lunes, 2 de mayo de 2016
Mensaje...
Mensaje sobre la oración
Orar siempre.
“En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar.”
(Diario #146 – Santa Faustina Kowalska)
(Diario #146 – Santa Faustina Kowalska)
Comentario:
Así como el cuerpo humano no puede dejar de respirar sin morir enseguida, así también nuestra vida espiritual, la vida del alma, es decir, la gracia, no puede subsistir sin la oración. Por eso debemos rezar en todo momento y en cualquier condición en que nos encontremos. Y si estamos enfermos o cansados, no hace falta que recemos el Rosario entero, sino que basta con que por lo menos recemos las tres avemarías, que son prenda de salvación eterna.
A veces, por nuestra enfermedad u otra causa, no podremos hacer muchas oraciones. Entonces será el momento de hablar con Dios y con la Virgen, como hablamos con nuestros mejores amigos de la tierra.
Otras veces también tendremos que hacer sólo jaculatorias, porque puede ser muy grande nuestro dolor y desconcentración, puede suceder que nuestro corazón no pueda rezar más que cortas frases y requiebros de amor a Dios y a la Virgen.
Pero lo importante es que NUNCA dejemos de rezar algo, de hablar con Dios, con la Virgen y con los Santos y Ángeles, ya que de lo contrario estaremos perdidos en corto tiempo.
Y a veces nuestra oración sólo podrá ser el reclinar nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y el pecho de María, y estarnos así disfrutando de esa paz y consuelo.
domingo, 1 de mayo de 2016
Concurso...
5° Concurso Literario de Poesía Católica 2016
La Comisión Arquidiocesana para la Evangelización de la Cultura,
acerca la invitación al 5° Concurso Literario de Poesía Católica 2016
en el Año Jubilar de la Misericordia
Con
renovada alegria, abrimos las puertas al talento y al ingenio, de los
que deseen participar en este nuevo 5° Concurso Literario de Poesía Catolica
del año 2016, marcado especialmente por el Año Jubilar de la
Misericordia, que fue convocado por el Papa Francisco, el 8 de Diciembre
del 2015, al conmemorarse los 50 años de la clausura del Concilio
Vaticano II, y que concluirá el 20 de noviembre del corriente año, con
la Solemnidad de Cristo Rey.
Invitamos a los concursante a que puedan presentar sus obras, orientadas en la temática de la Misericordia de Dios. Como dice el Papa Francisco en la Bula Misericordiae Vultus:
Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre ...Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es
fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra
salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la
Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es
la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza
de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado. (n° 1-2)
Le adjuntamos el reglamento, como base del concurso. Las obras se podrán entregar hasta el Lunes 25 de julio de 2016, en la Secretaria de la Parroquia Santa Rosa de Lima, en calle mendoza 1381, (C.P. 2000. Rosario. Te: 0341 4408570) en el horario de lunes a Viernes de 16.30 a 19.30 hs y los Sábados de 9 a 12 hs o bien ser enviadas por correo postal. (No se aceptará el envío por correo electrónico).
Esperamos que puedan acompañarnos, como muchos de ustedes lo han hecho otros años y extender esta invitación a otros que puedan estar interesados en participar
Pedimos anticipadamente a Dios la bendición sobre los concursantes.
Oramos por los frutos espirituales del Concurso, y lo ponemos bajo la protección e intercesión de la Santísima Virgen Maria, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario.
Padre Luis Alberto Boccia
Delegado Arquidiocesano de la Comisión de Cultura
Lic. Elvira Martín
Secretaria de la Comisión Arquidiocesana de Cultura
Mensaje...
Mensaje sobre la oración
Orar siempre.
“En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar.”
(Diario #146 – Santa Faustina Kowalska)
(Diario #146 – Santa Faustina Kowalska)
Comentario:
Así como el cuerpo humano no puede dejar de respirar sin morir enseguida, así también nuestra vida espiritual, la vida del alma, es decir, la gracia, no puede subsistir sin la oración. Por eso debemos rezar en todo momento y en cualquier condición en que nos encontremos. Y si estamos enfermos o cansados, no hace falta que recemos el Rosario entero, sino que basta con que por lo menos recemos las tres avemarías, que son prenda de salvación eterna.
A veces, por nuestra enfermedad u otra causa, no podremos hacer muchas oraciones. Entonces será el momento de hablar con Dios y con la Virgen, como hablamos con nuestros mejores amigos de la tierra.
Otras veces también tendremos que hacer sólo jaculatorias, porque puede ser muy grande nuestro dolor y desconcentración, puede suceder que nuestro corazón no pueda rezar más que cortas frases y requiebros de amor a Dios y a la Virgen.
Pero lo importante es que NUNCA dejemos de rezar algo, de hablar con Dios, con la Virgen y con los Santos y Ángeles, ya que de lo contrario estaremos perdidos en corto tiempo.
Y a veces nuestra oración sólo podrá ser el reclinar nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y el pecho de María, y estarnos así disfrutando de esa paz y consuelo.
sábado, 30 de abril de 2016
Reflexiones...
Reflexionando con la Biblia
Y dijo Dios: “Haya luz”.
