martes, 5 de julio de 2016

Santo Evangelio

La cosecha es mucha y los trabajadores pocos

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 32b-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo presentaron a Jesús un hombre mudo poseído por un demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo comenzó a hablar. Y la gente decía maravillada:

"Jamás se ha visto nada igual en Israel".

Pero los fariseos decían:

"Expulsa a los demonios con el poder del príncipe de los demonios".

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en la sinagogas judías, anunciando la buena noticia del reino y sanando todas las enfermedades y dolencias.

Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y desorientados como ovejas son pastor. Entonces dijo a sus discípulos:

"La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen por tanto al dueño de la cosecha que envíe obreros a recogerla".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Dios te bendiga, amén...

lunes, 4 de julio de 2016

Purgatorio...

EL PURGATORIO

Después de la visita al infierno, mi ángel de la guarda me acompañó hasta el purgatorio.

También en este caso, hay siete niveles de sufrimiento y fuego que nunca se apagará. Pero es mucho menos intenso que en el infierno y no hay peleas ni conflictos.

El principal sufrimiento de estas almas es su separación de Dios. Algunos de los que están en el Purgatorio cometieron pecados mortales, pero se reconciliaron con Dios antes de su muerte.

A pesar de que estas almas sufren, gozan de paz y el conocimiento de que algún día verán a Dios cara a cara.

Tuve la oportunidad de comunicarse con las almas del purgatorio. Me pidieron que orara por ellos y que le diga a la gente que oren por ellos también, para que puedan ir al cielo rápidamente. Cuando rezamos por estas almas, recibimos su agradecimiento por medio de sus oraciones, y una vez que entren en el cielo, sus oraciones se vuelven aún más meritorias.

domingo, 3 de julio de 2016

Disfraz...

"...y amarás a tu prójimo cómo a ti mismo..."

"El Mesías disfrazado

Había una vez un monasterio en el que la piedad había decaído. No es que los monjes fueran malos, pero sí que en la casa había una especie de gran aburrimiento, que los monjes no parecían felices; nadie quería ni estimaba a nadie y eso se notaba en la vida diaria como una capa espesa de mediocridad.

Tanto, que un día el Padre prior fue a visitar a un famoso sabio con fama de santo, quien, después de oírle y reflexionar, le dijo: "La causa, hermano, es muy clara. En vuestro monasterio habéis cometido todos un gran pecado: Resulta que entre vosotros vive el Mesías camuflado, disfrazado, y ninguno de vosotros se ha dado cuenta."

El buen prior regresó preocupadísimo a su monasterio porque, por un lado, no podía dudar de la sabiduría de aquel santo, pero, por otro, no lograba imaginarse quién de entre sus compañeros podría ser ese Mesías disfrazado.

¿Acaso el maestro de coro? Imposible. Era un hombre bueno, pero era vanidoso, creído. ¿Sería el maestro de los novicios? No, no. Era también un buen monje, pero era duro, irascible. Imposible que fuera el Mesías. ¿Y el hermano portero? ¿Y el cocinero? Repasó, uno por uno, la lista de sus monjes y a todos les encontraba llenos de defectos. Claro que -se dijo a sí mismo - si el Mesías estaba disfrazado, podía estar disfrazado detrás de algunos defectos aparentes, pero ser, por dentro, el Mesías.

Al llegar a su convento, comunicó a sus monjes el diagnóstico del santo y todos sus compañeros se pusieron a pensar quién de ellos podía ser Mesías disfrazado y todos, más o menos, llegaron a las mismas conclusiones que su prior. Pero, por si acaso, comenzaron a tratar todos mejor a sus compañeros, a todos, no sea que fueran a ofender al Mesías. Y comenzaron a ver que tenían más virtudes de las que ellos sospechaban.

Y, poco a poco, el convento fue llenándose de amor, porque cada uno trataba a su vecino como si su vecino fuese Dios mismo. Y todos empezaron a ser verdaderamente felices amando y sintiéndose amados, amén...

viernes, 1 de julio de 2016

Cuentos...

Clavos y Heridas
Cuenta la historia que había un niño con muy mal carácter. Su padre le dio una caja de clavos y le dijo que clavara uno en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien...
El primer día clavó 37 clavos, pero durante las siguientes semanas, se esforzó en controlarse y día a día la cantidad de clavos que debía clavar, disminuyó. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos...
Finalmente, llegó un día en el que ya no necesitó clavar más clavos y satisfecho fue a ver a su padre para decírselo...
Su padre lo felicitó pero le pidió que, a partir de ese momento, quitara un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el niño pudo decir a su padre que los había quitado a todos...
El padre, llevó al niño hasta la cerca y le dijo: Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado...
Esta cerca ya nunca será como antes. Lo mismo ocurre con las personas. Cuando discutes con alguien y le dices palabras ofensivas, le dejas una herida como ésta...
Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida. No importa las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra, hace tanto daño como una herida física.
Los amigos son joyas raras de encontrar. Están listos para escucharte cuando tienes necesidad, te sostienen y te abren su corazón. Enseña a tus amigos cómo los quieres?y mide tus palabras y tus reacciones hacia ellos.
Dios bendiga tu vida, amén...

jueves, 30 de junio de 2016

Pensamientos...

Pensamientos
Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,
Los días se convierten en años, pero lo importante no cambia,
Tu fuerza y tu convicción no tienen edad,
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada hay una de partida,
Detrás de cada logro hay otro desafío.
Mientras vivas, si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo,
No vivas de fotos amarillas.
Aunque todos esperen que abandones,
Nunca dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Y por último, cuando por los años no puedas correr: trota;
Cuando no puedas trotar, camina;
Cuando no puedas caminar usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 29 de junio de 2016

Gustavo Cerati - Deja vu

Escalones...

Escalones hacia la felicidad

Escalera Santa, escalones hacia la felicidad No puedes ser todo para todas las personas.
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo.
No puedes hacer todas las cosas igual de bien.
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que lo hacen los demás, tú las haces a tu manera.

Tu humanidad se hace presente como en el resto de la gente.
Así que:
Debes buscar dentro de ti quién eres, y ser ése.
Debes decidir las prioridades, y cumplirlas.
Debes encontrar tu fuerza y usarla.
Debes aprender a no competir con los demás

Por lo tanto:
Habrás aprendido a aceptar que eres único.
Habrás aprendido a fijar las prioridades y a tomar decisiones.
Habrás aprendido a vivir con tus limitaciones.
Habrás aprendido a respetarte.
Y serás un mortal más vital.

Atrévete a creer:
Que eres una persona maravillosa e irrepetible.
Que más que un derecho, es tu tarea encomendada ser quien eres.
Que la vida no es un problema a resolver, sino un regalo de Dios que disfrutar.
De esta forma podrás sobreponerte y disfrutar de las cosas que antes te deprimían.
Dios te bendiga, amén...