martes, 18 de octubre de 2016

Gritos...

Gritos de infierno.

Nos ha pasado seguramente que alguna vez hemos tenido que pasar una noche en vela, en una habitación de enfermo, donde se escuchaban quejidos de dolor que nos han impedido dormir.
También a veces quizás hemos tenido que escuchar toses y gritos desacompasados, y ¡cuánto nerviosismo han generado en nosotros!
Y estos ejemplos que tal vez hemos vivido, nos tienen que hacer pensar en lo que debe ser el Infierno, donde por toda la eternidad las almas escuchan alaridos, gritos de dolor y terror de innumerables almas torturadas por los demonios.
Muchas personas se hicieron santas por el sólo hecho de haber meditado un poco en la realidad del Infierno. Es bueno que nosotros meditemos también un poco en ello, para evitarlo y, sobre todo, para no continuar pecando tan fácilmente, porque es el pecado el que arroja las almas a aquel lugar de tormento inaudito.
Si a veces no podemos dormir en toda la noche porque quien duerme a nuestro lado ronca, y eso nos molesta sobremanera, y nos pone nerviosos y hasta agresivos; ¿qué será estar ya para siempre sepultados en el fuego eterno del Infierno, escuchando gritos, quejidos, maldiciones, etc.?
Pensemos un poco en esto y lejos de despreciar este mensaje, hagamos lo posible por meditarlo y evitar ir a ese lugar de tormento.
Hoy ya no se habla del Infierno, y así el demonio tiene vía libre para precipitar almas a ese lugar tenebroso, porque los hombres vivimos más o menos entretenidos en bagatelas, divirtiéndonos y sin pensar seriamente en lo que será de nosotros más allá de la muerte.
Se dice que Dios es infinitamente misericordioso, y es verdad, pero también es verdad que el Infierno fue creado por Dios y allí van muchas almas. Ojalá nosotros no estemos entre su número. Porque todo tiene solución en este mundo, de alguna manera todo tiene solución. Pero lo que ya no tiene solución es la condenación eterna. Tratemos de evitarla haciendo TODO lo que está en nuestro poder, y pidiendo ayuda a Dios por medio de la oración.

lunes, 17 de octubre de 2016

Mensaje...

Mensaje a los Instrumentos de la Divina Misericordia

24 de julio de 1974
Mi triunfo y el de mis hijos.
“Camina en la simplicidad. Yo te llevo de la mano y tú sígueme siempre. Déjate conducir por Mí; déjate alimentar por Mí, déjate mecer por Mí: como un niñito en mis brazos.
Puesto que Satanás hoy ha engañado a la mayor parte de la humanidad con la soberbia, con el espíritu de rebelión a Dios, ahora sólo con la humildad y con la pequeñez es posible encontrar y ver al Señor.
Causada por la rebelión contra Dios, por este orgullo que sólo proviene de Satanás, es la oleada de la negación de Dios, del ateísmo que amenaza verdaderamente con seducir a gran parte de la humanidad.
Este espíritu de soberbia y de rebelión ha contaminado también a una parte de mi Iglesia. Engañados y seducidos por Satanás, aun aquellos que deberían ser luz para los demás, ahora no son más que sombras que caminan en la obscuridad de la duda, de la incertidumbre, de la falta de fe.
Ya dudan de todo. ¡Pobres hijos míos, cuanto más ustedes busquen solos y con sus propias fuerzas la luz, tanto más caerán en la obscuridad!
Hoy es necesario volver a la simplicidad, a la humildad, a la confianza de los pequeños, para ver a Dios. Para lo cual Yo misma me estoy preparando este escuadrón: mis Sacerdotes, a quienes haré cada vez más pequeños para que puedan ser colmados de la luz y del amor de Dios.
Humildes, pequeños, abandonados y confiados, todos se dejarán conducir por Mí. Su débil voz tendrá un día el clamor de un huracán, y uniéndose al grito de victoria de los Ángeles, hará resonar en todo el mundo el potente grito: “¿Quién como Dios? ¿Quién como Dios?”
Será entonces la definitiva derrota de los soberbios y el triunfo mío y de mis pequeños hijos.”
(Mensaje de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)

domingo, 16 de octubre de 2016

"Back to the Future" with composer Alan Silvestri conducting in Vienna!

Salmo...

Salmo 121(120),1-2.3-4.5-6.7-8.
Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

El no dejará que resbale tu pie:
¡tu guardián no duerme!
No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche.

El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
El te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre.

sábado, 15 de octubre de 2016

Facilidad...

De pecadores a santos

Caminito fácil.
Cuando pensamos en que tenemos que ser santos, se nos vienen a la mente quizás grandes sacrificios y penitencias, largas oraciones, ayunos y mortificaciones. Y si bien muchos santos se santificaron con estos medios, es cierto también que nosotros, quizás grandes pecadores, no tenemos suficiente fuerza para emplear estos medios.
Por eso debemos entrar por el caminito que trazó santa Teresita del Niño Jesús, con los pequeños sacrificios, es decir, hacer pequeñas cosas, pequeñas renuncias, pero por amor a Dios y a los hermanos.
Este camino lo podemos recorrer todos, y es el camino del amor, porque ya nos ha dicho el Señor en su Evangelio que quien sea fiel en lo pequeño, también será fiel en lo grande.
Así, si somos fieles en estas cosas pequeñas de todos los días, seremos también fieles si el Señor nos pide alguna vez una renuncia mayor o un sacrificio más grande, e incluso estaremos mejor preparados hasta para dar la vida por Cristo.
Y lo bueno de este “caminito” es que como son todas cosas pequeñas, hechas con amor pero pequeñas, entonces el diablo no nos puede inspirar ningún orgullo ni soberbia porque las hacemos, y así estamos preservados de la vanagloria y la falta de humildad, pues no hacemos nada grandioso como para ensoberbecernos.
Entremos por este caminito de amor, pues ya ha dicho el Señor que se perdona mucho a quien mucho ama; y se perdona todo a quien ama completamente.

viernes, 14 de octubre de 2016

Apocalipsis...

Interpretación del Apocalipsis

Manifestación del Anticristo.
Conforme nos vamos acercando a la manifestación del Anticristo, la naturaleza se va descontrolando, pues el diablo y su hijo, el Anticristo, son desorden, y tratarán de llevar al caos y al desorden a toda la creación, y ya vamos viendo cómo la naturaleza se va resintiendo de la próxima aparición del Impío.
Es el pecado el que trae toda clase de desgracias materiales, espirituales, personales y mundiales. Y por ello el demonio está sumamente interesado en llevar cuanto antes a la humanidad entera al límite del pecado, pues sabe muy bien que cuando se supera cierto límite, los castigos no se hacen esperar, y entonces así se pierden muchas almas para “felicidad” del diablo.
Se trata siempre de lo mismo: todo se relaciona con la lucha contra el pecado. Si el mundo se corrompe, se acerca pavorosamente a la época de la manifestación y reinado del Anticristo. En cambio si el mundo mejora, se convierte, aleja de él ese período que será tan tremendo, que según la misma Sagrada Escritura, arrastrará a todos menos a los elegidos.
Y a juzgar por cómo va el mundo, no estamos lejos de grandes acontecimientos que trastornarán el mundo, porque el demonio sabe que le queda poco tiempo para perder a las gentes, y hará todo lo posible por reinar soberano sobre esta humanidad que, casi ya en su totalidad, se le ha sometido.
Recemos mucho y hagamos rezar, porque la salvación vendrá del Cielo, ya que es la Virgen quien aplastará por segunda vez la cabeza de la serpiente infernal.