lunes, 6 de febrero de 2017

Vida...

Vivir el Evangelio

Evangelio.
Evangelio significa “Buena Noticia”. ¿Y cuál es la Buena Noticia que el Señor nos ha venido a comunicar? La Buena Noticia es que a partir de su Resurrección, el demonio ha sido vencido y las puertas del Cielo están abiertas para todos los hombres.
Efectivamente antes de la venida de Jesús, las puertas del Cielo estaban cerradas para todos los hombres. Pero Cristo, con su muerte en Cruz y posterior resurrección, las ha abierto de par en par, de modo que ahora, el hombre que tiene buena voluntad, puede pasar por ellas y entrar al Reino glorioso de los Cielos.
Entonces, ya que somos cristianos y hemos recibido esta Buena Noticia, no debemos vivir tristes y desanimados, porque sabemos que a pesar de todas las pruebas, dolores y sufrimientos de esta vida, nuestro destino final es el Paraíso, donde seremos para siempre felices. Esta perspectiva de Cielo nos debe hacer vivir con alegría y entusiasmo esta vida terrena, viviéndola bien, pero recordando que esto no es lo definitivo, y que el dolor de este mundo pasará.
La Virgen, en muchos de sus mensajes, y la misma Iglesia en la liturgia de Pascua, nos dice que debemos vivir como hombres nuevos, como resucitados, porque ya hemos muerto al pecado.
Podemos comenzar a vivir ya el Paraíso en la tierra, como hacían los santos. Aquí encontramos el motor de estos gigantes que son los santos, porque tenían la mirada fija en el lugar de gloria que les estaba reservado, y que ya comenzaban a vivir desde la tierra, porque todo lo que les sucedía, sabían ellos que era para merecer más gloria en el Cielo, si lo llevaban pacientemente.
Echemos fuera la tristeza, porque es como un mágico reclamo para Satanás, que justamente se acerca más a nosotros cuando estamos tristes.
 
 

domingo, 5 de febrero de 2017

Cuentos...

Puentes por construir

Puentes de madera

No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.

Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso".

"Sí", dijo el mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor".

"La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su bulldozer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros". "Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero?" "Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más."

El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho."

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó. No había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: "Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho".

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. "¡No, espera!", le dijo el hermano mayor, "quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti".

"Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".