martes, 7 de marzo de 2017

El mundo...

El mundo es de los malos.
El mundo es de los malos. Esta es una gran verdad que siempre hay que tener presente para no desanimarnos y desilusionarnos.
Porque el príncipe de este mundo es el demonio, que da todos los auxilios a sus hijos, para llevar el escándalo a todos los niveles y que así se pierda el mayor número de almas.
Ahora vemos que las leyes inicuas que se aprueban van contra la naturaleza y contra Dios. Es lógico que sea así porque este mundo está en manos de Satanás, y los malos llevan la voz cantante.
Pero hay que saber también que es justo que los malvados vivan felices en este mundo, que será el único para ellos, y después les sobrevendrá un infierno de horror.
En cambio para los que tratamos de ser buenos, los malos siempre nos crean dificultades y nos hacen sufrir, pero nosotros estamos seguros de que después de esta vida de dolor, nos espera la Gran Felicidad, para siempre.
Recordemos siempre que el mundo es uno de los tres enemigos del cristiano. Como siempre decía el Catecismo: “Los tres enemigos del cristiano son: mundo, demonio y carne”.
Entonces no nos maravillemos de ver tanta maldad en el mundo, porque aquí los triunfadores son los malos. Triunfo que pagarán con una derrota eterna. En cambio los que cumplen los mandamientos de Dios, son los grandes derrotados en este mundo, pero el Cielo los espera.
Veamos esto claramente en la vida de Jesús. Veamos cómo termina, en el más grande fracaso, hablando humanamente. Pero no hay triunfador más grande que Él.
Recordemos estas cosas para no desmayar al ver al mal tan triunfante en este mundo que, hoy más que nunca, está en poder del Maligno.
Tengamos siempre presente esta verdad: “El mundo es de los malos, y el Cielo es de los buenos”.

lunes, 6 de marzo de 2017

Ricky Nelson - I Will Follow You (1963)

Sto Evangelio...

Evangelio según San Mateo 25,31-46.
Jesús dijo a sus discípulos: 
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, 
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. 
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; 
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. 
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? 
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. 
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. 
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, 
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. 
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. 
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. 
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna". 

domingo, 5 de marzo de 2017

Joan Manuel Serrat - Mediterráneo (1971) - 10. Vencidos

Para la Libertad Joan Manuel Serrat

Que va a ser de ti - Joan Manuel Serrat

Empezar...

Vuelve a empezar

Luchar contra el desánimo.
Cuando hemos fracasado y todo cae por tierra, es difícil comenzar de nuevo, porque además de nuestra decepción, está el demonio que hace de todo por desanimarnos, porque sabe muy bien que llevándonos al desánimo y a la tristeza, hay sólo un paso al pecado y a la desesperación.
Entonces tenemos que hacer siempre un propósito y un pacto con nosotros mismos: pensar ya desde ahora que si tuviéramos que perder todo lo que hicimos en nuestra vida, no nos descorazonaremos, porque el único fracaso que no tiene solución es estar ya condenados en el Infierno para siempre.
Pero atención también con esto de creernos condenados al Infierno ya en vida, porque el demonio gusta mucho de llevarnos a creer que Dios no nos puede perdonar ciertos pecados y así nos lleva a la desesperación, y nos ata de pies y manos, de modo que o terminamos en el suicidio o nos entregamos a pecar cada vez más y a una mayor desesperación.
Sepamos, entonces, prepararnos ya desde ahora a que todo en nuestra vida puede fracasar, aunque sean obras o relaciones que hayan llevado muchos años el construirlas. Y estemos dispuestos a volver a empezar, con lo poco o nada que nos quede, porque hemos venido al mundo desnudos, y desnudos nos iremos de él.