
Y prométeme que si esto te concede el Cielo, examinarás serenamente la religión que yo practico, y si te convences de su verdad, me acompañarás en la misma.”
Resistió todavía un tanto la hermana; vaciló un rato, pero mirando la cama de su hijo enfermo y llorando angustiada, se dejó llevar por la esperanza de salvarlo, y se arrodilló junto a su hermano, recitando con él la salutación angélica.
Al siguiente día el niño estaba curado, con sorpresa del médico. Y la madre se mostró gozosa y agradecida a la Virgen, Madre de Dios, que con tanto poder, tan sabiamente y siempre tan misericordiosa, consuela a los afligidos.
A los tres meses de aquella curación, la familia entera era contada en el número de los católicos.
Y el hermano, que tanto bien contempló, dejando la vida militar, se hizo sacerdote.
Y ese sacerdote –terminó diciendo el P. Tuckwel– es el que os acaba de relatar todo esto”.

jueves, 21 de abril de 2016

Justicia...

Palabras de Jesús

Toda justicia.
Deja así, pues conviene que de este modo cumplamos toda justicia. (Mt 3, 15)
Comentario:
Jesús ha venido a la tierra a satisfacer la Justicia de Dios, la Justicia del Padre, y comienza su ministerio haciéndose bautizar por Juan Bautista, a pesar de que el Señor no tenía ninguna necesidad de ese bautismo. Pero Jesús sabe que ante la grandeza y majestad de Dios, uno siempre se debe considerar un pecador, y así se considera el Señor, aunque Él no tiene ningún pecado. ¿Y nosotros? ¿Queremos creernos que somos santos? ¡Qué lejos estamos de la humildad de Jesús! Y sin la humildad no llegaremos lejos en el camino hacia la santidad. Por eso tratemos de imitar al Señor que se hizo bautizar a pesar de no tener necesidad de ello, y nosotros vayámonos a confesar frecuentemente, por lo menos una vez por mes, como pide la Virgen en sus apariciones, pues aunque gracias a Dios tal vez no tengamos pecados graves, siempre hay pecados veniales o imperfecciones, y la confesión nos limpia y sana el alma de las heridas que han dejado los pecados ya perdonados.
Jesús, en Vos confío.

miércoles, 20 de abril de 2016

Oraciones...

Quince minutos con el Ángel Custodio

Protégeme.
Ángel Custodio mío, que por bondad de Dios estás siempre a mi lado y me acompañas desde mi más tierna infancia, te pido que me protejas en estos tiempos tan malos que estamos viviendo, donde el Maligno enemigo hace de todo por llevarme por el mal camino. Quiero, a partir de hoy, tener un trato más frecuente contigo que siempre estás a mi lado esperando que yo te hable o te pida ayuda, pues sé que tú puedes intervenir en la medida en que yo te invoco, pues si no te llamo, poco puedes hacer por mí. Tú estás siempre conmigo y estarás también en el momento de mi muerte y presentarás mi alma ante el Juez eterno; por eso te pido que ya desde ahora me conduzcas a una muerte santa y feliz, que sea para mí el paso a una eternidad dichosa. Y si tengo que ir al Purgatorio, te ruego que estés conmigo en ese lugar de expiación, para darme ánimos y consolarme. A partir de hoy pensaré mucho más en ti y te invocaré en cada necesidad, porque no quiero desaprovechar semejante ayuda que me ha dado el Altísimo para que me conduzcas al Reino Celestial. Y por eso te digo: “Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la Soberana Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén”. ¡Protégeme!

martes, 19 de abril de 2016

Mensaje...

