viernes, 15 de julio de 2016

Oraciones...

Quince minutos con el Divino Niño Jesús

Oh Divino Niño Jesús, quiero agradarte cada día más. ¿Y qué debo hacer para agradarte? Confiar más en ti. Porque cuando más confíe en tu bondad infinita, tanto más te agradaré y recibiré de ti gracias inimaginables. Pequeño Niño hermoso, te amo con todo mi corazón y te pido por los méritos de tus doce años de infancia, que me salves del Infierno, que yo pueda volar al Cielo cuando llegue el momento de mi muerte, que no sé cuándo será. Quiero también que me des tu alegría de Infante en esta vida que es a veces muy triste, como valle de lágrimas que es, como desterrados hijos de Eva que somos los hombres. Pero si tú estás conmigo, ya soy feliz, porque verte a ti, Divino Niño, es ya para mí una alegría que no se puede decir. Y sé que tú estás siempre a mi lado y que caminas de la mano conmigo, por eso soy feliz en medio de las pruebas de la vida, y te pido que no me sueltes de tu manita. ¡Te amo, Niñito Jesús, Divino Infante!

jueves, 14 de julio de 2016

Venid...

«Venid a mí»

¡El que quiera encontrar el verdadero descanso para su alma que aprenda la humildad! Que pueda encontrar cómo en ella se encuentra todo gozo, toda gloria y todo el descanso, así como en el orgullo se encuentra todo lo contrario. En efecto ¿cómo hemos llegado a tantas tribulaciones? ¿Por qué hemos caído en tanta miseria? ¿Acaso no es a causa de nuestro orgullo? ¿A causa de nuestra locura? ¿No es por haber seguido nuestros malos propósitos y habernos atado a la amargura de nuestra voluntad? ¿Pero, por qué todo esto? ¿Es que el hombre no ha sido creado para la plenitud del bienestar, del gozo, del descanso y de la gloria? ¿No estaba en el paraíso? Se le prescribió: No hagas esto, y lo hizo. ¿Veis el orgullo, la arrogancia y la insumisión? «El hombre está loco, dice Dios al ver esta insolencia: no sabe ser feliz. Si no sabe atravesar días malos se perderá totalmente. Si no aprende qué es la aflicción, no sabrá lo que es el descanso». Entonces Dios le dio lo que merecía echándolo fuera del paraíso...

Sin embargo, la bondad de Dios, como os lo repito a menudo, no dejó abandonada a su criatura, sino que se volvió de nuevo hacia ella y la volvió a llamar: «Venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». Es decir: Os encontráis cansados, os encontráis unos desgraciados, habéis experimentado el mal de vuestra desobediencia. Vamos, convertíos por fin; vamos, reconoced vuestra impotencia y vuestra vergüenza, para poder regresar a vuestro descanso y vuestra gloria. Vamos, vivid por la humildad, vosotros que estabais muertos por orgullo. «Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras almas.»

Vacaciones...

Vacaciones...

Revisar el coche, dejar regado el jardín, cerrar el gas, … además de otras muchas tareas que algunos preparan para pasar unas merecidas vacaciones. Nos preocupamos y ponemos atención para que nada se nos olvide y no se estropee el descanso y la diversión.

Es entonces cuando a veces perdemos un poco (o un mucho) la brújula… por mantener la atención en lo material, olvidando que, aunque todo esto humanamente es bien importante, si no incluimos el alimento espiritual, todo se queda en frivolidad.

En esta temporada, estés donde estés, vayas a donde vayas, ofrece cada mañana, cada tarde, cada noche, tus buenos momentos a Dios, agradécele por lo mucho que te procura, y dale un significado trascendente a estos días tan especiales que también son don gratuito de Él.

miércoles, 13 de julio de 2016

Santo Evangelio...

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús exclamó:
"Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre sólo lo conoce el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Diario vivir...

