jueves, 15 de junio de 2017

PROCOL HARUM UNA BLANCA PALIDEZ SONIDO MEJORADO VERSION ORIGINAL

Srparación...

Matar el error, amar al que yerra

Separarnos de los malos.
Jesús comía y bebía con los pecadores. Pero Él era Él, y nosotros somos débiles, y no podemos hacer lo mismo que hacía el Señor, porque por nuestra debilidad terminaríamos imitando a los pecadores.
Debemos cuidar nuestra fe y tenemos que separarnos de los que cometen el mal, para no contagiarnos.
No se trata de despreciarlos, ya que no hay que despreciar a nadie, pero sí se trata de cuidarnos y separarnos de ellos para no ser contagiados con el mal que sale de ellos.
Solo quien esté bien formado y tenga la misión de convertir almas, puede acercarse a los pecadores con la esperanza de poderlos convertir. Pero nosotros, simples cristianos, simples fieles, no debemos estar en sus reuniones porque terminaremos abandonando la fe y siendo traidores a Cristo y al Evangelio.
Hoy hay una falsa idea, que incluso se predica desde los púlpitos por los sacerdotes, de que tenemos que amar a todos y juntarnos con todos, sean buenos o malos, porque hay que “amarse”.
Sí, está bien que hay que amarse, pero primero debemos amarnos a nosotros mismos, y como dice el dicho: “Alma por alma, salvo la mía”, es decir que primero debemos cuidar nuestra salvación. Y el amor que debemos demostrar a los hermanos debe ser un amor sobrenatural, rezar por ellos, ofrecer sacrificios por ellos, pero no compartir su vida de pecado para no contagiarnos, porque una manzana podrida pudre todo el cajón de manzanas.
No nos creamos fuertes, porque esa es la astucia del demonio, hacernos creer que somos fuertes y que “a nosotros no nos va a pasar nada”, y es entonces ahí cuando caemos miserablemente en el pecado.
Siempre hay que tener prudencia y caridad, y ser vigilantes y orantes, siendo astutos como serpientes y sencillos como palomas.

miércoles, 14 de junio de 2017

Seguir...

Seguir adelante.

Persevera y triunfarás” dice el dicho popular. Y es cierto que quien persevera, siempre triunfa. Quizás no en el logro del objetivo, pero al menos ha logrado perseverar, y eso es muy importante.
Los demonios viven en el miedo, y quieren infundirnos miedo para que nos descorazonemos y dejemos las cosas que hemos emprendido. Ellos, los diablos, tienen miedo de que nos escapemos de sus manos y nos salvemos, y por eso nos meten miedo y nos pintan las cosas de manera muy negra.
Si bien a veces las cosas pueden ponerse difíciles o ser en sí mismas difíciles, tenemos que reconocer también allí la participación de los demonios que trabajan sobre nuestra imaginación, poniendo muy negro todo.
Pero es ahí donde debemos poner a trabajar nuestra fe en Dios, porque el Señor no se olvida de nosotros y de quienes amamos, y no hay nada imposible para Dios. Basta que nosotros creamos en Él, y que sigamos adelante en lo bueno que hemos emprendido, y adelante en la vida, aunque se ponga difícil, puesto que Dios no permitirá que seamos probados y tentados más allá de nuestras fuerzas y, con su ayuda divina, podremos sortear todos los obstáculos.
No nos descorazonemos ante las sugerencias diabólicas del Maligno, que quiere que nos acobardemos y dejemos de luchar, dejemos de andar y caminar, porque entonces sí que comenzaremos a ser derrotados, y el miedo se apoderará de nosotros.
Recordemos ese salmo tan hermoso de la Escritura que dice: “Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tu vara y tu bastón me infunden confianza”.
Sepamos que Dios está con nosotros y jamás puede permitir algo más allá de lo que Él quiere. “Nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre”, ha dicho Cristo. Siendo esto así, armémonos de coraje y avancemos por la vida sin miedo y con esperanza, porque el triunfo es de quienes perseveran y confían en Dios y en su ayuda.
Aunque todo parezca perdido, aunque ya no haya más esperanzas, humanamente hablando, para Dios sí la hay, y para los hijos de Dios también la hay, porque el Señor cuida de nosotros, y si deja que a veces seamos heridos, Él mismo cura nuestras heridas con sus manos benditas y nos da ánimos para seguir adelante.

martes, 13 de junio de 2017

Preparados...

