jueves, 29 de septiembre de 2016

Coronilla...

Coronilla a San Miguel Arcángel.

Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.
Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.
En el Nombre del Padre...
Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, etc.
1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías
2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:
En honor a San Miguel ...... 1 Padre Nuestro
En honor a San Gabriel...... 1 Padre Nuestro
En honor a San Rafael........ 1 Padre Nuestro
En honor a nuestro ángel de la Guarda..... 1 Padre Nuestro
Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.
V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Evangelio del día...

Evangelio del día.

Miércoles 28/SEP/16.

Lc 9, 57-62.

Momento presente.

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!”. Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió. “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el reino de Dios”.

Reflexión:

“El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el reino de Dios”, le dice Jesús a un hombre. Y de las muchas enseñanzas que podemos sacar de esto, nos quedaremos en que Dios quiere que no miremos más nuestro pasado con todos los pecados y errores que hemos cometido, pues esto nos trae angustias y nos hace desaprovechar el momento presente y quedamos como enredados en los lazos del diablo que quiere hacernos perder la paz y desalentarnos. Aquí les transcribo un texto de Santa Faustina Kowalska que conviene que lo tengamos siempre presente:

Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo,
Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?
Para mi solamente el momento actual es de gran valor,
Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.

El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar,
No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta,
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.

Oh momento actual, tú me perteneces por completo,
Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.

Por eso, confiando en Tu misericordia,
Camino por la vida como un niño pequeño
Y cada día Te ofrezco mi corazón
Inflamado del amor por Tu mayor gloria.

Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de vivir bien el momento presente, dejando el pasado en la misericordia de Dios.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

martes, 27 de septiembre de 2016

Prédicas...

No sólo de pan vive el hombre.

Así le respondió el Señor en el desierto a la tentación que le hacía el demonio, para que convirtiera las piedras en panes y saciara su apetito. Pero el Señor le respondió que no sólo de pan vive el hombre.
Porque el hombre es un compuesto de cuerpo y alma, de mente y espíritu, y si bien necesita de lo material para subsistir, también es cierto que sólo lo material no le alcanza para ser feliz.
Sin embargo esto es lo que nos quiere hacer creer el mundo de hoy: que teniendo cada vez más “cosas” y “aparatos” seremos felices. Pero ya son muchos los que descubren que esto no es así, porque el hombre de hoy, alejado de Dios, siente un gran vacío que trata de llenarlo con lo que le viene a la mano, pero esto no lo hace feliz, pues el único que puede colmar nuestras ansias de felicidad es Dios y las cosas de Dios.
Es la tentación de siempre: el demonio sugiere al hombre diciéndole que será como Dios, con la técnica y la ciencia, y así el hombre en medio de todos los avances tecnológicos se cree poco menos que un dios.
Pero este adelanto en la técnica ha significado también un inmenso retroceso en lo espiritual y moral, de modo que los hombres hemos venido a menos en vivir felices la vida, porque la felicidad humana no puede estar en las cosas, sino en la unión con Dios, en alimentarnos con la Palabra de Dios y con las corrientes espirituales que vienen del Cielo.
El diablo ha vuelto materialistas a gran parte de los hombres, y el que se cree a salvo de este funesto error, quizás puede ser uno de los más afectados, porque el materialismo es como un gas inodoro que nos va penetrando sin que nos demos cuenta, y luego terminamos pensando como los mundanos, buscando como fin supremo el dinero y los bienes terrenos.
Está bien que usemos los medios modernos que la ciencia y la técnica nos van descubriendo y ofreciendo, pero sin descuidar el alimento del alma, leyendo la Biblia, recibiendo los Sacramentos, rezando, meditando, leyendo buenos libros, y amando a Dios y a los hermanos. De este modo no seremos atrapados por el demonio que, con el materialismo, lleva como a un desierto a las almas y las deja morir allí de hambre espiritual, llevándolas a la desesperación y al suicidio.
Todos los hombres tenemos un altar en nuestra alma, y sobre ese altar debemos poner a Dios, y quitar todo lo demás. Si no hacemos así, arriesgamos nuestra felicidad en este mundo y en venidero.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Pruebas...

