domingo, 17 de julio de 2016
Rayos de Fé...
Rayos de Fe
Creador de las cosas visibles.
El mundo material no es malo, como lo sostenían diversas herejías anticristianas, sino que fue creado por Dios.
Y debemos aprovechar de este mundo no para quedarnos anclados en él y teniendo un apego desordenado a las cosas materiales, sino usando de todas las cosas que deben ser una ayuda y no un obstáculo para alcanzar el Paraíso.
Ya San Ignacio de Loyola decía que las cosas de este mundo nos deben servir para alcanzar el fin, que es el Cielo, y se deben utilizar cuando nos ayuda a lograr esto, y se deben dejar de lado cuando nos alejan del objetivo.
Hoy la humanidad, engañada por Satanás, cree que la felicidad está en poseer cosas materiales, olvidando así la capital importancia que tiene lo espiritual en el ser humano.
La felicidad está en tener una conciencia tranquila porque cumplimos los Diez Mandamientos y así estamos en gracia de Dios, es decir que tenemos a Dios habitando en nuestras almas, y todo lo demás es secundario. En cambio nosotros damos importancia excesiva a lo material, olvidándonos de nuestra alma que es lo más valioso que posemos, y por el pecado la entregamos en manos de Satanás, el gran Asesino que nos quiere arrastrar a su Infierno.
No nos dejemos engañar por las cosas materiales. Usémoslas pero como dice San Pablo, sin apegarnos a ellas y como si no usásemos de ellas, porque un día las tendremos que dejar, el día de nuestra muerte, y desnudos de todos los bienes materiales nos presentaremos ante el Juez eterno, solo con nuestras buenas y malas obras.
No olvidemos estas cosas y ¡felices de nosotros si las practicamos y estamos atentos y preparados para no dejarnos engañar y salir triunfadores!
No está mal tener dinero y tratar de tenerlo, siempre y cuando lo queramos tener para socorrer a los más necesitados y para hacer obras de caridad y misericordia, pues con ese dinero nos ganamos el Cielo y así le hacemos producir frutos de vida eterna y no de muerte del alma.
¿Pero hoy quién quiere tener dinero para esto? Solo se quiere tener mucho dinero para pasarla bien, para tener una vida cómoda y gozar cada vez más, incluso contra los Mandamientos. Esto es un grave error y, si estamos en él, tratemos de corregirnos, ya que es por nuestro propio bien temporal y eterno.
sábado, 16 de julio de 2016
Abuso...
Abuso de la Misericordia.
Dios
es infinitamente misericordioso, y su atributo más grande es la
Misericordia. Pero también es cierto que Dios es infinitamente justo y
que en Él, Misericordia y Justicia van unidas.
Pero
hoy se quiere olvidar esto y se habla solo de la misericordia divina,
y, en nombre de la misericordia de Dios, se cometen las mayores
atrocidades y las almas se exponen a la condenación eterna.
Porque hay más condenados por la misericordia de Dios que por la Justicia.
Sí,
esto es así porque muchos cometieron graves pecados amparados en que
Dios es misericordioso y han hecho de su misericordia un medio más para
burlarse de Dios. Pero ya dice la Escritura que de Dios nadie se burla
impunemente. Es necesario que recordemos que en Dios, Misericordia y
Justicia son una misma cosa, y que Dios no dejará nada sin juzgar.
El
tiempo de la misericordia es el tiempo de vida que tenemos sobre la
tierra. Luego del cual llega la muerte y con ella el tiempo de la
Justicia divina. ¿Cómo estamos aprovechando este tiempo de vida que
tenemos sobre la tierra, en el cual Dios tiene paciencia con nosotros y
nos perdona todo? ¿Lo usamos rectamente para ser cada vez mejores y más
santos, o por el contrario nos amparamos en la misericordia de Dios para
seguir pecando y viviendo tibiamente? Si hacemos esto último, es muy
probable que un día nos alcance la justa mano de Dios y que nuestra
eternidad sea de horror en el Infierno.
La
bondad de Dios debemos aprovecharla para avanzar en el camino del bien,
sabiendo que si tenemos la desgracia de pecar, Dios nos perdonará. Pero
no hay que abusar y seguir pecando invocando a la misericordia de Dios,
porque esto es jugar con Dios y burlarse de Él.
La
humanidad está tocando el fin del tiempo de la misericordia y está
entrando en el tiempo de la Justicia divina, tiempo en que Dios no
dejará impunes tantos pecados de la humanidad.
Convirtámonos
lo antes posible y consagrémonos a la Virgen para ser defendidos y
amparados de las cosas que han de suceder en el mundo, pues los hombres
serán justicieros de sí mismos, ya que Dios y su Justicia dejarán que se
desencadenen los castigos del Infierno sobre este mundo pecador.
Reflexiones...
Reflexionando con la Biblia
El hombre, imagen de Dios.
Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó. Los bendijo Dios; y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; y dominad sobre los peces del mar y las aves del cielo, y sobre todos los animales que se mueven sobre la tierra”. (Génesis 1, 27-28)
Reflexión:
¿Cómo dice la Biblia que Dios creó al hombre a imagen de Dios si Dios no tiene cuerpo? Es porque la imagen a que se refiere es a la imagen espiritual, porque el hombre tiene un alma espiritual e inmortal que es imagen de Dios. Además, el hombre tiene inteligencia, memoria y voluntad, y en esto se asemeja a la Santísima Trinidad, pues son Tres Personas y un solo Dios; y en el hombre son tres facultades pero un solo ser. La imagen similar que tenemos con Dios es nuestra alma. Y cuando se habla de semejanza con Dios, esto se refiere a la gracia, es decir, que cuando un alma está en gracia es imagen y semejanza de Dios. ¿Y qué valor se le da al alma en esta cultura y mundo modernos? Menos que nada, ya que se niega su existencia con el ateísmo teórico o práctico y así el hombre ya no sabe la gran dignidad que posee, sino que los “sabios” de este mundo le hacen creer que él es un mono más desarrollado y nada más. ¡No! ¡Nuestro Padre es Dios y somos vivas imágenes de Él!
viernes, 15 de julio de 2016
Oraciones...