Estar preparados.

Jesús nos dice en su Evangelio que debemos estar siempre vigilantes y preparados para partir hacia la eternidad. Y con ello nos quiere decir que debemos vivir constantemente en gracia de Dios, en amistad con Él, y jamás en pecado mortal o grave.
El mundo está lleno de muertes improvisas, violentas, instantáneas, que no dejan tiempo para prepararse a bien morir ni para confesarse. Por eso debemos tener siempre lo que se llama la preparación remota, es decir, acostumbrarnos a vivir habitualmente en gracia de Dios, y entonces, cuando llegue la muerte, rodeada de las circunstancias que sean, estaremos preparados para dar el salto a la eternidad y nos salvaremos.
No se trata de dejar de hacer las cosas de todos los días y ponernos a pensar, temblando, en el momento de la muerte que cada vez se avecina más. Sino de vivir tranquilos y confiados en Dios, pero mantenernos siempre en gracia de Dios.
Si hacemos así, si vivimos siempre en gracia de Dios, entonces dediquémonos con tranquilidad a las cosas de cada día, que aunque estemos absorbidos en lo cotidiano e improvisamente nos llegue la muerte, estaremos bien preparados para pasar de este mundo al otro.
Si tuvimos la desgracia de pecar gravemente, no nos quedemos en ese estado hasta el momento de confesarnos con el sacerdote, sino hagamos un acto de contrición perfecta, con el propósito de confesarnos cuanto antes con un sacerdote, y entonces ya no estaremos en pecado grave, y si nos tocara morir, estaríamos preparados.
El acto de contrición perfecta se hace pidiéndole perdón a Dios por el pecado cometido, no tanto por el miedo al infierno merecido, sino porque con ese pecado Le hemos causado mucho dolor al Señor, lo hemos contristado.
Entonces ni bien tenemos la desgracia de pecar mortalmente, hagamos el acto de contrición, añadiendo el propósito de ir a confesarnos cuanto antes, y ya estaremos otra vez en regla por si tuviéramos que partir de este mundo.
Claro que luego deberíamos no postergar indefinidamente la confesión sacramental, ni tampoco durante ese lapso nos podemos acercar a la comunión eucarística. Pero si morimos, nuestra salvación estará asegurada.
Ya el Señor nos ha dicho que Él vendrá a la hora menos pensada, a la hora del ladrón. Y es un aviso de Dios que tenemos que asimilarlo y poner todos los medios para estar siempre preparados.

lunes, 12 de junio de 2017

Postrimerías...

Postrimerías.

Meditare Novissima tua et in aeternum non peccabis" (Ecli 7, 40)

"Recuerda tus postrimerías, y nunca pecarás"

MUERTE:

Dios no ha creado la muerte, sino que ésta vino por el pecado del hombre y es como su salario, por eso los hombres no estamos preparados para morir, ya que tenemos deseos de eternidad y nos repugna la muerte. Pero ésta llegará inexorablemente, y por eso es mejor prepararse a dar ese paso tan importante, ese salto a la eternidad del cual dependerá nuestro destino eterno.
La muerte no se puede esquivar ni posponer, ya que Dios la ha fijado desde toda eternidad y Él sabe en qué momento sucederá, aunque no lo sabemos nosotros, que siempre tenemos que estar preparados, viviendo en gracia de Dios y nunca en pecado mortal.

JUICIO:

Pero lo más importante luego de la muerte es el Juicio de Dios, el Juicio particular, cuando estemos nosotros solos ante la Majestad de Dios, que llevará a juicio todas nuestras acciones, palabras, pensamientos y omisiones.
Está el juicio particular que cada uno sufre inmediatamente después de la muerte, y el Juicio Final, que sucederá al fin del mundo, cuando el Señor resucite a todos los hombres, desde Adán y Eva hasta el último que haya existido. Terrible momento ese, donde quedará patente a todo el universo quién era el que estaba en lo correcto y quién fue el verdadero fracasado.

INFIERNO:

Y los que mueran en pecado mortal, inmediatamente serán precipitados en el Infierno eterno, que como define la Santa Madre Iglesia es “todo mal sin mezcla de bien alguno”.
Pensemos un poco y hagamos de cuenta que el Infierno sólo fuera un simple dolor de muelas, e imaginemos que ese dolor de muelas durará por un año. ¡Sería muy duro soportarlo! ¡Pero si nos enteramos que ese dolor de muelas nos durará toda la vida, sería terrible!
¡Más tremendo y descabellado sería si ese dolor de muelas se prolongaría para siempre, para toda la eternidad!
Bueno, pensemos que el Infierno, que es eterno, no es un simple dolor de muelas, lo cual ya sería espantoso.
Ojalá estas consideraciones nos hagan recapacitar y volver al buen camino, haciendo una sincera confesión con el sacerdote y dejar de lado el pecado que día a día nos acerca más al Abismo Infernal.

