jueves, 27 de octubre de 2016

Redención...

Formación católica

Redención.
Redención quiere decir rescate, porque Cristo vino al mundo a sufrir y morir por nosotros los hombres para redimirnos, rescatarnos de las manos de Satanás que, con el pecado original y los demás pecados, nos había hecho prisioneros.
Si no creemos que Satanás y los demonios existen, entonces estamos fuera de la Iglesia Católica, porque es un dogma que el diablo existe y es un ser personal y junto con él hay ilimitada cantidad de otros demonios, que actúan en al mundo, atormentando almas y cuerpos.
Porque si el demonio no existe, entonces Cristo ¿de quién nos vino a salvar? Por eso el diablo sabe que si se niega su existencia, o al menos pasa desapercibida, es más fácil vencer a los cristianos, porque solo les queda el nombre de cristianos, pero ya no son combatientes contra las fuerzas del Mal.
Si a Dios se le llama el Dios de los Ejércitos, es porque hay ejércitos, y entonces hay guerra.
Dios combate contra Satanás, y los hijos de Dios debemos combatir contra la Serpiente y sus secuaces, porque tenemos que ser otros cristos, salvadores como Jesús, redentores como Él y con Él. Y eso lo logramos con la oración y el sufrimiento, armas que usó el Señor y nosotros no podemos usar otras diferentes.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Mensaje...

Mensaje espiritual

La fe.
En estos tiempos es duramente puesta a prueba nuestra fe en Dios.
El ateísmo invade el mundo y arrasa con todo y con todos, y el que no está firme, tambalea y cae en el camino.
¿Cómo hacer para salvarse, para no perder la fe?
Lo primero y más urgente que tenemos que hacer es consagrarnos a la Virgen, a su Inmaculado Corazón, pues Ella misma promete que los que se le consagren jamás perderán la fe.
Otra cosa que debemos hacer es no poner en peligro la fe, mirando programas malos de televisión, leyendo periódicos ateos, libros anticristianos y rechazar toda información contraria a las enseñanzas de la Iglesia, porque dice el dicho popular que el que no vive como piensa, termina pensando como vive. Es decir que tenemos que aplicar el Evangelio a nuestra vida. No basta saber las cosas en la teoría sino que hay que vivirlas, hacerlas carne y sangre en nosotros.
Muchos dicen que creen, que tienen fe, pero sus obras no son buenas, entonces no tienen fe, es un ateísmo práctico el que tienen, porque dicen que creen con el pensamiento pero no practican lo que creen. Entonces no tienen fe, su fe está muerta, porque ya lo dice el Apóstol que la fe sin obras está muerta.
También tenemos que alimentar nuestra fe, con buenas lecturas, con la oración frecuente, especialmente el Santo Rosario, con la recepción de los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía, y hacer actos de fe como rezar el Credo y aprender más catecismo, no conformarnos con el catecismo que aprendimos en la infancia.
Debemos pedirle al Señor que nos aumente la fe, porque ella es una virtud teologal, es decir que la da Dios, pero también la alimentamos y la hacemos crecer nosotros, o sea que depende de Dios y de nosotros.
Recordemos el pasaje donde Jesús pregunta si habrá fe en el mundo cuando vuelva el Hijo del hombre. Esta es una palabra que nos debe hacer reflexionar porque estamos en un tiempo en que la fe, la verdadera fe se está apagando en muchas almas. Tratemos por lo menos que no se apague en la nuestra, y mantengamos las lámparas encendidas para cuando venga el Esposo, Cristo.

martes, 25 de octubre de 2016

Golpes...

Vuelve a empezar

Golpes de la vida.
Los golpes que nos da la vida, nos hacen aprender y debemos tratar de no descorazonarnos ante ellos, sino sacar experiencias y aprender a compadecernos de quienes sufren algo parecido a lo nuestro, recordando siempre que esta tierra es un valle de lágrimas, como reza la Salve, y que si a veces estamos felices y todo nos va bien, también es cierto que de un momento a otro, todos nuestros castillos pueden caer por tierra.
¿De qué serviría que todo nos fuera bien y seamos felices en este mundo, si con ello nos olvidamos de Dios, del Cielo, y no somos capaces de compadecer a los que sufren? Es mejor padecer en este mundo, para hacernos semejantes a Cristo, que quiso hacerse solidario con nuestro padecer, y probó en carne propia lo que significa la vida del hombre sobre la tierra.
Sin dolores no se aprende, porque el sufrimiento es una escuela grandiosa y el padecimiento es un gran maestro, siempre y cuando no nos rebelemos contra él.
No tenemos que pedir tanto a Dios que nos quite la cruz, sino más bien que nos ayude a llevarla bien, porque por la cruz se va a la luz, y no hay Domingo de Resurrección sin Viernes Santo.
Dios reprende a los que ama. Y tenemos que rezar mucho para mantenernos en la justa vía, a pesar de los reveses de la vida, porque sólo se salva quien persevera hasta el fin, quien sigue siendo bueno a pesar de los sinsabores y sufrimientos que dan el mundo, el demonio y la carne, y de las desgracias más o menos graves que cada uno debe padecer.
Siempre hacia arriba. Si no podemos correr, caminemos. Si no podemos caminar, arrastrémonos, pero siempre hacia la cumbre. Y si ni siquiera podemos arrastrarnos, al menos señalemos con la mano la cumbre, el Cielo, y muramos así, con el deseo de alcanzarlo. Dios premiará grandemente esta actitud valiente y heroica.

lunes, 24 de octubre de 2016

"No" "Los Panchos"

Catecismo...

APUNTES DE CATECISMO

Del Catecismo de la Iglesia Católica.
593 Jesús veneró el Templo subiendo a él en peregrinación en las fiestas judías y amó con gran celo esa morada de Dios entre los hombres. El Templo prefigura su Misterio. Anunciando la destrucción del templo anuncia su propia muerte y la entrada en una nueva edad de la historia de la salvación, donde su cuerpo será el Templo definitivo.
Comentario:
Nosotros también debemos venerar nuestros templos materiales, porque en ellos habita Dios. Al igual que debemos cuidar y amar nuestros propios templos, que son nuestros cuerpos, templos del Espíritu Santo.
Y también tenemos que venerar a la Iglesia Católica que es el templo de Dios, que forma un cuerpo siendo Cristo la cabeza y nosotros sus miembros. También la Iglesia es un templo espiritual, que al igual que el Templo de Jerusalén, deberá pasar por una muerte y una resurrección, porque si Cristo, que es el Esposo de la Iglesia, ha pasado por esas instancias; también la Iglesia, que es la Esposa de Cristo, tendrá que pasar por momentos parecidos.
No tengamos miedo porque Cristo no abandonará a su Esposa, la Iglesia, y si bien Ella tendrá que pasar momentos de oscuridad de persecución y muerte, Cristo estará a su lado para ayudarla a superar todos los males y contrariedades.
Es necesario que el grano de trigo que cae en tierra, muera, para que dé muchos frutos. También la Iglesia debe pasar por una aparente muerte, para producir muchos frutos, los nuevos cielos y la nueva tierra de que hablan las profecías modernas y antiguas.