miércoles, 5 de julio de 2017

Ayuda...

Ayudas materiales.

Dios nos da ayudas materiales para que le demos gracias y nos convirtamos, pues cuando uno recibe un don, casi espontáneamente alaba a Dios.
También Jesús en el Evangelio prodigaba milagros y signos, para que los que eran favorecidos por ellos, y también los que estaban relacionados con el beneficiado, dieran gracias a Dios y tuvieran más energía para empezar a caminar por el buen camino, o retomarlo si lo habían dejado.
Ahora Dios nos da también milagros y signos, nos provee de cosas materiales y permite que obtengamos logros, ya sea en el trabajo, en el estudio, en la familia, en lo económico, en la salud, en el deporte, etc., y todas son muestras del amor que Dios nos tiene.
Ojalá que esos dones que recibimos no sean nunca causa de alejarnos de Dios. Efectivamente a veces estamos tan llenos de salud, que nos olvidamos que es Dios el que nos da esa salud, y no pocas veces derrochamos ese don, o lo que es peor, lo empleamos en el pecado.
Dios convierte el mal en bien. Y nosotros, cristianos, tenemos también que cambiar el mal en bienes. Lamentablemente a veces nos sucede lo contrario, y de los bienes que nos da el Señor, despilfarramos o lo usamos para el mal.
Recordemos que Dios no se olvida de todo lo que nos concede, y llevará cuenta hasta el mínimo detalle de cómo empleamos sus dones. Siendo esto así, entonces seamos agradecidos con lo que Dios nos da; y si hay algo que todavía no nos ha concedido, no nos desanimemos en pedírselo, que si es para bien, nos lo concederá infaliblemente.
Aprovecemos y disfrutemos con paz y alegría de todo lo que Dios nos provee, y demos siempre gracias por ello al Señor, y a su Madre, que es por medio de Ella que nos viene absolutamente todo don.
Dios sabe que no somos sólo alma, sino que tenemos un cuerpo, con sus necesidades; que tenemos una familia, también con sus necesidades; y por eso Él nos regala muchas cosas, tanto materiales como espirituales, para apoyarnos moralmente y así tengamos entusiasmo de seguir por el camino del bien.
Y si tenemos alguna cruz, o muchas cruces, sepamos que las cruces son los regalos más preciosos que hace Dios a sus elegidos. Y si no podemos dar gracias por las cruces, al menos sepamos que es una predilección de Dios el otorgarnos esos sufrimientos que son medio de santificación y salvación, para nosotros y para muchas almas.
Recordemos esta gran verdad: Dios es bueno, infinitamente bueno, y Él no quiere el mal de sus criaturas. Pero sepamos que muchas veces los dones de Dios pueden transformarse en un arma con la que nos hacemos daño, y entonces el Señor nos da sólo lo que sabe que nos ayudará a adelantar en el camino de la virtud.
Aunque también Dios, como dice el Evangelio, hace llover sobre buenos y malos; salir el sol sobre justos e injustos. Así que notaremos que Dios favorece a muchos, y que quizás esos muchos, no saben responder bien. Al menos nosotros tratemos de que los dones que nos da Dios, sean para nuestro bien.

martes, 4 de julio de 2017

Comunión...

Comunión eucarística frecuente.

Ya ha dicho el Señor en el Evangelio que quien no come su carne y bebe su sangre no tendrá vida eterna. Y por eso la Santa Madre Iglesia nos manda confesar y comulgar al menos una vez al año.
Pero eso es lo mínimo que debemos hacer. Y si queremos estar seguros de nuestro destino eterno, no podemos conformarnos con eso, porque aquí sucede como cuando se dispara un proyectil, hay que apuntar más alto del blanco para que la trayectoria de la bala, que va en caída, dé en el objetivo. Así también sucede en la vida espiritual, hay que apuntar bien alto, para que al menos alcancemos lo más alto que podamos. Si apuntamos al Cielo, llegaremos al Cielo o cuanto menos al Purgatorio. Pero si apuntamos al Purgatorio, podemos caer en el Infierno.
Y la Comunión frecuente, de ser posible diaria, nos va fortaleciendo para que alcancemos el Cielo. Porque la Eucaristía nos perdona los pecados veniales y como que nos inmuniza para no caer en pecado mortal.
Cada vez que comulgamos nos vamos haciendo otros Jesús y el Padre celestial nos mira cada vez más complacido porque ve en nosotros a su propio Hijo.
Si nos decidimos a comulgar más frecuentemente y no solo los domingos, entonces tenemos que saber que el demonio hará lo imposible para que cambiemos de idea y tratará de hacernos desanimar, poniendo multitud de pretextos y falsas razones. Incluso nos dirá que somos indignos de recibir al Señor tantas veces, etc., etc. No le hagamos caso y sigamos con el propósito de comulgar todos los días, porque la Eucaristía es un remedio para todos los males, y es el maná divino que nos alimenta en el camino del desierto que es esta vida terrena.
Si supiéramos todo lo que recibimos en una Comunión bien hecha, recorreríamos cielo y tierra para acercarnos a la Mesa del Altar y recibir la Eucaristía.
Antes no se podía comulgar seguido sino que solo se permitía comulgar de vez en cuando. Pero cuando el mal va mostrando más sus garras, también el Señor va dando más medios para defendernos, y un medio que ha dado es este de la Comunión frecuente, ya que ahora se puede comulgar incluso dos veces en el mismo día, si se ha oído por lo menos una misa.
No desaprovechemos este Don que nos ha hecho Jesús.
¿Pensamos que cuando el Señor instituyó la Eucaristía, el Evangelista nos dice: “Los amó hasta el extremo”? ¿Y qué es este extremo? Simplemente quiere decir que Jesús, con la institución de la Eucaristía, no podía amarnos más de lo que lo hizo. Es decir que el Santísimo Sacramento es el milagro más grande que pudo realizar Dios, y Dios con todo su poder, no pudo hacer un milagro más grande. ¡Enmudezca aquí toda lengua!

lunes, 3 de julio de 2017

Bruce Springsteen - I'm On Fire (Live 1993)

Un hombre llamado Jesus - Lucio Dalla

Divididos - Par Mil

Website...

Sitio con Promesas celestiales.

Este sitio de María, que comenzó llamándose Devociones y Promesas, tiene un gran contenido en devociones que poseen grandes promesas para quienes las practican y difunden.

Ingrese al sitio y recorra las secciones para comprobar toda la riqueza espiritual que contiene, y hágase propagador de esta página, compartiendo su dirección web en las redes sociales y por correo electrónico, para que haga mucho bien a las almas.
Ingrese al sitio

http://www.santisimavirgen.com.ar/