CIELO:

Y el Cielo es, como lo define la Iglesia Católica: “Todo bien sin mezcla de mal alguno”.
No podemos imaginarnos lo que es el Cielo. Pero la Virgen ha dicho en uno de sus mensajes que si los hombres supiéramos lo que es el Paraíso, haríamos “cualquier cosa” para ir allí.
Y “cualquier cosa” significa que nos entregaríamos a las más duras penitencias y renuncias, mortificaciones y sacrificios, con tal de ir al Cielo a gozar de esa Felicidad que “ni ojo vio, ni oído oyó, ni vino jamás a la mente del hombre”, como bien lo ha dicho el Apóstol.

sábado, 10 de junio de 2017

Hoy...

Cada día.

Si lo tuviéramos todo de una vez, seguramente desperdiciaríamos mucho y hasta nos olvidaríamos de Dios y de que es Él quien nos provee de todo y nos mantiene en la existencia.
Por eso el Señor nos ha enseñado a pedir en el Padrenuestro el pan cotidiano, es decir, pedir lo que necesitamos cada día.
Algunos quizás quieren tenerlo todo de una vez por temor a que en el futuro les falte algo. Sin embargo esto es desconfiar de la bondad y providencia de Dios, que así como da de comer cada día a los pajaritos, así también tendrá cuidado y providencia con nosotros los hombres, que somos más valiosos que muchos pajaritos, como lo dice el Señor en su Evangelio.
Es tiempo de que pongamos nuestra fe a trabajar, porque muchas veces desconfiamos de Dios y no queremos abandonarnos a su providencia viviendo un día a la vez.
Dios es bueno y nos irá dando lo necesario para cada día, y por eso nosotros debemos ir pidiéndole cada día los socorros que necesitamos. De esa manera no nos olvidamos que somos creaturas y que dependemos del Creador, y así también vamos aprovechando mejor todo lo que vamos recibiendo de Dios.
Tenemos que aprender a vivir más abandonados en Dios, porque no pocas veces queremos acumular dinero y bienes para tener guardado para el futuro, pero lo hacemos con desconfianza en Dios, dudando de que Él nos pueda socorrer también en el futuro.
La vida del hombre no está asegurada por los bienes materiales. Además, Dios nos puede enriquecer en un abrir y cerrar de ojos.
Por eso el hombre más feliz es el que confía en Dios, el que vive colgado de la Divina Providencia, ahorrando lo necesario, sin despilfarrar, pero confiando en que en el futuro también estará la mano providente del Padre celestial que no dejará que nos falte lo necesario para vivir, y vivir con decoro.
¿Acaso conocemos de la vida de algún santo que le haya faltado lo necesario para vivir?
Claro que la condición para recibir la ayuda de Dios es vivir en su amistad, cumpliendo sus mandamientos y tratando de ser buenos cristianos, es decir, haciendo trabajar nuestra fe, produciendo obras de amor, y entonces vivamos tranquilos y felices día por día, que no nos faltará la providencia del Señor.

viernes, 9 de junio de 2017

Evangelio del día...

Evangelio del día.

Viernes 9/JUN/17.
Mc 12, 35-37.
Palabra viva.
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: “¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo puede ser hijo suyo?”. La multitud escuchaba a Jesús con agrado.
Reflexión:
Nosotros también ahora debemos escuchar a Jesús con mucho agrado y buscar su Palabra en el Evangelio. Sería bueno que hagamos el propósito de leer todos los días uno o varios capítulos del Evangelio, empezando por San Mateo y siguiendo por los demás, y al terminar, volver a comenzar, porque siempre encontraremos nuevas enseñanzas ya que la Palabra de Dios es viva y, además, según vayamos viviendo nuestras vidas le iremos encontrando nuevos y más profundos sentidos a la Escritura en general, y en particular al Evangelio.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de buscar la palabra de Jesús como ciervos sedientos, y que la entendamos con el mismo Espíritu con que fue escrita.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.