viernes, 1 de julio de 2016

Cuentos...

Clavos y Heridas
Cuenta la historia que había un niño con muy mal carácter. Su padre le dio una caja de clavos y le dijo que clavara uno en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien...
El primer día clavó 37 clavos, pero durante las siguientes semanas, se esforzó en controlarse y día a día la cantidad de clavos que debía clavar, disminuyó. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos...
Finalmente, llegó un día en el que ya no necesitó clavar más clavos y satisfecho fue a ver a su padre para decírselo...
Su padre lo felicitó pero le pidió que, a partir de ese momento, quitara un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el niño pudo decir a su padre que los había quitado a todos...
El padre, llevó al niño hasta la cerca y le dijo: Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado...
Esta cerca ya nunca será como antes. Lo mismo ocurre con las personas. Cuando discutes con alguien y le dices palabras ofensivas, le dejas una herida como ésta...
Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida. No importa las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra, hace tanto daño como una herida física.
Los amigos son joyas raras de encontrar. Están listos para escucharte cuando tienes necesidad, te sostienen y te abren su corazón. Enseña a tus amigos cómo los quieres?y mide tus palabras y tus reacciones hacia ellos.
Dios bendiga tu vida, amén...

jueves, 30 de junio de 2016

Pensamientos...

Pensamientos
Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,
Los días se convierten en años, pero lo importante no cambia,
Tu fuerza y tu convicción no tienen edad,
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada hay una de partida,
Detrás de cada logro hay otro desafío.
Mientras vivas, si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo,
No vivas de fotos amarillas.
Aunque todos esperen que abandones,
Nunca dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Y por último, cuando por los años no puedas correr: trota;
Cuando no puedas trotar, camina;
Cuando no puedas caminar usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 29 de junio de 2016

Gustavo Cerati - Deja vu

Escalones...

Escalones hacia la felicidad

Escalera Santa, escalones hacia la felicidad No puedes ser todo para todas las personas.
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo.
No puedes hacer todas las cosas igual de bien.
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que lo hacen los demás, tú las haces a tu manera.

Tu humanidad se hace presente como en el resto de la gente.
Así que:
Debes buscar dentro de ti quién eres, y ser ése.
Debes decidir las prioridades, y cumplirlas.
Debes encontrar tu fuerza y usarla.
Debes aprender a no competir con los demás

Por lo tanto:
Habrás aprendido a aceptar que eres único.
Habrás aprendido a fijar las prioridades y a tomar decisiones.
Habrás aprendido a vivir con tus limitaciones.
Habrás aprendido a respetarte.
Y serás un mortal más vital.

Atrévete a creer:
Que eres una persona maravillosa e irrepetible.
Que más que un derecho, es tu tarea encomendada ser quien eres.
Que la vida no es un problema a resolver, sino un regalo de Dios que disfrutar.
De esta forma podrás sobreponerte y disfrutar de las cosas que antes te deprimían.
Dios te bendiga, amén...

martes, 28 de junio de 2016

Evangelio del día...

martes 28/JUN/16

Evangelio del día.

Mt 8, 23-27.
Despertemos al Señor.
Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: “¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!”. Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”. Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.
Reflexión:
Ahora también la barca, que es la Iglesia Católica, está en medio del mar del mundo y las olas de la impiedad y la maldad parecen que la van a hundir. Pero Jesús está con nosotros en la barca, solo que está dormido. Cuando todo parezca perdido y parezca que llegó el fin para la Iglesia, entonces el Señor se despertará y sobrevendrá una gran calma. Nosotros no debemos tener miedo sino mucha fe y confianza en Dios, pues éste no es el fin para la Iglesia, sino que es una purificación para que se vuelva más humilde y santa. A nosotros nos toca ir despertando al Señor con una oración ferviente y constante, para que en el momento oportuno todo vuelva a su cauce.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de no tener miedo y refugiarnos en su Corazón Inmaculado, donde seremos defendidos de este mar embravecido del mundo actual.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

lunes, 27 de junio de 2016

Ordinario...

Lo ordinario.

La santidad no consiste en hacer grandes obras, sino más bien la santidad consiste en hacer extraordinariamente bien lo ordinario y común de todos los días. 
Si esto no fuera así, el Señor no nos habría mandado a ser santos, porque eso sería un logro sólo de elegidos, de grandes apóstoles y no de gente común como nosotros. 
Pero no. Dios nos llama a todos los hombres a la santidad, y podemos ser santos cumpliendo y haciendo con amor las cosas de todos los días. 
Es propio del demonio tentarnos. Él cumple su misión malvada. ¡Cuántas veces nos habrá sugerido que podríamos ser más santos y mejores si estuviéramos en otro estado de vida! Y así a los religiosos los tienta con la idea de que serían más felices en el matrimonio. En cambio a los casados los prueba con la tentación de que la vida religiosa es más perfecta y deberían haberla abrazado. 
El diablo es desorden y quiere llevar el desorden a todas partes. Por eso si tratamos de ser ordenados en todo, le cerraremos la puerta en la cara al demonio, ya que si buscamos santificarnos en el lugar en que Dios nos ha puesto, y haciendo las cosas comunes de todos los días, entonces ya tenemos mucho a nuestro favor, y Dios estará contento de nosotros, y seremos felices ya en este mundo. Porque muchas veces la infelicidad suele venir porque deseamos el mar cuando Dios nos ha puesto en la laguna, y así dejamos pasar los días y los momentos actuales y comunes de cada día, añorando algo que no es para nosotros quizás. 
Es bueno ir buscando desafíos, pero mientras tanto hagamos con amor y a la perfección las cosas de todos los días, sabiendo que en el cumplimiento de nuestro deber de estado está la santidad. 
No nos dejemos distraer por los ensueños que nos pone el demonio o nuestra imaginación, llamada por los maestros espirituales “la loca de la casa”. 
Pensemos en la Virgen. Nadie es más santo que Ella, sino sólo Dios. Y sin embargo María no hizo milagros ni grandes apostolados, ni obras grandiosas. Sino que la Virgen hizo de manera extraordinaria lo que Dios le iba pidiendo a cada momento de su vida, hizo lo ordinario de todos los días y con mucho amor. 
Hagamos también nosotros esto que hizo la Virgen, y viviremos felices en este mundo, nos santificaremos, y alcanzaremos la gloria en el más allá. 
Y para terminar, colocamos aquí tres frases de San Francisco de Sales, que confirman lo que hemos meditado: 
"Para ir a Dios hay muchos caminos quizás más excelentes que el que nosotros seguimos; reconozcamos su excelencia, pero pongamos todo nuestro empeño en progresar en el camino en que Dios nos puso, porque allí es donde Él nos quiere". 
"La santidad se encuentra en el camino que nos abre cada uno de nuestros días, en que se ofrecen a nosotros, con atractivo desigual, los deberes de nuestra vida cotidiana". 
"Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos".

domingo, 26 de junio de 2016

Bordado...

El bordado de Dios

Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso.

Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía:

"Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición" .

Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y por qué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Unos minutos más tarde escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: "Hijo, ven y siéntate en mi regazo."

Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso.

Entonces mi mamá me decía: "Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba.

Había un diseño, solo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición y sabrás lo que estaba haciendo."

Muchas veces a lo largo de los años he mirado al Cielo y he dicho: "Padre, ¿qué estás haciendo?

Él responde: "Estoy bordando tu vida."

Entonces yo le replico: "Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros, ¿por qué no son más brillantes?"

El Padre parecía decirme: "Mi niño, ocúpate de tu trabajo y no hagas el mío. Un día te traeré al Cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás"...
Felíz domingo, Dios te bendiga, amén...