Mensaje a los Apóstoles de la Inmaculada

Apóstoles.
Somos Apóstoles de la Inmaculada, y ello significa que tenemos el deber y la misión de dar a conocer a María a todas las gentes, porque María, hoy más que nunca, debe ser conocida y amada, pues de ello depende que sea conocido y amado Jesucristo.
Una forma de dar a conocer a María es difundiendo sus devociones, y entre ellas, la reina de las devociones a la Virgen es el Santo Rosario, oración que María ha pedido y sigue pidiendo en todas sus apariciones y que nos acerca a su Corazón Inmaculado y nos hace entrar en él.
Podemos difundir esta devoción simplemente imprimiendo un folleto explicativo del Rosario y dándolo a nuestros hermanos más cercanos o a quienes nos parezca que lo pueden estar necesitando. Este es un muy lindo apostolado y la Virgen lo agradece derramando abundantes gracias sobre su apóstol valiente.
También podemos imprimir varios folletos y dejarlos en las salas de espera de los hospitales y clínicas, por ejemplo, o en peluquerías, donde la gente tenga que esperar y mientras tanto pueda leer algo provechoso. El amor nos sugerirá la forma de apostolado que mejor se adapte a nuestra forma de ser. No hay que tener vergüenza ni respeto humano. ¿Vergüenza?, sólo para pecar.
¡Ave María Purísima! 
¡Sin pecado concebida!

lunes, 18 de abril de 2016

Tiempos...

Signos de los tiempos

Aumentan los sufrimientos.
Uno de los signos de los tiempos que indican que nos estamos acercando al Fin de los Tiempos, es el aumento de los sufrimientos para todos los hombres, puesto que como bien ha dicho el Señor, ese final se puede comparar a la parturienta, que sufre cada vez más hasta que da a luz a su hijo. Así la humanidad, a medida que se acerca a su liberación, a su renovación y nuevo nacimiento, aumenta en su sufrir.
Debemos prepararnos a sufrir cada vez más, porque del crisol de sufrimientos jamás experimentados hasta ahora surgirá una aurora magnífica sobre el mundo.
Es a través del sufrimiento que se redime, y el mundo necesita de un mar de sufrimiento ofrecido, porque abunda el pecado, que sólo se equilibra con la oración y el sacrificio, con el sufrimiento.
No tengamos miedo, pero hagamos acopio de fuerzas y coraje, por medio de la oración y la recepción de los sacramentos, en especial la Eucaristía, pues no resistirá quien no se prepare a padecer lo que ya va llegando al mundo.
Ya lo dice muy bien el Señor en su Evangelio, que si esos tiempos de la Gran Tribulación no fueran acortados, ninguno se salvaría, ni siquiera los mismos elegidos de Dios. Palabras muy serias que debemos meditar de día y de noche, para que, cuando vuelva el Señor, nos encuentre con las lámparas encendidas y merezcamos el premio eterno.
¡Ven Señor Jesús!

domingo, 17 de abril de 2016

Santoral...

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Santa Bernardita de Soubirous, quien en la gruta de Masabiele viera en varias oportunidades a la Virgen Maria en la forma de la Inmaculada Concepción. Esa aparicion en Lourdes, Francia, marcó una época y generó una devoción que se expandió por el mundo y creció hasta nuestros días.

La relacion entre la aparicion de Lourdes y el dogma de la Inmaculada Concepción proclamado por la Iglesia pocos años antes de los eventos en la gruta, dió una confirmación a lo dicho por Bernardita, pero mucho más importante aún, dio respaldo teológico al mensaje de Lourdes.

sábado, 16 de abril de 2016

Falsa moneda...

"Soy una falsa moneda" 
Había un hombre que se ganaba la vida vendiendo toda clase de baratijas. Parecía como si aquel hombre no tuviera entendimiento, porque la gente la pegaba muchas veces con monedas falsas que él aceptaba sin ninguna protesta, y otras veces afirmaban haberle pagado, cuando en realidad no lo habían hecho, y él aceptaba su palabra. 
Cuando le llegó la hora de morir, alzó sus ojos al cielo y dijo: "¡Oh, Señor! He aceptado de la gente muchas moneda falsas, pero ni una vez he juzgado a ninguna de esas personas en mi corazón, sino que daba por supuesto que no sabían lo que hacían. Yo también soy una falsa moneda. No me juzgues, por favor." 
Y se oyó una voz que decía: "¿Cómo es posible juzgar a alguien que nunca ha juzgado a los demás?" 
Dios te bendiga y te proteja de todo mal...
amén...