Diario vivir

Ángel de la Guarda
Desde pequeños nos han enseñado que a nuestro lado hay un ángel puesto por Dios para que nos cuide y proteja. Pero a medida que hemos crecido, ya nos hemos olvidado de que ese ángel sigue estando a nuestro lado.
Es tiempo de que renovemos nuestra fe en nuestro Ángel Custodio, que Dios nos ha dado para que nos ayude a superar la prueba de esta vida y llegar felizmente al Cielo y evitar el Infierno.
Debemos tener más devoción a nuestro Ángel de la Guarda e invocarlo todos los días, en cada momento, porque él puede intervenir más, cuanto más lo invocamos. En cambio, si no lo llamamos en nuestro auxilio, él no puede hacer mucho por nosotros.
Pero pensemos un poco. Si Dios ha colocado un Ángel suyo a nuestro lado, es porque tenemos necesidad de él, ya que Dios nunca hace algo inútil. Y la necesidad es porque el demonio nos quiere llevar a la perdición y, si no tuviéramos con nosotros a nuestro ángel, estaríamos perdidos, porque el demonio es más fuerte que nosotros ya que es un ángel caído. Entonces por eso Dios nos ha dado un ángel para que la lucha sea más pareja.
Ahora bien, ¿qué pasará si nosotros no invocamos a nuestro ángel para que nos auxilie en este combate? Sucederá que seremos vencidos.
Para que esto no se realice, invoquemos y recémosle al Ángel de la Guarda con la sencilla oración que nos enseñaron de pequeños: “Ángel de mi Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María”. O también la otra oración que nos enseña la Iglesia: “Ángel de Dios que eres mi custodio, ya que la Soberana Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.”
Y si no, simplemente, llamémoslo en nuestro auxilio como llamamos a un amigo. Hablemos con él como con un hermano, porque es una verdad de fe que nuestro ángel siempre está con nosotros.
Todos los hombres tienen a su ángel, pero muchísimos no lo invocan y así su acción queda muy reducida e incluso anulada.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 12 de julio de 2016

Mensaje...

Mensaje de confianza

Confiar aún en la enfermedad.
“Confianza”, decía [Jesús] también a la enferma abandonada que sólo de Él esperaba la cura, “tu Fe te ha salvado”.
(De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent)
Comentario:
Es fácil confiar en Dios cuando estamos rebosantes de salud y la vida nos sonríe. Pero es más difícil confiar en Dios y en su bondad infinita cuando nos sobreviene alguna enfermedad. Nos sentimos “castigados” por Dios, y como le sucedió al mismo Job, hasta nuestros amigos piensan para sus adentros que si nos sucede eso, será porque algo malo debemos haber hecho.
¡Qué distintos son los caminos de Dios a los caminos de los hombres! ¡Cómo ve distinto Dios a como ve el hombre!
¡En el Cielo nos vamos a llevar tantas sorpresas!
Porque hay que saber que una enfermedad bien llevada, generalmente nos hace ganar el Paraíso a nosotros y a muchos otros; y que la buena salud, en cambio, ¡a cuántos ha perdido para siempre en el abismo del Infierno!
Muchos solo quieren la buena salud para gozar más y más contra la Ley de Dios. Y a veces lo obtienen, porque el demonio, que es causa de todo mal, los preserva de la enfermedad para tenerlos en el Infierno y torturarlos por los siglos de los siglos.
¡Cuántas veces una enfermedad o dolor es como un sacudón que nos hace despertar de la vida de pecado que llevábamos y nos hace volver al buen camino!
Confiemos en Dios. Pidámosle en la oración que nos cure si estamos enfermos, pero solo si es de su agrado y voluntad, y si es un bien para nosotros, es decir, para alcanzar el Cielo.
Confiemos en Dios a pesar de las apariencias, porque sabemos que Dios todo lo puede y es Bueno, y no quiere nuestra ruina, sino que con la cruz nos ganemos el Paraíso.

lunes, 11 de julio de 2016

San Benito...

Medalla de San Benito:

La Medalla de San Benito data de una época muy antigua y debe su origen a la gran devoción que el Santo profesaba al signo adorable de nuestra Redención y al uso frecuente que de él hacía y que recomendaba a sus discípulos para vencer las tentaciones, ahuyentar al demonio y obrar maravillas.   

En un principio y durante muchos años la devoción a esta Cruz – Medalla de San Benito fue meramente local y exclusiva de los monasterios Benedictinos.  

Explicación: la medalla de San Benito representa, de un lado, la imagen de la Cruz y en el otro, la del Santo Patriarca  El lado de la Cruz suele estar encabezado, o por el monograma del Salvado: IHS, o por el lema de la orden benedictina: PAX.  

En los cuatros ángulos de la Cruz háyanse grabadas las siguientes iniciales:
C.S.P.B., que significa: Cruz Sancti Patris Benedicti, o sea: Cruz del Santo Padre Benito, las cuales son como un anuncio de la Medalla y no forma parte del exorcismo.   

En las líneas vertical y horizontal y alrededor de la Cruz se leen, en el siguiente orden, estas otras iniciales, cuyas palabras componen la oración ó exorcismo que tanto teme Satanás y que conviene repetir a menudo:    

C.S.S.M.L.  Cruz Sancta Sit Mihi Luz La Santa Cruz sea mi luz  
N.D.S.M.D.  Non Draco Sit Mihi Dux No sea el dragón mi guía  
V.R.S.  Vade Retro Satanás Retírate Satanás 
 N.S.M.V. Numquam Suadeas Mihi Vana No me aconsejes vanidades   
 S.M.Q.L.  Sunt Mala Quae Libas  Son cosas malas las que tú brindas  
I.V.B.  Ipse, Venena Bibas Bebe tú esos venenos