Quince minutos con el Divino Niño Jesús
Oh Divino Niño Jesús, quiero agradarte cada día más. ¿Y qué debo hacer para agradarte? Confiar más en ti. Porque cuando más confíe en tu bondad infinita, tanto más te agradaré y recibiré de ti gracias inimaginables. Pequeño Niño hermoso, te amo con todo mi corazón y te pido por los méritos de tus doce años de infancia, que me salves del Infierno, que yo pueda volar al Cielo cuando llegue el momento de mi muerte, que no sé cuándo será. Quiero también que me des tu alegría de Infante en esta vida que es a veces muy triste, como valle de lágrimas que es, como desterrados hijos de Eva que somos los hombres. Pero si tú estás conmigo, ya soy feliz, porque verte a ti, Divino Niño, es ya para mí una alegría que no se puede decir. Y sé que tú estás siempre a mi lado y que caminas de la mano conmigo, por eso soy feliz en medio de las pruebas de la vida, y te pido que no me sueltes de tu manita. ¡Te amo, Niñito Jesús, Divino Infante!
jueves, 14 de julio de 2016
Venid...
¡El que quiera encontrar el verdadero descanso para su alma que aprenda la humildad! Que pueda encontrar cómo en ella se encuentra todo gozo, toda gloria y todo el descanso, así como en el orgullo se encuentra todo lo contrario. En efecto ¿cómo hemos llegado a tantas tribulaciones? ¿Por qué hemos caído en tanta miseria? ¿Acaso no es a causa de nuestro orgullo? ¿A causa de nuestra locura? ¿No es por haber seguido nuestros malos propósitos y habernos atado a la amargura de nuestra voluntad? ¿Pero, por qué todo esto? ¿Es que el hombre no ha sido creado para la plenitud del bienestar, del gozo, del descanso y de la gloria? ¿No estaba en el paraíso? Se le prescribió: No hagas esto, y lo hizo. ¿Veis el orgullo, la arrogancia y la insumisión? «El hombre está loco, dice Dios al ver esta insolencia: no sabe ser feliz. Si no sabe atravesar días malos se perderá totalmente. Si no aprende qué es la aflicción, no sabrá lo que es el descanso». Entonces Dios le dio lo que merecía echándolo fuera del paraíso...
Sin embargo, la bondad de Dios, como os lo repito a menudo, no dejó abandonada a su criatura, sino que se volvió de nuevo hacia ella y la volvió a llamar: «Venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». Es decir: Os encontráis cansados, os encontráis unos desgraciados, habéis experimentado el mal de vuestra desobediencia. Vamos, convertíos por fin; vamos, reconoced vuestra impotencia y vuestra vergüenza, para poder regresar a vuestro descanso y vuestra gloria. Vamos, vivid por la humildad, vosotros que estabais muertos por orgullo. «Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras almas.»
Sin embargo, la bondad de Dios, como os lo repito a menudo, no dejó abandonada a su criatura, sino que se volvió de nuevo hacia ella y la volvió a llamar: «Venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». Es decir: Os encontráis cansados, os encontráis unos desgraciados, habéis experimentado el mal de vuestra desobediencia. Vamos, convertíos por fin; vamos, reconoced vuestra impotencia y vuestra vergüenza, para poder regresar a vuestro descanso y vuestra gloria. Vamos, vivid por la humildad, vosotros que estabais muertos por orgullo. «Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras almas.»
Vacaciones...
Vacaciones...
Revisar el coche, dejar regado el jardín, cerrar el gas, … además de otras muchas tareas que algunos preparan para pasar unas merecidas vacaciones. Nos preocupamos y ponemos atención para que nada se nos olvide y no se estropee el descanso y la diversión.
Es entonces cuando a veces perdemos un poco (o un mucho) la brújula… por mantener la atención en lo material, olvidando que, aunque todo esto humanamente es bien importante, si no incluimos el alimento espiritual, todo se queda en frivolidad.
En esta temporada, estés donde estés, vayas a donde vayas, ofrece cada mañana, cada tarde, cada noche, tus buenos momentos a Dios, agradécele por lo mucho que te procura, y dale un significado trascendente a estos días tan especiales que también son don gratuito de Él.
Revisar el coche, dejar regado el jardín, cerrar el gas, … además de otras muchas tareas que algunos preparan para pasar unas merecidas vacaciones. Nos preocupamos y ponemos atención para que nada se nos olvide y no se estropee el descanso y la diversión.
Es entonces cuando a veces perdemos un poco (o un mucho) la brújula… por mantener la atención en lo material, olvidando que, aunque todo esto humanamente es bien importante, si no incluimos el alimento espiritual, todo se queda en frivolidad.
En esta temporada, estés donde estés, vayas a donde vayas, ofrece cada mañana, cada tarde, cada noche, tus buenos momentos a Dios, agradécele por lo mucho que te procura, y dale un significado trascendente a estos días tan especiales que también son don gratuito de Él.
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