Probados pero alegres.
Reflexionemos en una frase que nos diera San Juan Bosco (Don Bosco), que dice: “El demonio tiene miedo de la gente alegre.”
Y ésta es una gran verdad que, si nos detenemos a meditar más profundamente, nos daremos cuenta que efectivamente el demonio busca por todos los medios de que no estemos alegres. Con cosas reales o ficticias, con problemas más o menos serios, el diablo trata de mantenernos alejados de la alegría, y no pocas veces lo logra, empujándonos hacia caminos de tristeza y desesperación.
Es que el diablo quiere quitarnos la esperanza. Y no sólo la esperanza de esta vida, sino lo que es mucho peor, nos quiere quitar la esperanza de la Vida eterna, del Cielo, haciéndonos creer que el Cielo no está hecho para nosotros, y es lógico entones que no tengamos alegría.
¡Cuidado con las astucias del Maligno! No le demos el gusto a Satanás y estemos siempre contentos, basando nuestra alegría constante en que Jesús está Resucitado en medio nuestro, y es Él quien guía los acontecimientos de nuestras vidas, de las vidas de quienes amamos, y del mundo entero.
Así que no desesperemos y estemos alegres a pesar de las pruebas, porque el triunfo será de Cristo, y el demonio es un vencido, es el eterno vencido, si bien por el momento tiene cierto poder para amargarnos la vida de alguna forma.
También el diablo nos muestra el gran mal que hay en el mundo, y con ello nos quiere hacer desanimar, que bajemos los brazos y no tratemos de luchar por un mundo mejor. Satanás quiere dar la impresión de que ha conquistado ya todo, y que ahora no hay ya nada que hacer.
Sin embargo muchos profetas han anunciado –y entre ellos el gran San Juan Pablo II- que debe venir sobre el mundo una era de paz y felicidad muy grandes.
La Virgen también nos dice en algunos de sus mensajes que vivamos en el Paraíso ya desde esta tierra, porque ya hemos vencido con Cristo vencedor, y como dice el Salmo, aunque las montañas se desplomen en el mar, no temeremos.
Recordemos que los mismos Apóstoles tuvieron miedo en medio de la tormenta en el lago, pero Jesús en un instante apaciguó todo.
Así será ahora en este tiempo: se levantan grandes tormentas de todo tipo, ya sea en el mundo y también en nuestras vidas y en las vidas de quienes amamos. Pero no tengamos miedo ni nos entristezcamos, porque el triunfo será de Cristo que, en un abrir y cerrar de ojos volverá todo a los cauces normales.
Con esta gran confianza en nuestro corazón, marchemos alegres por la vida, con la alegría que nos da el tener a Dios en el alma, por la gracia santificante; y aunque estemos alejados de Dios, no desconfiemos de su Misericordia, porque Él no se olvida de nosotros y está preparando nuestro retorno a sus brazos de Padre.
Conservemos la alegría pensando en el Cielo que nos espera. Pensando en que con nuestro padecer salvamos almas y cuerpos. Que Dios piensa en nosotros y no pierde ni un gesto ni una lágrima nuestra. Así seremos felices porque viviremos como resucitados en este mundo, sabiendo que nada, realmente nada malo puede sucedernos que Dios no lo permita, y lo oriente al cumplimiento de sus maravillosos designios para nosotros
y para el mundo entero, para sacar bienes de los males que nos afligen.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Premio...

Dios premia la fe.

Dios premia la fe y la confianza, y así como sucedió a Abrahán, que tuvo fe y confianza en Dios hasta el límite, y también a la Santísima Virgen que creyó, confió y esperó contra toda esperanza, y vio el milagro del triunfo de su Hijo Jesús; así también nosotros tendremos ocasión en este mundo de demostrarle a Dios que confiamos en Él, que creemos en Él contra toda esperanza, porque todos, en algún momento de la vida, tenemos que pasar por la prueba de la fe, de la confianza en Dios, ya que la vida del hombre sobre la tierra es un tiempo de prueba, y necesitamos la ayuda de Dios para salir airosos de dicha prueba.

La fe y la confianza en Dios debemos adquirirlas constantemente con nuestras fuerzas, pero también pedirlas al Señor, rezando, recibiendo los Sacramentos, y meditando los atributos de Dios, para darnos cuenta Quién es el Señor, qué es Él. Porque no podemos creer de verdad que Dios todo lo puede, y que todo lo que quiere lo hace, y luego no tener confianza en Él.

Dios pide fe para actuar, y con nuestra falta de fe y confianza, atamos las manos de Dios, cerramos el camino a la gracia y a los milagros grandiosos que Dios quiere hacer en nuestras vidas y en las vidas de quienes amamos.

No por nada el demonio trabaja ardientemente por hacer perder la fe al mundo, ya que sabe muy bien que el hombre sin fe, es un juguete en sus manos, que fácilmente lo puede llevar a la desesperación y al pecado.

Lo más grave de esta época es la crisis de fe, la falta de fe; o lo que es peor: el tener una fe adulterada, falsificada; y así el Señor no puede intervenir como quisiera porque los hombres no creemos ya, no confiamos ya en Dios.

Llega el tiempo en que se salvará sólo el que crea y confíe hasta el final, esperando contra toda esperanza. Y lo lograrán quienes estén entrenados en las cosas comunes de la vida, a esperar y confiar en Dios a pesar de todas las circunstancias y apariencias.

Dios no defrauda JAMÁS a quien cree y confía en Él. Dios es fiel. Pongamos nuestra confianza, esperanza y fe completas en Dios, y Él hará verdaderas “locuras” por nosotros, por quienes amamos y por el mundo entero.

viernes, 23 de septiembre de 2016

The Police - Every Breath You Take


Orgullo...

ORGULLO DE MAESTRA
Al saber que soy maestra, la gente suele preguntarme qué enseño, y mi respuesta de que doy clases de primer grado en una escuela primaria generalmente les arranca un "¡Ah!" tan desabrido, que me gustaría exclamar:
-¿En qué sitio, si no allí, me abrazaría un apuesto jovencito y me diría que me quiere?
-¿Dónde más podría atar lazos para el pelo, ajustar cinturones, ver un desfile de modas a diario, y, aunque siempre me vista de la misma manera, oír decir que mi vestido es bonito?
- ¿En qué otro lugar tendría el privilegio de mover dientes flojos y de arrancarlos cuando terminan de aflojarse?
- ¿Dónde más podría guiar en la escritura de las primeras letras una manita que quizás algún día escriba un libro importante? ¿En qué otra parte olvidaría mis penas porque tengo que atender tantas cortaduras, raspones y corazones afligidos?
- ¿Dónde conservaría el alma joven, sino en medio de un grupo cuya atención es tan efímera que siempre debo tener a mano una caja de sorpresas?
- ¿Dónde me sentiría más cerca del Creador que en un lugar donde, por un esfuerzo que yo he hecho, un niño aprende a leer?
- ¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que dar por terminado un año más de relaciones felices?