Y dijo Dios: “Haya luz”; y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas las llamó noche. Y hubo tarde y hubo mañana: primer día. (Génesis 1, 3-5)
Reflexión:
Comienza aquí el relato de la creación, cuyos primeros tres días están dedicados a crear los espacios, y los siguientes tres días a ornamentarlos. Estos días de creación no hay que entenderlos como días de veinticuatro horas, pues dice la Escritura que para Dios un día es como mil años, y mil años como un día. Es un largo período de tiempo, porque Dios no tiene apuro para hacer sus cosas. Esto nos debe aleccionar a nosotros, que a veces queremos la conversión urgente de nuestros hermanos y queremos todo ¡ya! No actúa Dios de esta forma y tiene paciencia con todos. Imitemos a Dios en esto y sin ser perezosos, sepamos esperar con paciencia, pues como dice Santa Teresa de Jesús: “La paciencia todo lo alcanza”.
viernes, 29 de abril de 2016
Lo recibido...
Lo recibido.
Siempre debemos ser agradecidos con Dios por las cosas recibidas a lo largo de nuestra vida. Y aunque a veces nos parezcan que fueron cosas menos buenas, no nos apuremos a juzgarlas todavía, porque quizás con el paso del tiempo o en la misma eternidad, cambiaremos nuestro juicio, nuestro punto de vista sobre ellas.
También recordemos que se podría dar el caso de que si otro hubiera recibido todos los dones del Cielo que hemos recibido nosotros, quizás los habría empleado muchísimo mejor que nosotros y habría dado muchos más frutos que los que hemos dado nosotros.
Que este pensamiento nos haga ser humildes, y nos ayude a no juzgar a los hermanos, porque tal vez ellos no han recibido lo que, por gracia de Dios, sí hemos recibido nosotros.
Siempre humildad y misericordia, compasión y perdón. Dejemos a Dios el juicio, porque hay muchos factores que intervienen en las acciones humanas, y nosotros sólo vemos las apariencias.
Centrémonos más en nosotros, en trabajar por hacer producir frutos con los dones que el Señor nos ha otorgado, porque a quien más se le ha dado, también más se le pedirá. Y si bien es una gracia el haber recibido mucho, también es una gran responsabilidad y compromiso, porque deberemos devolver en proporción.
Así que siempre la humildad, porque Dios detesta a los soberbios y ama y ensalza a los humildes.
También recordemos que se podría dar el caso de que si otro hubiera recibido todos los dones del Cielo que hemos recibido nosotros, quizás los habría empleado muchísimo mejor que nosotros y habría dado muchos más frutos que los que hemos dado nosotros.
Que este pensamiento nos haga ser humildes, y nos ayude a no juzgar a los hermanos, porque tal vez ellos no han recibido lo que, por gracia de Dios, sí hemos recibido nosotros.
Siempre humildad y misericordia, compasión y perdón. Dejemos a Dios el juicio, porque hay muchos factores que intervienen en las acciones humanas, y nosotros sólo vemos las apariencias.
Centrémonos más en nosotros, en trabajar por hacer producir frutos con los dones que el Señor nos ha otorgado, porque a quien más se le ha dado, también más se le pedirá. Y si bien es una gracia el haber recibido mucho, también es una gran responsabilidad y compromiso, porque deberemos devolver en proporción.
Así que siempre la humildad, porque Dios detesta a los soberbios y ama y ensalza a los humildes.
jueves, 28 de abril de 2016
El tiempo...
MEDITACIÓN DE HOY
El tiempo.
Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo,
Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?
Para mi solamente el momento actual es de gran valor,
Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.
Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?
Para mi solamente el momento actual es de gran valor,
Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.
El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar,
No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta,
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.
Cambiar, corregir o agregar,
No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta,
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.
Oh momento actual, tú me perteneces por completo,
Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.
Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.
Por eso, confiando en Tu misericordia,
Camino por la vida como un niño pequeño
Y cada día Te ofrezco mi corazón
Inflamado del amor por Tu mayor gloria.
Camino por la vida como un niño pequeño
Y cada día Te ofrezco mi corazón
Inflamado del amor por Tu mayor gloria.
(Santa Faustina Kowalska – Diario, #2)
Comentario:
El tiempo pasa y no se detiene. Lo que ya pasó no podemos cambiarlo aunque quisiéramos. Tenemos que dejar el pasado en la misericordia de Dios. Y en cuanto al futuro, es mejor no pensar en él porque tal vez no llegue nunca. Lo importante es vivir bien el momento presente. En el momento presente es que debemos ser santos. No hay que esperar al futuro para ser santos, sino que “hoy” debemos ser santos, “ahora”, en cada cosa que hagamos, porque no sabemos si el momento siguiente al actual se nos concederá por la Providencia divina. Aprovechemos el día para ganarnos el Cielo, porque el momento que pasa no vuelve. Si pensáramos en esto más a menudo, no perderíamos el tiempo a veces tan inútilmente. Recordemos que vivimos una sola vez, y de lo que obremos en esta vida, dependerá nuestro destino eterno: Cielo o Infierno. Meditemos en ello.
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